La moral como guía, la línea ética que se puso como guía el presidente Javier Milei, tendrá una prueba de fuego en las próximas horas, a una escala planetaria. Será cuando se mida la consistencia del equilibrio entre los datos de la economía y la fidelidad a un mandato, como el que el presidente Donald Trump esperaba que cumpliera el titular de la Fed, Kevin Warsh, al ungirlo en lugar del vituperado Gerome Powell. Al anterior titular de la Reserva Federal, el presidente norteamericano no dejó de denostarlo y perseguirlo judicialmente por no bajar las tasas de interés.

Mañana, cuando comience la reunión del comité de política monetaria, tendrán que poner sobre la mesa los datos de inflación y de empleo, que junto con declaraciones comprometidas con el control de la inflación en Jackson Hole y el salto de los precios de los combustibles de los últimos días no dejarían muchas alternativas que un aumento de las tasas de referencia. El mercado ya lo descuenta, y la incógnita será la modalidad que se adopte para aplacar la tendencia inflacionaria.
En los últimos tiempos, Trump sostuvo que el costo de la deuda en los EE.UU. debería ser el más bajo del mundo. Y con ese mandato, cuando asumió el cargo Warsh en la Casa Blanca, el presidente republicano finalmente le indicó: “Hacé lo que quieras”.
La decisión de Warsh no solo reflejará el grado de independencia de la técnica respecto de los credos ideológicos, de la política y de la moral, una de sus dimensiones. Por lo pronto, empujan las medidas recientemente conocidas de una aceleración de la inflación subyacente y 85% del mercado norteamericano apuesta a una suba de tasas. Ya sacan tickets para la conferencia de prensa donde se explique una suba.

Por Ariel Cohen
Editor Jefe de Finanzas y Mercados
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