La inteligencia artificial ya forma parte de la rutina de buena parte de los argentinos, aunque esa presencia todavía no se traduce en cambios profundos dentro de las empresas. El uso de estas herramientas crece, pero la adopción productiva sigue siendo baja, según planteó Eduardo Levy Yeyati, profesor plenario de la Universidad Torcuato Di Tella, durante una entrevista en Cronista Studio AI.
“Muchas veces se confunde adopción con uso. El uso no es adopción productiva, no es adopción genuina, es un uso muy puntual”, afirmó el economista. Levy Yeyati indicó que todavía hay poca información disponible sobre el grado de incorporación de estas tecnologías en el sector privado.
El Centro de Evaluación de Políticas basadas en la Evidencia (CEPE) de la Universidad Torcuato Di Tella y Fundar crearon un nodo de inteligencia artificial que realizó cuestionarios sobre el tema. “Es la primera investigación que se ha hecho en Argentina y Uruguay, que yo sepa”, señaló.
La conclusión preliminar, dijo, muestra una distancia entre conocimiento y aplicación. “Se usa mucho, se adopta muy poco. Todo el mundo la conoce, todo el mundo la usa; las empresas no tienen hoy una política, una estrategia, evaluaciones, ni siquiera formaciones de inteligencia artificial”, enumeró.
El rol de los facilitadores
Para avanzar hacia una integración efectiva, Levy Yeyati identificó un eslabón pendiente: los “facilitadores”, personas capaces de trasladar estas herramientas a las tareas concretas de cada área. “Saben usarla y te pueden enseñar a vos a usar la inteligencia artificial en lo que hacés todos los días”, explicó.
El riesgo de reemplazar sin mejorar
El economista también advirtió sobre la llamada “trampa de Turing”, que consiste en sustituir a un trabajador por una inteligencia artificial más barata, aun si su desempeño es menor. “Las ganancias de las empresas suben, pero el producto baja o se mantiene estable”, sostuvo.
Ese escenario, agregó, puede derivar en desempleo, menor masa salarial y una economía sin crecimiento.











