Cuando se fijó el límite de 2030 para la agenda que marcaron los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), ese momento parecía muy lejano y con el tiempo suficiente para frenar el cambio climático y mejorar las condiciones sociales de gran parte de las poblaciones. Hoy, apenas a cuatro años de esa instancia de rendición de cuentas, las empresas apuran motores para no quedar en falta.
Lo cierto es que algunos discursos globales parecen estar interfiriendo en la agenda de sostenibilidad, pero según Marina Arias, directora Ejecutiva de Sistema B Argentina, esto no necesariamente se traduce en acciones concretas. “Solo el 8% de las empresas revirtió materialmente sus compromisos de sostenibilidad, según un estudio de Harvard Business Review de fines de 2025. Mientras, el 53% se mantiene firme y el 32% está ampliando sus esfuerzos”, explica la líder.
“Hay una tendencia global que continúa avanzando y que responde a nuevas demandas de consumidores, mercados internacionales, inversores y cadenas de valor. Según el informe ‘El triple impacto en las empresas argentinas’, de la Empresa B Vistage Argentina, el 75% de los líderes está de acuerdo con que el rol del empresario es clave para el desarrollo económico, social y ambiental de un país, y el 70% ya está trabajando en alguna iniciativa o acredita alguna certificación”, suma Arias.
Además, siguiendo con los resultados del estudio, más del 90% de los encuestados considera que es importante que una organización promueva el bienestar general y el desarrollo de sus colaboradores, que tenga un compromiso social con su comunidad y que identifique claramente sus impactos ambientales y trabaje para reducirlos.
En este sentido, empresas como Arcos Dorados están alineadas con la Agenda 2030, y han integrado al negocio todos los temas ESG. “Lo hicimos a través de Receta del Futuro, nuestra estrategia de impacto social y ambiental. Este enfoque se organiza en seis pilares: empleo joven, familia y bienestar, diversidad e inclusión, abastecimiento sostenible, cambio climático y economía circular”, define Rocío Villarreal, analista Sr. de ESG de la empresa.
“Hoy, en Argentina, nuestras prioridades están concentradas en generar oportunidades de empleo formal para jóvenes, avanzar hacia una operación cada vez más eficiente y baja en carbono, fortalecer la economía circular y trabajar con proveedores locales bajo estándares de calidad y sostenibilidad. En 2025, por ejemplo, contamos con más de 14.000 personas en nuestro equipo, de las cuales el 61,3% son menores de 24 años, y generamos más de 13.000 oportunidades de formación e inclusión laboral para jóvenes”, resalta Villarreal.
También siguen avanzando en iniciativas ambientales: “Durante 2025 reutilizamos más de 761.000 litros de aceite de cocina, abastecimos el 50% de los locales con energía limpia, abrimos o renovamos 13 restaurantes con iniciativas de sostenibilidad y continuamos fortaleciendo programas de transparencia como Puertas Abiertas, que tuvo más de 36.000 recorridos”, suma.

Sin embargo, las acciones empresariales parecen no alcanzar por sí solas. “Si bien la Agenda 2030 generó avances significativos en temas como acceso a la educación, salud, energía y conectividad, la evidencia muestra que gran parte de los ODS no se alcanzarán plenamente en los plazos previstos. Según los últimos informes de Naciones Unidas, el progreso es desigual y solo una pequeña proporción de las metas se encuentra en trayectoria de cumplimiento para 2030. Factores como los conflictos geopolíticos, la crisis climática, las desigualdades persistentes y las restricciones económicas ralentizaron el avance global”, cuentan desde Sancor Seguros.
Así, la ONU detectó que: solo el 17% de las metas van por buen camino; casi la mitad muestra un progreso mínimo o moderado y el 30% restante se estancó o empeoró desde 2015.
El escenario actual presenta obstáculos para que estas metas se alcancen. Desde la aseguradora señalan que la pandemia tuvo su impacto, a lo que hay que sumar las crisis globales, como “los Conflictos armados que están generando una Inestabilidad geopolítica que produce un desvío de recursos. Hay un déficit billonario en la inversión para el desarrollo sostenible y los desastres naturales recurrentes que destruyen infraestructura básica producen un shock climático que ralentiza y frena los proyectos”.
A su vez, compañías como Holcim plantean que la principal barrera es que la transformación de la industria requiere un esfuerzo colectivo. “La descarbonización de la construcción depende del desarrollo de nuevas tecnologías, de políticas públicas que acompañen la transición, de mecanismos de financiamiento adecuados y de una mayor demanda de soluciones bajas en carbono. Por eso creemos que la colaboración es fundamental. Ninguna empresa puede alcanzar sola los desafíos que plantea el cambio climático. Es necesario seguir fortaleciendo las alianzas para acelerar la transformación del sector”, indican desde la firma especializada en la producción de cemento.
Un ejemplo concreto de esto es la economía circular. “En nuestro Informe de Sostenibilidad 2025 reportamos más de 140.000 toneladas de residuos valorizados a través de Geocycle, un crecimiento del 14% respecto del año anterior. Nuestro compromiso es seguir acelerando este camino para triplicar el volumen de residuos gestionados hacia 2030, superando las 330.000 toneladas anuales”, suman desde Holcim, que ya trabajan con objetivos para 2050.

A su vez, también se ocupan de la esfera social y así idearon el programa de formación e inclusión, como ConstruACTORAS y la Academia de Construcción Sostenible para que más mujeres se incorporen a esta industria.
Bajar la huella
Uno de los puntos centrales de la Agenda 2030 es poder disminuir la huella de carbono de las operaciones de las organizaciones. En este sentido, Genneia, especializada en la generación de energía eólica, es un actor que no solo tiene impacto interno sino que también favorece a otras empresas en sus objetivos de proteger el ambiente.
“Nuestra estrategia de sustentabilidad forma parte de una visión de largo plazo integrada directamente a la planificación del negocio. Si bien el contexto económico, regulatorio y operativo exige una adaptación permanente —como la reconfiguración del Mercado Eléctrico Mayorista tras la entrada en vigencia de la Resolución SE 400/2025, que impone una adaptación progresiva hacia 2030—, durante 2025 continuamos avanzando sólidamente en nuestras líneas prioritarias”, cuenta Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia.
En este marco, según añade Castagnino, fortalecieron “las iniciativas de gestión ambiental y social, actualizamos nuestro Sistema Integrado de Gestión bajo nuevos lineamientos internacionales y dimos continuidad a los programas orientados a la sostenibilidad”.
¿Cuáles fueron sus logros en el último año? La incorporación de 412 MW de nueva capacidad operativa; una reducción del 46% en la intensidad de emisiones GEI (tCO₂/MWh) respecto de 2024; avance sostenido hacia su meta pública de 30% de participación femenina para 2027, hoy en el 29% y la participación del 100% del personal en el proceso de gestión de desempeño.
En coincidencia, Federico Muñoz, gerente de Medio Ambiente de Smurfit Westrock Argentina & Chile, señala que “en 2026, ya alcanzamos la reducción proyectada a 2030 del 26% de emisiones de CO2 respecto a la línea base (año 2019). Este hito se logró en parte por la contribución de la adquisición de energía eléctrica de fuente solar renovable para todas las operaciones de Argentina y Chile. De este modo, logramos dejar en 0 las emisiones de alcance 2, cumplimos el objetivo años antes, y seguiremos trabajando para reducir al máximo posible las emisiones de alcance 1”.
Finanzas con sentido social
En el ámbito de las finanzas, Banco Galicia tiene el foco puesto en el “fortalecimiento del desarrollo local, con foco en educación, salud y educación financiera, promoviendo alianzas que amplíen el alcance de las iniciativas y contribuyan al desarrollo de las comunidades donde estamos presentes”, cuentan desde la entidad.
Y agregan: “Para nosotros es una prioridad seguir integrando la sustentabilidad al negocio, con una mirada de largo plazo. Buscamos desarrollar soluciones financieras que acompañen a personas y empresas en su transición hacia modelos más inclusivos, resilientes y bajos en carbono, canalizando capital hacia actividades con impacto positivo”.
¿Cómo logran llevar adelante esto? “Trabajamos en fortalecer la gestión interna de esta agenda, con mejores métricas, procesos, estándares de reporte y mecanismos de gobernanza. Esto nos permite tomar decisiones más informadas, gestionar riesgos y rendir cuentas con información comparable y trazable”, aseguran desde el banco.
Por su parte, Adriana Alesina, head de Sostenibilidad de Santander Argentina, resalta que la entidad alcanzó algunos hitos importantes. “Por ejemplo, logramos que el 100% de la electricidad que consumimos provenga de fuentes renovables y redujimos significativamente nuestra huella de carbono operacional, avances que muestran que es posible acelerar la transformación cuando existen objetivos claros”, resalta la líder.
“Los desafíos más complejos son aquellos que requieren transformaciones sistémicas, como la descarbonización de sectores intensivos en emisiones o la transición de toda la cadena de valor. Allí el trabajo debe ser conjunto entre sector público, sector privado y la sociedad”, indica Alesina.
Además, reconoce que seguir la Agenda 2030 es “más que una ventaja competitiva, creemos que la integración de criterios ESG se está convirtiendo en una condición para sostener la competitividad en el largo plazo, gestionar mejor los riesgos y acceder a nuevas oportunidades de negocio”.
Conocer los avances
“Uno de los principales aprendizajes es que los desafíos sociales y ambientales requieren una mirada de largo plazo y un trabajo colaborativo. Por eso, creemos en la importancia de construir alianzas con gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas y otros actores. También aprendimos que medir el impacto, establecer metas claras y mantener la capacidad de adaptación son fundamentales para avanzar de manera consistente”, asegura Rosario Piñero, jefa de Sustentabilidad en Cervecería y Maltería Quilmes.
En concordancia, Gonzalo Santiago Cadelago, ESG & Compliance Officer de ManpowerGroup, señala que “una empresa puede obtener resultados de corto plazo sin una estrategia ESG, pero difícilmente pueda sostener su competitividad en el tiempo. Hoy los factores ambientales, sociales y de gobernanza atraviesan cuestiones centrales del negocio: la disponibilidad de talento, la productividad, la innovación, la confianza, la gestión de riesgos y la licencia social para operar”.
En el caso de ManpowerGroup, como compañía de talento, esto queda evidenciado en cómo colabora con otras empresas para que puedan sumarse a esta agenda. “La capacidad de desarrollar habilidades, promover la inclusión, gestionar éticamente la inteligencia artificial y acompañar la transición hacia el futuro del trabajo son aspectos que impactan tanto en el desarrollo sostenible como en el crecimiento del negocio”.
Y completa: “Las empresas que logren anticipar los cambios sociales, tecnológicos y ambientales estarán mejor preparadas para competir. En ese sentido, la estrategia ESG no reemplaza a la estrategia de negocio, la fortalece”.
Otra de las empresas que está trabajando fuerte en la Agenda 2030 es Ferrero. Tal como cuenta Inés Kracht, su líder de RR.II., “algunas de las metas logradas fueron: tener ingredientes de manera sostenible: el 99% de los volúmenes de cacao fueron obtenidos mediante certificaciones u otros estándares gestionado de manera idependientes como Rainforest Alliance, Cocoa Horizons y Fairtrade. Además, el 100% de los volúmenes de aceite de palma contaron con certificación RSPO, y el 100% de los granos de café fueron certificados por Rainforest Alliance”.
Solo el 8% de las empresas revirtió materialmente sus compromisos de sostenibilidad. Mientras, el 53% se mantiene firme y el 32% está ampliando sus esfuerzos
“En cuanto a clima, gestión ambiental y circularidad de los envases, continuamos desarrollando el Plan Transición Climática, respaldado por el lanzamiento del Decarbonization Hub, una herramienta que permite a los centros de producción diseñar e implementar hojas de ruta de descarbonización escalables en todas sus operaciones. El 92,9% del packaging total se diseñó para ser reciclable, reutilizable o compostable, mientras que el 86,8% fue reciclable, reutilizable o compostable en la práctica y a gran escala”, detalla Kracht.
En consumo responsable, la firma desarrolló Criterios de Nutrición de Ferrero, “basados en la ciencia, para orientar la innovación de productos y guiar la evolución de la cartera de productos. Además, el Programa Joy of Moving Celebró su 20° aniversario en 2025, llegando a más de 4,9 millones de niños en 35 países y a más de 60 millones en todo el mundo desde 2005, con el apoyo de más de 130 socios expertos públicos y privados”, resume la líder del área.
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