ANÁLISIS

Estados Unidos, ¿ejemplo del poder o poder del ejemplo?

"El siglo XXI va a ser el siglo estadounidense porque lideramos no solo con el ejemplo de nuestro poder sino también con el poder de nuestro ejemplo", declaró el actual presidente de Estados Unidos en 2016, ante la multitud de la convención del Partido Demócrata, expresando apoyo por la candidata Hillary Clinton contra el republicano Donald Trump quien "no tiene idea de lo que hace grande a Estados Unidos".

Para Joe Biden, elegir a Trump sería traicionar los valores del país. La semana pasada volvió a criticar a Trump en ese sentido al afirmar que: "el momento en que un presidente se aleja de eso, como lo hizo el último... es el momento en que comenzamos a perder nuestra legitimidad en todo el mundo".

Al especificar esa legitimidad global, Biden apuntó a la disputa que EE.UU. tiene con China y Rusia declarando que "esta es una batalla entre la utilidad de las democracias en el siglo XXI y las autocracias... Tenemos que demostrar que la democracia funciona". Esto se debe a que desde su nacimiento los Estados Unidos han tomado su democracia como modelo universal que el mundo debe emular.

Como explica Ishaan Tharoor, analista de asuntos mundiales del Washington Post, Biden representa a los que ven la agenda de Trump "América Primero" como una traición del legado del país como luchador por un mundo de democracias. El rol global del país sería propulsar activamente para que ese mundo democrático surja, sobre la "creencia implícita en la rectitud de los valores estadounidenses y los ideales liberales".

Esta visión propia se sustenta en el funcionamiento ejemplar de su propia democracia. Al asumir la presidencia el 20 de enero de 1989, George Bush exaltó haber repetido ininterrumpidamente la jura inaugurada dos siglos atrás por el primer presidente del país George Washington. Esa práctica continuó desde entonces hasta que la repitiera Biden al comienzo de este año.

Así, al asentar que el líder chino Xi Jinping no tiene un "sólo hueso democrático en su cuerpo", como antes había calificado al ruso Vladimir Putin de "asesino", Biden continúa la política externa tradicional de su país en entender que "demostrar que la democracia funciona" consiste en que otros países sean también democracias.

En ese sentido, la semana pasada el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, expresó su preocupación por el creciente "comportamiento antidemocrático y la politización del sistema legal" en Bolivia por haber "dudas sobre la legalidad de los arrestos" de miembros del gobierno anterior del país e instó a que sean liberados. Para Blinken, los arrestos amenazan con socavar la democracia en Bolivia.

¿Democracia? Georgia On My Mind...

Al tiempo de esta preocupación democrática en el mundo de la Administración Biden, el gobernador republicano del estado de Georgia, sancionó una nueva ley que restringe el acceso al voto.

La presentación obligatoria de un documento con foto para voto a distancia y el otorgamiento de nuevas competencias al Consejo Estatal Electoral, permitiendo su intervención en las oficinas electorales de los estados, aumentando significativamente su poder para influir y controlar la administración del proceso electoral, están entre los cambios propuestos.

Asimismo, la ley impide que los funcionarios estatales envíen boletas no solicitadas por correspondencia, además de prohibir que los grupos de movilización envíen a los votantes los formularios para realizar esta solicitud o incluso que devuelvan los formularios completados.

También busca retirar el derecho permanente al voto a quien no lo ha ejercido por cierto período y tipifica como delito la entrega de cualquier tipo de artículo, incluso alimentos o agua, a las personas en la cola de votación.

Estas filas son básicamente más largas y más demoradas en los vecindarios con una población mayoritariamente negra. Según Ruth Marcus en ese diario, "los lugares de votación en los vecindarios de mayoría negra representan solo un tercio de los lugares de votación de Georgia, pero representaron dos tercios de los que tuvieron que permanecer abiertos hasta tarde para acomodar las largas filas en las elecciones de junio" y cita una demanda que afirma que "el tiempo de espera promedio en Georgia después de que se programó el cierre de las urnas fue de seis minutos en vecindarios que eran al menos 90% blancos y 51 minutos en lugares que eran al menos 90% no blancos".

Es por eso que líderes negros describieron la ley como claramente apuntando a los votantes negros y morenos.

Grupos como The New Georgia Project, Black Voters Matter y Rise Inc. presentaron una demanda contra la Secretaría de Estado y el Consejo Electoral del Estado de Georgia, en la que afirman que la nueva ley viola la Primera y la Decimocuarta enmiendas de la Constitución de los Estados Unidos, así como la Ley Federal de Derechos Electorales, que prohíbe a los estados restringir a los votantes negros.

Según la demanda, "estas medidas injustificadas, individual y acumulativamente, operarán para imponer cargas inconstitucionales sobre el derecho al voto, para negar o restringir el derecho al voto de los negros en Georgia y para negarles a los votantes negros en Georgia la igualdad de oportunidades, participar en el proceso electoral y elegir a los candidatos que quieran ".

Para el New York Times, Georgia disparó sólo el tiro inicial de la lucha por los derechos de voto que "se perfila como uno de los conflictos definitorios de la era Biden", y que los líderes negros particularmente afirman que se trata de "una lucha existencial por la representación".

Esto porque en más de 24 estados, dirigentes republicanos están promoviendo proyectos de ley en ese sentido, siendo mayoría en muchas legislaturas, que el medio califica como "el ataque más agresivo al derecho al voto desde el movimiento de derechos civiles de la década de 1960". Este movimiento lo vincula a que ese partido sigue en gran parte sin reconocer la victoria presidencial de Biden como legítima.

En esta cuestión resalta el hecho que los demócratas a nivel nacional están impulsando una ley para impedir hechos como el de Georgia. Pero en un movimiento simultáneo "los legisladores republicanos en más de 40 estados han presentado cientos de proyectos de ley que apuntan al acceso al voto y se apoderan de la autoridad para administrar las elecciones", generando que "amargas luchas por los derechos de voto se ciernen incluso en estados con gobernadores demócratas que pueden vetar la legislación". Así, estados como Michigan, Pensilvania y Wisconsin, pueden avanzar en estas restricciones si gobernadores republicanos son elegidos el próximo año.

Para Jocelyn Benson, secretario de Estado del gobierno demócrata en Michigan, "las elecciones de 2020 han quedado atrás, pero la guerra por el futuro de nuestra democracia se está intensificando", en referencia a las numerosas propuestas para restringir el voto que los republicanos acaban de presentar.

Los republicanos, por su parte, argumentan que están facilitando la votación y limitando el fraude-hacer "más fácil votar y más difícil hacer trampa", según el gobernador de Georgia Brian Kemp.

El nacimiento de una nación

"Es enfermante, enfermante", exclamó Biden sobre el caso, agregando que se trataba de "un flagrante ataque a la Constitución" y "una atrocidad". Detallando que a través de las medidas propuestas "está todo diseñado" para restringir el voto, urgió al Congreso que apruebe los proyectos presentados "para facilitar el acceso a las urnas a todos los ciudadanos y evitar ataques al sagrado derecho al voto".

Biden declaró que la prohibición de proporcionar agua y alimentos a los votantes en las filas, está prevista para "filas que los mismos funcionarios republicanos han creado al reducir la cantidad de centros de votación en todo el estado, de manera desproporcionada en los vecindarios negros". Por eso denuncia que se trata de Jim Crow en el siglo XXI y dijo que eso es algo "anti-americano".

Es llamativa la asociación que Biden hace entre "Jim Crow" y "anti-americano" porque por "Jim Crow" se conocen las políticas y leyes que implementaron los estados del Sur en las décadas finales del Siglo XIX tras ser derrotados por el Norte, y que serían parte del entendimiento mutuo entre ambos. Para el historiador Greg Grandin fueron parte del 'Pacto de 1898' que legitimaría nuevamente el uso de la bandera de los derrotados estados Confederados como expresión de la 'supremacía blanca', la aceptación del linchamiento y del Ku Klux Klan que con dos millones de miembros en la década de 1920 pasó a conocerse como "el imperio invisible". Las leyes Jim Crow imponían segregación racial para retirarles los derechos que pasaron a tener los esclavos liberados.

Este marco comenzó a ser enfrentado por los movimientos negros a mediados de los 1950 por las protestas y recién fueron abolidos en 1964/65. Cuando el líder negro Martin Luther King fue asesinado en 1968, Grandin cuenta que algunos soldados estadounidenses en Vietnam festejaron agitando la bandera Confederada. Aunque Biden señale a los republicanos, los originadores de Jim Crow fueron demócratas sureños.

Uno de los que apoyó esa visión fue el presidente demócrata Woodrow Wilson, quien según el historiador de Harvard James Loewen fue "seguramente el ocupante más racista de la Casa Blanca desde antes de la Guerra Civil". En la misma Casa Blanca Wilson proyectó una sesión de la película The Birth of a Nation (El nacimiento de una nación, 1915) que celebraba el Ku Klux Klan original surgido tras la guerra civil, que además contó con la frase del propio Wilson "Los hombres blancos fueron avivados por un mero instinto de autoconservación... hasta que por fin había surgido un gran Ku Klux Klan, un verdadero imperio del sur, para proteger el país del sur".

En momentos en que comienza el juicio por el asesinato de George Floyd, el columnista del Washington Post Eugene Robinson expresas sus dudas de que Floyd reciba justicia porque "ya deberíamos saber, después de tantas parodias... que es muy posible convencer a los jurados de que culpen a la víctima si la víctima es un hombre negro". Y concluye señalando que el mundo entero vio sus minutos finales. Ahora verá si recibe justicia.

Es decir, si Estados Unidos es el ejemplo del poder o el poder del ejemplo.

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