ANÁLISIS

Entre Guatemala y Guatepeor

El dólar libre (CCL, MEP, blue), salió de su letargo "post acuerdo" con FMI, con fuerte suba inicial y parcial baja posterior. La brecha cambiaria vuelve a la zona del 80%. Han venido cayendo bonos y acciones (amplificando caídas en mercados globales). La inflación viene muy picante (cerca de 6% en abril). Es el comienzo de algo peor? Existe acaso riesgo de un brote hiperinflacionario? Aunque no podemos descartar esto, las condiciones para que ello ocurra no parecen tan próximas. Y entonces? Vayamos por partes:

1) El acuerdo con el FMI ofrece una suerte de "ancla light", para que la economía no se desmadre. Si se cumple, el déficit fiscal debería bajar gradualmente, la emisión monetaria también, y el Banco Central iría acumulando reservas (gran parte, por la nueva deuda con FMI, BIRF, BID, CAF, etc).

2) Aun cuando el acuerdo con el FMI no alcanza para un cambio general de expectativas (no nos olvidemos que el gobierno se jacta de haber logrado no introducir reformas, como si las cosas anduvieran bien en este bendito país !!), debería ayudar al Gobierno, a finalizar su mandato, sin una crisis profunda adicional.

3) Cuando a la emisión monetaria vía Adelantos Transitorios acordada, le sumamos la emisión monetaria esperada, derivada de la liberación de Leliq (para que el sistema financiero, directa o indirectamente compre bonos del Tesoro), obtendríamos una emisión monetaria para este 2022, del orden del 45% de la Base Monetaria (contra noviembre de 2021, para incluir la altísima emisión de diciembre 2021).

4) Lo anterior implica que, "ex ante", sería posible diseñar una política macroeconómica para una inflación del 45%-50% y no del 60%-70%.

5) Pero...el ancla es muy light. No hay un ancla "nominal" monetario. De modo que si no cae la demanda de dinero, puede ser abastecida con más liberación de Leliq.

6) Y, además, la dinámica inercial de precios, los aumentos esperados de tarifas y dólar oficial, más todos los ruidos políticos y sociales, no ayudan.

Ahora bien, habría dos factores importantes a considerar:

a) La posibilidad de que las metas con el FMI no se cumplan.

b) La posibilidad de que haya un brusco descenso de la demanda real de dinero

Las metas fiscales del primer trimestre

Aparentemente, las metas del primer trimestre se cumplieron. Pero para tal cumplimiento, se computaron unos $ 100.000 que son parte del rubro Rentas de la Propiedad, que considero, no deberían haberse computado como "ingresos" (arriba de la línea, disminuyendo por ende el déficit primario), sino, como "financiamiento" (debajo de la línea, no afectando por ende resultado primario).

La cuestión sería la siguiente: el Tesoro, emite en las licitaciones, tanto deuda nueva, como bonos que ya han sido emitidos anteriormente. En este caso, el valor de licitación, incluye no sólo el monto de capital original, sino los ajustes (p.ej. CER) hasta la fecha. Es decir, se puede emitir un bono nuevo por valor de $150, o un bono "viejo", donde el valor de $150, se divide en $100 de Capital, y $50, de ajuste por CER.

Pero en ambos casos, se recaudan $150 del inversor, al que le da lo mismo si es bono viejo o nuevo, y claramente, lo que se está haciendo, es "financiar" al Tesoro. El inversor no le regala el dinero al Estado (en forma de "impuesto"), sino, que le da un "préstamo" (financiamiento), y siempre por $150.

Esto ha sembrado alarmas, ya que pareciera improbable que el FMI pudiera aceptar algo así ("contabilidad creativa"). Aún si lo aceptara, por ejemplo, por "única vez", porque no se hubiera clarificado antes al firmar el Acuerdo, resulta muy dudoso lo pudiera volver a aceptar.

En todo caso, lo que parecía un trámite (el cumplimiento de la meta fiscal del primer trimestre), se ha convertido en algo más complicado.

Y dado que en adelante las metas son más difíciles de cumplir, se abren más dudas sobre el tema.

La eventual caída de la demanda de dinero

Si a la escalada inflacionaria de marzo y abril, le agregáramos una persistente suba del dólar libre, podría "despertarse" un reflejo de "huida del dinero", generando más suba del dólar, más inflación, y eventualmente, un brote de tipo hiperinflacionario.

La hiperinflación se gatilla cuando se huye "despavoridamente" de la moneda local.

Y no puede descartarse esto vuelva a ocurrir una vez más. Si a los problemas económicos y financieros, les agregáramos "sensación de ingobernabilidad" (sea por las luchas intestinas en el Frente de Todos, conflictos sociales, violencia, etc), podrían darse las condiciones de "tormenta perfecta" para un brote hiperinflacionario.

Por eso el Gobierno debe aferrarse a lo que tiene en materia económica: el acuerdo con el FMI. La inflación, con un poco de suerte, no pasará de 65% este año, y tal vez sea menor al 55% el año próximo. Lo salarios en una de esas, no pierdan (en promedio) contra la inflación. La inversión productiva seguramente crecerá muy pobremente. Y ya. Probablemente, el Frente de Todos, o lo que sea surja del peronismo, pierda las elecciones próximas, ya que la herencia de este gobierno (no sólo económica) terminará siendo lisa y llanamente, mala.

Pero aferrarse al acuerdo con el FMI, es lo que nos salvaría de un escenario peor, con la economía desmadrada. Entre Guatemala y Guatepeor, prefiero Guatemala. Es lo que hay.

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