PANORAMA BONAERENSE

El impacto de las vacaciones 'prohibidas' de una camporista en el Caribe mexicano y los castillos de arena del PRO

Hurlingham y la política de la Provincia de Buenos Aires aún no termina de digerir la sorpresiva noticia del viaje del máximo referente camporista de la primera sección electoral, Martín Rodríguez, a las playas paradisíacas de México junto con Luana Volnovich, su jefa directa en el PAMI.

Rodríguez era el principal dirigente de la agrupación político antes juvenil que conduce Máximo Kirchner y siempre fue el principal amigo/enemigo del intendente en uso de licencia y actual ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta.

Martín, como se lo conoce, había ascendido rápidamente en el entramado camporista porque es quien aprovechó la primera ruptura generada por Zabaleta contra la conducción kirchnerista cuando apoyó a Florencio Randazzo en 2017, aunque casi al final de esa campaña prefirió mantenerse al margen de cualquier disputa.

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Rodríguez y Volnovich, de vacaciones en el Caribe mexicano

El intendente pretendía que "el Flaco" fuera el candidato principal dentro de Unidad Ciudadana, lo que no pasó. Y Rodríguez aprovechó este traspié para crecer en la consideración del hijo de los dos presidentes.

La unidad forzada que generó la creación del Frente de Todos ratificó a Zabaleta como intendente dos años después, pero La Cámpora ya había avisado que no permitiría otro mandato de "Juanchi" y activó una fortísima campaña de posicionamiento propio y desgaste del jefe comunal.

La presión fue tan fuerte que el candidato tuvo que ceder el primer concejal y fue Damián Selci, de La Cámpora, en ese lugar lo que le permitió que, con la licencia de "Juanchi", accediera a la intendencia con el apoyo de Rodríguez.

La puja en el territorio siguió de tal manera que en las últimas elecciones Hurlingham fue uno de los pocos lugares donde el Frente de Todos estaba dispuesto a ir a una interna entre Zabaletta, que presentó una lista como candidato testimonial, contra otra que tenía a Martín Rodríguez encabezando. Finalmente, la sangre no llegó al río y hubo una sola lista aunque la tensión no desapareció.

Sus amigos, entre los que pueden contarse viejos militantes de izquierda sabbatelista como neoperonistas, más volcados al kirchnerismo liso y llano, aún no salen de su asombro. No porque se haya ido de vacaciones sino por donde se fue. "No sé lo que le pasó... Hay veces que hacés cosas sin pensar y seguro que si no la hubieran reconocido a Luana, no pasada nada", fue la cruda confesión.

Es decir, ¿podés hacer lo que quieras si no te ven?... Al parecer sí. O es el íntimo pensamiento que subyace en una dirigencia que se jacta de apuntar la paja en el ojo ajeno pero siempre se las ingenia para justificar la viga en el propio.

Los últimos años de convivencia política en Hurlingham entre zabaletistas y camporistas eran imposibles. Realmente se notaba la existencia de una división entre espartanos y atenienses, donde más de una vez alguno se asombraba al recibir un llamado de alguna figura relevante del elenco que siempre se relaciona con el joven Kirchner que, preocupado, preguntaba qué hacía tal o cual caminando por un despacho municipal, aunque este fuera el del propio intendente.

A pesar de este golpe autoinfligido, Rodríguez no tendrá dificultades políticas. Pero marca un antecedente difícil de defender en negociaciones futuras, cuando los ejemplos suelen ser tirados en la mesa a la hora de defender con hechos posturas futuras. "A la distancia, fue una bomba igual que la de los bolsos", se quejó un compañero suyo de la región norte.

Mientras paseaba por las paradisíacas playas del Caribe mexicano, el segundo del PAMI informaba a través de sus redes sociales cómo los jubilados y pensionados del PAMI podían disfrutar de 7 puntos recreativos con actividades físicas. Eso sí. No tenía la información que justo Buenos Aires estaba siendo atravesada por una ola de calor infernal, sin energía eléctrica y, en muchas localidades también, sin agua.

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EN BUSCA DE UN DESTINO... Y UN POCO DE PAZ

Mientras se escribe esta columna, los referentes más importantes del PRO de la Provincia de Buenos Aires estaban armando una mega juntada en un conocido restaurant de Pinamar con Horacio Rodríguez Larreta como principal comensal.

Hasta allí iban a ir los intendentes de los principales distritos del conurbano y Gran Buenos Aires, el presidente partidario, Jorge Macri, Cristian Ritondo y Diego Santilli, entre otros, además de algún "territorial" suelto que ha sido invitado para la ocasión.

Sin embargo, el calor, su agenda siempre acotada para los quehaceres políticos partidarios, ninguno de los convocantes supo bien por qué el alcalde porteño, que debe ser el jefe de todos ellos, prefirió pasar de largo a la invitación para la cual había confirmado y se fue derecho a Mar del Plata, donde estará con Guillermo Montenegro, uno de los que ahora no se sabe si irá o no a la comida partidaria.

El debate por las reelecciones de los intendentes, donde muchos de ellos tuvieron una gran actividad en favor, provocó una crisis con María Eugenia Vidal, la vieja conductora provincial, y con su principal ladero-heredero, Ritondo, que apoyó la postura antireeleccionista hasta el final.

Cada uno tiene una razón para saber qué sucederá en el principal espacio opositor desde ahora hasta dentro de dos años. Sin conducción ni mesa que los contenga, las principales figuras parecen ser botes independientes en lugar de una armada con un buque insignia.

Las diferencias no sólo están relacionadas con las reelecciones, aunque todos los que las apoyaron y declararon en su favor lo hicieron por diferentes motivos, algunos atendibles y otros meros golpes de efecto para seguir en el cargo. También se nota que no hay un "affectio societatis" entre ellos.

La crisis que provocó la política de "lado a lado" dispuesta por Rodríguez Larreta cuando impulsó a Diego Santilli como candidato bonaerense aún no se resolvió. Los locales, que se habían juramentado apoyar a un intendente para la pasada rueda electoral si Vidal finalmente hacía lo que hizo, no se bancaron la "presión del principal candidato" y acordaron con más rapidez que lo previsto. Entonces ahora, los que no querían aflojar, le pasan factura a los que sí lo hicieron cuando ayer habían jurado amor eterno. Es política, y lo saben.

Foto de tiempos de tregua entre los referentes del PRO

Por eso es que no extraña que aún no se pudieran definir los candidatos que presentarán los dirigentes de Juntos para llenar los lugares que restan por ocupar en el Banco Provincia, el Grupo Bapro, la Defensoría del Pueblo de la Provincia, los entes de control de las empresas de servicio, el IOMA, el IPS y el Tribunal de Cuentas.

Julio Garro, sabedor que ningún intendente de La Plata pudo ser jamás gobernador, ya no oculta su deseo de ser el primero. Diego Valenzuela sabe que puede pretender ser más que intendente y reforzará sus presencias televisivas con producciones propias. Desde antes, Jorge Macri viene desarrollando su trabajo territorial que ahora pretende sumar su rol de ministro porteño y es el que mejor relación tiene con los radicales y los peronistas republicanos.

Por su parte Ritondo, que desea ser el heredero vidalista en exclusividad, también arma con todo lo que le dejó la ex gobernadora más amigos propios aunque más de uno le insiste con que sea candidato en La Matanza, donde ya alguna vez armó territorialmente.

"Debemos tomarlo como una novena sección para ganar", dicen en el PRO, mientras que Diego Santilli, el único político en el que Larreta confía cien por cien, ya se desespera por su nuevo rol de armador nacional. No le queda tiempo para ir a ninguna peña en la provincia de Buenos aires.

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