Jujuy, donde el tiempo se distiende

La quebrada de Humahuaca y su inigualable recorrido de paisajes y puestas de sol parecen llegar desde otra época, a la vez que el acelerado ritmo del siglo XXI se vuelve aquí extraño entre cerros de mil colores.

Jujuy, donde el tiempo se distiende

En Jujuy, el tiempo parece haber quedado detenido entre cerros multicolores y caseríos de adobe y paja que parecen haber brotado de la misma tierra. Hasta el río Grande, tan caudaloso en verano, detiene su fluir en estos meses para confirmar que aquí, en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, las cosas pueden dejar de transcurrir. Es que con sólo salir de la capital provincial y avanzar hacia el norte por la ruta 9, imágenes, sonidos y vivencias transportan hasta antiguas cosmovisiones en una galería natural de formas y matices que envuelven a este sitio único.

En principio, vale recordar que la visita a esta región implica recorrer una línea de pucarás -fortalezas indígenas ubicadas estratégicamente sobre lomadas- construida hace casi mil años, y atravesar un corredor natural que fue incorporado al Imperio Inca mucho antes de convertirse en el Camino Real, utilizado por los conquistadores españoles en su penetración desde Perú. Sin duda, no es poca la historia que se encuentra mientras la ciudad de San Salvador de Jujuy va quedando atrás, entre los inmóviles cardones que custodian la carretera.

Tras dejar la capital, las formaciones montañosas van ganado altura y el camino trepa hasta Tumbaya. Unos pocos kilómetros más adelante, en un ensanchamiento de la quebrada, Purmamarca expresa orgullosa sus relieves fundados en el siglo XVI. Vale la pena visitar la Iglesia consagrada a Santa Rosa de Lima -declarada Monumento Histórico Nacional- que data de 1648 y resguarda una peculiar carpintería de cardón bajo sus muros de adobe. La posibilidad de disfrutar un almuerzo puede satisfacerse en algunos de los varios restaurantes que rodean la plaza, como el del hospedaje La Posta o el del Manantial del Silencio.

Al salir de Purmamarca la carretera sigue ascendiendo sobre el nivel del mar (2460 metros) alcanzando la histórica Posta de Hornillos, y los colores se multiplican mientras otra imagen detenida en el tiempo exhibe al pueblito de Maimará a los pies del cerro conocido como "La paleta del pintor". Más adelante, Tilcara presenta el centro comercial y cultural más importante de la zona. Para apreciar la gastronomía lugareña se abren las puertas de El Reposo del Diablo o bien de la Posada Yacón.

Además de la Iglesia erigida en 1797, varios museos conforman un apacible abanico de alternativas para familiarizarse con la cultura regional, siendo ineludible la colección prehispánica del Museo Arqueológico Dr. Eduardo Casanova (Belgrano 445).

Por supuesto, no podrá dejar de visitarse al afamado Pucará de Tilcara, una reliquia de la época incaica que domina visualmente gran parte del valle y está rodeado por cactus de distintas especies. La amplitud del sitio, y el hecho de que fuera reconstruido parcialmente luego de prolongados estudios arqueológicos, permite apreciarlo con más detalle que las otras construcciones de su tipo.

Un camino único

Retomar el camino implica cruzar el monolito que señala el Trópico de Capricornio, y arribar a Huacalera. Esta población luce una verdadera joya de la arquitectura colonial en su Iglesia, del siglo XVII, que desde sus orígenes guarda cuadros como "El casamiento de la Virgen". Luego, sería imperdonable pasar por Uquía sin entrar al templo que conserva una invaluable muestra de la pintura cuzqueña. Los ángeles arcabuceros, fruto de una misión evangelizadora que ha quedado magistralmente expresada a través del arte. Esta colección fue pintada en Perú y contaba originalmente con 12 imágenes, de las cuales se conservan nueve.

Como intentando alcanzar la puna, el último núcleo urbano de la quebrada es Humahuaca. Aquí es conveniente pernoctar al menos dos noches, en alojamientos como el Hotel Solar de la Quebrada o bien en Hostería del Inca. Esta localidad fundada por indígenas omoguacas en 1591 debe recorrerse a pie, visitando en primer lugar el Museo Folklórico y el Monumento a la Independencia. En el Cabildo, un antiguo reloj dota de movimiento la imagen en tamaño natural de San Francisco Solano, que cada mediodía regala una bendición a los humahuaqueños.

Durante el resto de la jornada, Humahuaca será una exquisita combinación de pasajes silenciosos entre muros austeros de adobe, con aire puro surgiendo de la quebrada desierta y brisas que crean remolinos de aire tibio en las esquinas. Al igual que todos los pueblos de la región, esta ciudad verá caer el sol lentamente detrás de un horizonte de montañas y, como hace siglos, su entorno de pacífica distensión volverá a sumergirse bajo las estrellas.

Datos útiles

Para visitar la Quebrada de Humahuaca hay que aterrizar en el aeropuerto de Jujuy. Los pasajes desde aeroparque cuestan desde $2.500 por tramo.

#Movilidad
Para recorrer la quebrada lo mejor es alquilar un auto en el aeropuerto. El costo es de aproximadamente $1500 por día.

#Hoteles
Solar del Trópico
Hotel Huacalera
Hostería Camino del Inca
Las Marías Hotel Boutique