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Marca propia, golosinas y 2x1: la historia detrás del modelo de Farmacity

Nació en 1997, se sobrepuso a la crisis y logró expandirse por el país, aunque no lo logró en todas las provincias. Sus principales ejes para atraer consumidores.

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Locales de gran superficie, promociones 2x1 y una extensa línea de productos de marca propia. El modelo de negocios de Farmacity nació hace más de dos décadas inspirado en el éxito de una cadena británica y se apoyó en la desregulación argentina de los 90. Ahora la firma busca expandir su marca al exterior y ya dio el primer paso para hacerlo.

La primera sucursal de Farmacity abrió en 1998 sobre la calle Lavalle, en la Ciudad de Buenos Aires. En realidad, un año antes el proyecto había surgido a partir de un análisis de tres empleados de la consultora McKinsey que estaban investigando el negocio farmacéutico.

Quintana fue uno de los cuatro fundadores en Farmacity. Hoy ya no tiene participación en la empresa.

Mario Quintana, Fernando Fronza y el estadounidense Dirk Donath habían descubierto que existía un alto nivel de insatisfacción entre los clientes de las farmacias. A esto le sumaron otro ingrediente clave. "Aprovechamos una discontinuidad en el contexto local porque en 1992 se desreguló el sector de farmacias en muchas provincias y eso abría una oportunidad para traer conceptos que funcionaban en otros países", explicó Quintana en un CEO Summit de Endeavor en 2008.

Timing y oportunidad

El modelo elegido era el de la cadena de farmacias británica Boots, aunque también hubo cierta inspiración en las estadounidenses Walgreens y CVS. A su vez, se apoyaron en otros vértices para captar clientes: un surtido amplio y variado más allá de lo farmacéutico, promociones y descuentos, además de un portafolio de productos de marca propia con precios más bajos.

Los 2x1, uno de sus principales ejes de atracción, estuvieron bajo la lupa del ministerio de Economía, Luis Caputo, en las últimas semanas. 

Los descuentos, el gran surtido de productos y el portafolio de marca propia fueron sus pilares de negocio.

El surgimiento de Farmacity fue posible a partir de la desregulación económica del gobierno de Carlos Menem. Primero, el decreto 2284 de 1991 permitió que los locales comerciales ofrecieran medicamentos de venta libre; luego, la resolución 55 de 1992 simplificó los requisitos para la apertura y el funcionamiento de una farmacia.

A los tres socios iniciales se les sumó un cuarto fundador, Douglas Albrecht, que había trabajado en Boston Consulting Group. Asimismo, incorporaron un grupo de inversores integrado por Woods Staton, fundador de Arcos Dorados; Alberto Grimoldi, de la cadena de zapatos que lleva su apellido; Alejandro Quentin, cofundador de Adecoagro; y el belga Benoit Duplat, otro ex McKinsey.

Crecimiento acelerado

El elegido para conducir la operación de la empresa fue Guillermo Bustos, de amplia experiencia en el supermercadismo con roles en Carrefour, Casa Tía y Norte. Farmacity empezó a crecer a un ritmo de 10 locales por año y para 2008 ya contaba con 100 sucursales y una facturación de más de $ 1000 millones. Hoy cuenta con más de 250 farmacias, 15 marcas propias y 2500 productos.

Guillermo Bustos, un ex Carrefour y Norte, fue gerente general hasta 2013 cuando asumió Miranda.

En 2007 cambió de dueño. La cadena pasó a manos de Pegasus, el fondo cofundado por Quintana en 2001. También entraron en el paquete accionario Carlos Preiti, de la familia fundadora de Fargo; y Alejandro Gorodisch, que desde 2015 se desempeña como presidente de Farmacity y es el principal accionista.

Mario Quintana dejó la compañía al ser nombrado secretario de Coordinación Interministerial de la Jefatura de Gabinete de la Nación durante la presidencia de Mauricio Macri. Un tiempo después se desprendió de la totalidad de sus acciones.

A la expansión

Tras conquistar el territorio porteño, la firma comenzó su expansión. Abrió locales en Córdoba, Entre Ríos y San Luis, sin embargo en otras provincias no pudo plantar bandera porque cada una tiene autonomía para definir el funcionamiento de las farmacias en su territorio. Por caso, la provincia de Buenos Aires tiene la ley 10.606 que establece que las sociedades anónimas no pueden ser dueñas de farmacias. Además, establece un límite de una farmacia cada 3000 habitantes por localidad, entre otras regulaciones.

Alejandro Gorodisch es el principal accionista y desde 2015 ocupa el cargo de presidente.

Farmacity intentó instalarse en Pilar, el Ministerio de Salud bonaerense no se lo permitió y la discusión terminó en la Justicia. En 2021 la Corte Suprema falló a favor de la provincia de Buenos Aires.

A partir de 2013 la empresa creció con otras marcas, como Simplicity, su vertical de belleza, hogar y moda. Esta línea se transformó en una cadena con locales propios y también le dio una oportunidad de abrirse en Buenos Aires más allá de CABA, ya que no se trata de una farmacia.

Luego nació Get The Look, su marca de cosmética y perfumes. Y recientemente anunció una alianza con The Food Market para abrir tiendas en conjunto y pisar fuerte en el mundo de la alimentación. Entre 2017 y 2021, Farmacity invirtió $ 3000 millones, mientras que en 2022 desembolsó $ 4000 millones.

A través de Simplicity, su marca de belleza, hogar y moda, la empresa pudo ingresar en PBA.

Plantar bandera en el exterior era una de las cuentas pendientes de la firma. En 2003 debutó en Colombia, pero cinco años después vendió su operación. Amagó con lanzarse en el mercado chileno, aunque el plan nunca se concretó. A fines de 2022 llegó a Uruguay de la mano del grupo inversor IBF Negocios con cinco sucursales en Montevideo.

No obstante, el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) anunciado por Javier Milei, recientemente rechazado por el Senado, podría abrirle la puerta de la provincia de Buenos Aires.

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