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El PRO lanzó este domingo un manifiesto político titulado “Próximo Paso” que, leído en el contexto del último año y medio de vínculo con La Libertad Avanza, suena más a advertencia que a declaración de principios.
Sin mencionar al Gobierno por su nombre, el texto habla de quienes “frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”. El destinatario fue claro y en esta oportunidad no fue al kirchnerismo sino directo contra el universo libertario.
El paso a paso del distanciamiento
La tensión entre el PRO y LLA no es nueva. Viene creciendo desde que Milei asumió, con episodios que fueron escalando en intensidad. El primer quiebre visible llegó con Ficha Limpia. Hace un año el proyecto impulsado por Silvia Lospennato cayó en el Senado en circunstancias que el macrismo atribuyó directamente al Gobierno: los senadores misioneros, cercanos a la Casa Rosada, no acompañaron.
Macri no guardó silencio: acusó a Milei de haber “destruido el valor de la palabra presidencial” y dijo que antes el mandatario “tenía un sueño de país, ahora tiene un sueño de poder”. LLA respondió con acusaciones cruzadas de pacto con el kirchnerismo. La herida quedó abierta.
El segundo gran capítulo se dio en territorio bonaerense. La aprobación de un endeudamiento de casi 3.700 millones de dólares solicitado por Kicillof generó los primeros chispazos serios entre la conducción bonaerense de LLA y el PRO de Cristian Ritondo.

Desde el espacio libertario acusaron al PRO de haber “extorsionado al gobernador para quedarse con cargos” que consideraban propios, mientras una diputada libertaria llegó a publicar que “el PRO y la UCR son las putas del kirchnerismo”. El bloque amarillo respondió con un comunicado en el que sostuvo que “ser oposición no significa obstaculizar todo”.
El tercer punto de fractura fue institucional. El acuerdo entre el oficialismo y el kirchnerismo para designar representantes en la Auditoría General de la Nación, sin previo aviso al PRO y en la misma sesión en que se trató el Presupuesto 2026, abrió un nuevo capítulo de distanciamiento incluso con los sectores macristas más alineados con el Gobierno.
Y esta semana se sumó un nuevo episodio. Karina Milei rechazó el debate separado de Ficha Limpia y exigió que se trate dentro de la reforma política, mientras que la tensión escaló al punto de que el jefe de LLA en Diputados fue al Senado a pedirle explicaciones a Patricia Bullrich, quien había avalado el acuerdo con el macrismo apenas minutos antes de dar marcha atrás.
El PRO, lejos de bajar los brazos, forzó la convocatoria a la Comisión de Asuntos Constitucionales para tratar Ficha Limpia de forma independiente, con fecha tentativa para el miércoles 13 de mayo.
Cómo está la correlación de fuerzas
El contexto legislativo explica por qué el PRO todavía tiene margen para presionar aunque lo haya pagado caro electoralmente. Tras las elecciones de octubre de 2025, LLA pasó de unos 43 diputados propios a 97, y en el Senado incrementó su bancada de 7 a 21 senadores.
El PRO, en cambio, salió muy debilitado del comicio: en Diputados quedó con apenas 12 bancas, y en el Senado descendió de 35 a 14 legisladores.

Sin embargo, los números del oficialismo no le alcanzan solos. Con LLA, el PRO y un sector del radicalismo, el bloque afín al Gobierno suma alrededor de 107 bancas en Diputados, lo que le garantiza el tercio necesario para sostener vetos presidenciales pero lo deja a 22 votos de la mayoría simple.
En el Senado, la situación es aún más estrecha: LLA tiene 21 bancas propias en una cámara que requiere 37 para el quórum. Eso convierte al PRO y a los bloques provinciales en actores que el Gobierno necesita, aunque no siempre lo admita.
La pelea de fondo: 2027
Detrás de las discusiones legislativas hay una disputa que todos ya tienen en mente: cómo llegar parados a las elecciones presidenciales de 2027.
Dentro del PRO conviven dos posiciones: un sector referenciado en Mauricio Macri que cree que es momento de marcar perfil propio y distancia del Gobierno, y otro que sostiene que LLA seguirá siendo el aliado natural en 2027 como lo fue en 2025.
El manifiesto de hoy parece una síntesis de esa tensión interna. El PRO se para en el lugar del socio incómodo. Macri ya marcó sus diferencias con el Gobierno y ahora busca hacerlas sentir en el Congreso: el PRO junto a la UCR no quieren acompañar la eliminación de las PASO, que es la prioridad número uno del oficialismo en materia electoral.
La pregunta que deja flotando el “Próximo Paso” es si el PRO tiene suficiente masa crítica para sostener esa posición de bisagra o si, debilitado electoralmente y con varios de sus cuadros migrando hacia LLA, termina siendo absorbido por el oficialismo antes de que llegue la chance de diferenciarse en serio.
Macri va mostrando las cartas
El manifiesto de ayer lleva la firma del partido, pero el impulso es personal y tiene un nombre. Mauricio Macri viene protagonizando, en los últimos meses, una diferenciación que su propio partido no siempre acompaña con el mismo entusiasmo.
Según reconocieron cerca del expresidente, Macri y Milei llevan meses sin diálogo fluido. El último contacto directo fue una cena en la Quinta de Olivos, donde el líder del PRO le transmitió sus reparos por el nombramiento de Manuel Adorni como jefe de Gabinete. La escena más elocuente de ese enfriamiento fue reciente: en la cena anual de la Fundación Libertad, ambos tomaron recaudos para no cruzarse.

El agravio que más circula en el entorno del expresidente es el de la ingratitud. Piensa que muchas de las leyes que sacó el oficialismo fue gracias al respaldo del PRO. Desde la Casa Rosada creen, en tanto, que Macri ya no tiene chances electorales y que no tiene lugar en las decisiones de este gobierno. A esto se suma el protagonismo que cobró Patricia Bullrich como figura de confrontación interna en los últimos días.
El problema de Macri es que esa vocación de diferenciarse no tiene reflejo uniforme dentro del PRO. En la Ciudad de Buenos Aires, el jefe de gobierno Jorge Macri difiere con la postura de su primo: mantiene canales abiertos con Karina Milei, con Pilar Ramírez y con ministros del gabinete nacional, y si el expresidente no consolida una candidatura presidencial propia, todavía no descarta ir en una PASO conjunta con LLA en el distrito porteño.
El distanciamiento de Mauricio busca evitar que una eventual caída en la imagen de Milei arrastre la identidad del partido amarillo, pero no todos dentro del PRO están dispuestos a pagar ese costo.















