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Peligran 12.000 farmacias de barrio por la expansión de las grandes cadenas de venta de medicamentos

Los farmacéuticos se oponen a que cualquier persona pueda estar a cargo de una farmacia y apuntan que el mega decreto deregulador pretende convertir al servicio en un negocio que favorecerá la entrada de grandes jugadores a distintas localidades

La expansión de cadenas farmacéuticas -como Farmacity, Farma Plus, Doctor Ahorro y otras tantas-, favorecida por el DNU de Javier Milei, haría desaparecer a aproximadamente 12.000 farmacias de barrio de todo el país. Así lo advirtió la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA).

La entidad que nuclea a más de 12.000 farmacias y 20.000 farmacéuticos alertó los riegos del megadecreto desregulador, que alienta la ampliación de grandes redes, ya que permite que las farmacias estén en manos de sociedades anónimas, por lo que, entienden en el sector, atenta contra el modelo profesional histórico de barrio, especialmente contra la regulación que asegura la supervivencia de las que están lejos de zonas céntricas, en localidades pequeñas.

En ese sentido, la cámara apuntó que "se pretende convertirla en un mero comercio, al servicio de la voracidad económica de unos pocos, y que el medicamento deje de ser un bien social para pasar a ser un objeto de consumo, al que algunos puedan acceder y otros no". COFA interpreta que el hecho de que un farmacéutico pueda dirigir más de una farmacia sería funcional al modelo de las cadenas.

"Ya pasó en Chile. El mercado se monopolizó en tres grupos, que se quedaron con más del 90%. Aumentaron los precios y favorecieron a algunas marcas. Se mató a la producción nacional, que en la Argentina es mayor, porque varios laboratorios exportan a más de 20 países", analizó Ricardo Pesenti, presidente de COFA.

Isabel Reinoso, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires (PBA), también citó los antecedentes de El Salvador y México: "Fueron cuestionados, ya que pacientes que se atendían en consultorios de farmacias salían con prescripción de 10 a 15 medicamentos. Lejos de bajar los costos, este modelo degradó el estado de salud de la gente por un abuso de medicación. Se fomenta que las cadenas aumenten sus ventas, pero sin beneficio sanitario ni económico".

Para los farmacéuticos, "se pretende convertir a la farmacia en un comercio, al servicio de la voracidad económica".

"La adhesión por parte de provincias modificaría leyes municipales y posibilitaría la entrada de cadenas en sitios donde funcionan sistemas farmacéuticos profesionales. Es un artilugio para quebrantar el federalismo, socavando el ejercicio de la profesión. Esto ya fue objetado por la Corte Suprema de Justicia", señaló Reinoso en relación al fallo del máximo tribunal que le impidió a Farmacity desembarcar en PBA, al considerar que "las farmacias son una extensión del sistema de salud". Al respecto, la Provincia ya adelantó que no adherirá al DNU.

"Las farmacias argentinas son reconocidas como unas de las mejores del mundo. Hay 14.000 bien distribuidas y en distritos como PBA existe una regulación de distancia para que no se concentren. Que en una S.A. cualquier inversor puede manejarla es perjudicial para las pequeñas farmacias y favorece a las cadenas. Hoy, el 60% de las farmacias permanecen en manos de farmacéuticos. Habrá un uso mercantil orientado a maximizar el lucro. Es necesario una regulación", destacó Rubén Sajem, director del Centro de Profesionales Farmacéuticos (Ceprofar).

En este contexto, COFA afirmó que "se pone en peligro la salud de la población" al habilitar la comercialización de medicamentos de venta libre por fuera de las farmacias, en kioscos, estaciones de servicio y comercios de la vía pública. Deja así sin efecto la ley aprobada en 2009, que estableció que la dispensa solo se podría realizar en farmacias y que los remedios de venta libre los entregaría el profesional por mostrador para evitar la compra impulsiva y la automedicación.

Los farmacéuticos se oponen a que cualquier persona sin título habilitante pueda estar a cargo de una farmacia.

"A partir del decreto desregulador de Cavallo se empezó a vender medicamentos por fuera de las farmacias. Siempre fueron más caros. Implicaba un paso más de distribución. En inspecciones a supermercados, almacenes y kioscos, se encontraron drogas adulteradas y falsificadas, incluso se vendían los que necesitan recetas. La norma de 2009 ordenó la situación", recordó Sajem.

Por eso, los farmacéuticos se oponen a que cualquier persona sin título habilitante pueda estar a cargo de una farmacia. Es decir, "no habrá un profesional que garantice, bajo su responsabilidad, la calidad, el origen y la seguridad de los medicamentos", advirtió el presidente de COFA, y apuntó contra la prohibición de prescribir un nombre comercial: de ahora en más, los médicos deberán colocar en la receta el nombre genérico de la droga, sin sugerencias de marcas.

"Normalmente, que se indique una marca sugerida hace que compitan los laboratorios, contrariamente a lo que postula el DNU. Por principio activo, hay muchas opciones. La industria nacional es fuerte y se sostiene por el circulo virtuoso de la cadena de comercialización: el laboratorio, la droguería y la farmacia, con la recomendación del profesional a cargo", explicó.

Para los farmacéuticos, el DNU propone soluciones contrarias a las recomendaciones de la OMS.

"La farmacia argentina es un modelo para América, refleja el de Europa. Más allá de la dispensa, se ofrecen servicios como control de la presión arterial, seguimiento de tratamientos de pacientes y entrega de aparatos de glucosa. Si no será obligatorio que el profesional esté en la farmacia, ¿quién va a ayudar al cliente en la toma de decisión si la receta viene sin marca o quién va a prestar estos servicios?", planteó Pesenti.

Al respecto, puso de ejemplo la venta de libotiroxina, que se usa para problemas de tiroides y no se puede sustituir un activo por otro. "Una variación mínima en la pastilla hace que el tratamiento cambieNo se pueden intercambiar marcas, sí o sí requiere que se mantenga la misma. Si la persona no lo sabe y el farmacéutico no se lo precisa, se corre riesgo de que el tratamiento sea ineficaz. No es cuestión solo de administrar la dosis", comentó Pesenti en referencia a que el DNU obliga a los médicos a indicar la concentración de la droga en la receta, y aclaró: "hoy, la marca prescrita por el médico es sugerida, pero la potestad la tiene el paciente, con el asesoramiento del farmacéutico".

"Se precarizan puestos de trabajo de profesionales de la salud con título de farmacéuticos y licenciados egresados de las 23 universidades públicas y privadas del país. El DNU propone soluciones que en la práctica resultan contrarias a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a las políticas implementadas por países donde el acceso al medicamento constituye un verdadero derecho a la salud de los habitantes y la participación de los farmacéuticos como garantes de la efectividad", concluyó Reinoso.

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