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Belén Marinone - Corea del Sur, enviada especial

Busan no fue elegida por casualidad para albergar la 48ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco. La segunda ciudad de Corea del Sur representa hoy uno de los ejemplos más claros de cómo una urbe puede combinar la preservación de su patrimonio histórico con una estrategia de desarrollo basada en la logística, la innovación tecnológica y la sostenibilidad.

Durante diez días, el centro de convenciones Bexco reunió a representantes de los 21 Estados miembros del Comité del Patrimonio Mundial para debatir la incorporación de nuevos bienes a la lista del Patrimonio Mundial y analizar el estado de conservación de sitios ya inscriptos. Fue la primera vez que Corea del Sur recibió este organismo intergubernamental y la elección de la ciudad también puso en primer plano otra de sus fortalezas.

Mientras concentraba la atención diplomática por las deliberaciones del Comité, el puerto de Busan confirmó un nuevo récord operativo al movilizar 24,88 millones de TEU (unidad equivalente a un contenedor de 20 pies) durante el último año, un 21,8% más que una década atrás.

Este desempeño consolidó a la terminal como uno de los principales hubs marítimos del mundo y el segundo puerto global en operaciones de transbordo, una condición que explica buena parte de su creciente peso en el comercio internacional.

Patrimonio y desarrollo

La elección de Busan tuvo un fuerte componente simbólico. La ciudad resume buena parte de la transformación experimentada por Corea durante las últimas siete décadas. Durante la Guerra de Corea fue la capital provisional del país y uno de los pocos territorios que nunca cayó bajo control norcoreano. Hoy es el principal puerto surcoreano, uno de los mayores centros logísticos del planeta y un polo de innovación que busca consolidarse como referencia en puertos inteligentes, digitalización y transición ambiental.

Para Lee Byong Hyun, presidente de la 48ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, el encuentro marcó un hito para Corea del Sur. “El patrimonio mundial es mucho más que un vestigio del pasado; representa un activo invaluable e irremplazable para toda la humanidad” y expresó su expectativa de que la reunión de Busan “sea un punto de partida para fortalecer la creación de capacidades y avanzar en la gobernanza frente a desafíos emergentes como el cambio climático y la rápida transformación tecnológica”.

El presidente surcoreano Lee Jae Myung habló durante la ceremonia de apertura de la 48° sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, en Busan
El presidente surcoreano Lee Jae Myung habló durante la ceremonia de apertura de la 48° sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, en BusanYonhap

Ese contraste entre memoria y futuro también estuvo presente en la propia agenda del Comité. Mientras se debatía la protección de ecosistemas y sitios culturales de valor universal, la ciudad exhibía una infraestructura concebida para responder a los desafíos del comercio internacional del siglo XXI, con terminales automatizadas, procesos digitalizados y una estrategia de crecimiento alineada con objetivos de eficiencia energética y reducción de emisiones impulsados por la Busan Port Authority dentro de su programa de desarrollo de puertos inteligentes.

La decisión más esperada llegó el 25 de julio, cuando el Comité aprobó la ampliación de las llanuras de marea de Corea (Getbol), incorporando las áreas de Yeosu, Goheung, Muan y Seosan. La modificación amplió el sitio natural inscrito en 2021 y lo transformó en una propiedad serial integrada por seis componentes distribuidos sobre la costa occidental y meridional del país. El organismo entendió que las llanuras mareales continúan cumpliendo el criterio de la Convención, reservado para hábitats esenciales para la conservación de la biodiversidad y de especies amenazadas, especialmente dentro del ecosistema del Mar Amarillo y de la Ruta Migratoria Asia Oriental-Australasia.

Paradójicamente, esa decisión sobre conservación ambiental tuvo como escenario una de las ciudades más dinámicas de Asia en materia de infraestructura logística. Esa convivencia entre patrimonio natural, desarrollo urbano y comercio exterior explica buena parte de la identidad que Corea buscó proyectar durante el encuentro.

Puerto del futuro

Mientras Busan recibía a las delegaciones de la UNESCO, su puerto consolidaba otro liderazgo de alcance global. En la última década, el movimiento de contenedores creció un 21,8%, al pasar de 19,45 millones de TEUs en 2016 a 24,88 millones de TEUs en 2025, el mayor volumen de su historia. Ese desempeño ubicó al puerto entre los de mayor crecimiento del mundo y confirmó su posición como uno de los principales centros logísticos del comercio marítimo internacional.

El crecimiento estuvo impulsado principalmente por las operaciones de transbordo, que aumentaron 4,4% hasta alcanzar 14,1 millones de TEUs, equivalente a cerca del 57% del movimiento total, lo que permitió a Busan conservar el segundo lugar mundial en este segmento, sólo por detrás de Singapur. Según la Busan Port Authority, ese desempeño fue posible gracias a la expansión del Nuevo Puerto de Busan, la incorporación de infraestructura automatizada y una política sostenida de atracción de inversiones superiores a 14 billones de wones (u$s 9.500 millones de dólares) en los últimos tres años.

Song Sang-geun, presidente de la Busan Port Authority (BPA), afirmó que “2025 fue un año significativo en el que el puerto de Busan demostró al mundo su capacidad operativa pese a la incertidumbre del mercado marítimo global”. El funcionario aseguró que el organismo continuará “fortaleciendo la cooperación con las principales navieras internacionales” y profundizando “la expansión de la infraestructura y la innovación digital” para consolidar a Busan como el principal centro mundial de transbordo.

Más allá de las cifras, el puerto se convirtió en uno de los pilares de la estrategia nacional para fortalecer la competitividad logística de Corea. La automatización de terminales, la digitalización de procesos, la electrificación progresiva de equipos portuarios y los programas orientados a reducir emisiones forman parte del desarrollo del denominado smart port, un modelo que combina eficiencia operativa con objetivos ambientales y que busca responder tanto al crecimiento del comercio como a los compromisos internacionales de descarbonización.

En la presentación del plan anual de la BPA, el entonces presidente Kang Jun-seok resumió la visión de largo plazo del puerto: “Nuestro objetivo es mantener el estatus de puerto hub global, expandir las funciones portuarias como un nodo que conecte el transporte marítimo, aéreo y terrestre, y construir un puerto inteligente líder en el mundo mediante la digitalización basada en inteligencia artificial, Internet de las Cosas y big data”.

En ese sentido, Busan representa una síntesis poco habitual: una ciudad que preserva ecosistemas considerados patrimonio de la humanidad mientras consolida uno de los complejos portuarios más importantes del planeta. Esa combinación entre conservación, innovación y conectividad explica por qué hoy es una referencia tanto para la diplomacia internacional como para el transporte marítimo y la logística global, dos dimensiones que rara vez convergen con tanta claridad en un mismo territorio.