En febrero, Metalfor aseguraba que había dejado atrás el momento más complejo de su crisis financiera. Tras conseguir un crédito de u$s 50 millones de la agencia de desarrollo de los Estados Unidos (DFC), la fabricante de maquinaria agrícola afirmaba haber cambiado el perfil de su deuda, preparaba una nueva emisión de obligaciones negociables y proyectaba un fuerte crecimiento para 2026.
Cinco meses después, el escenario es otro. La empresa abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba para negociar con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en medio de atrasos en el pago de salarios, problemas de liquidez y una fuerte caída de la actividad.
De tal modo, y según trascendió, en la primera audiencia las partes acordaron que mientras dure el procedimiento no habrá despidos ni suspensiones.
En diálogo con El Cronista en febrero, el presidente de la compañía, Eduardo Borri, sostenía que la empresa había logrado reestructurar sus pasivos gracias al financiamiento de la DFC.
“Metalfor viene cumpliendo todos sus compromisos. Cambió el perfil financiero de la empresa. Mientras que hace un año el 90% de su deuda era a corto plazo, hoy es a mediano y largo plazo. En definitiva, necesitamos capital de trabajo para seguir incrementando nuestra producción. Vamos a tener un 2026 muy bueno”, afirmaba entonces.
La compañía atribuía sus problemas a la crisis que atravesó el sector agropecuario tras la sequía, la caída de los precios internacionales y el cierre del mercado de capitales para las empresas vinculadas al agro. Ese contexto había golpeado especialmente a la firma por las características de su modelo de negocios.

La empresa no solo fabrica maquinaria, sino que además financia buena parte de las operaciones. Por cada equipo nuevo vendido recibe otro usado como parte de pago, que reacondiciona y vuelve a comercializar con financiación de entre tres y cinco años. Ese esquema requiere un acceso permanente al mercado de capitales para obtener liquidez.
Con ese objetivo, en diciembre había conseguido un préstamo por u$s 50 millones otorgado por la DFC, con un plazo de ocho años, destinado a fortalecer su estructura financiera y sostener el negocio de maquinaria reacondicionada.
En paralelo, Borri adelantaba que trabajaba junto con el expresidente del Banco Central, Martín Redrado, en una nueva emisión de obligaciones negociables por unos u$s 20 millones para financiar capital de trabajo.
Además, la empresa proyectaba invertir alrededor de u$s 10 millones durante este año, lanzar nuevos modelos de maquinaria y aumentar entre 30% y 40% su producción respecto del año anterior. Como en 2025 trabajó a stock, es decir, vendió más de lo que produjo, ese aumento en la producción no significaba una ampliación de su planta, sino en el uso total de su capacidad productiva.
Metalfor es una de las principales productoras locales de maquinaria agrícola y uno de los dos principales fabricantes de pulverizadoras del país. La firma se especializa en el diseño, producción y comercialización de maquinaria para el sector agroindustrial argentino y latinoamericano. Cuenta con tres plantas industriales en la Argentina y una en Brasil.
Actualmente, mantiene una deuda bancaria de $ 52.433,8 millones y un pasivo por cheques rechazados de $ 4940,9 millones.
Según el balance correspondiente al primer trimestre de 2026, su resultado operativo pasó de $ 10.330,8 millones durante el mismo periodo del año anterior a $ 783.879.812 al 31 de marzo de este año. En tanto, su resultado neto, disminuyó de $ 7487,2 millones a $ 1851,8 millones, y su volumen de ventas alcanzó las 56 unidades en comparación con las 116 del periodo anterior.
“La Sociedad se encuentra llevando adelante un proceso de reorganización financiera y operativa orientado a adecuar el perfil de vencimientos de sus pasivos al ciclo de generación de fondos propio de la actividad. Durante el período, la compañía continuó desarrollando normalmente sus actividades industriales y comerciales, manteniendo su capacidad operativa, y estructura productiva, en un contexto de elevada volatilidad financiera y restricciones en el acceso al financiamiento de corto plazo”, dijo la empresa en el balance trimestral.
“En este marco, la sociedad avanzó en distintas acciones de ordenamiento financiero, incluyendo cancelaciones de pasivos, reorganización de vencimientos y búsqueda de nuevas alternativas de fondeo, con el objetivo de fortalecer la previsibilidad de sus flujos y acompañar el desarrollo operativo del negocio. Con posterioridad al cierre del presente período, la compañía ha evidenciado un importante repunte en el nivel de actividad comercial y generación de operaciones, particularmente a partir de Expoagro 2026, donde se registró un volumen significativo de negocios y nuevas oportunidades comerciales”, agregó.
En ese sentido, aclaró que muchas de estas operaciones se encuentran en proceso de instrumentación y análisis crediticio por parte de distintas entidades financieras, motivo por el cual -explicó- sus resultados comenzarán a reflejarse en los próximos períodos y estados contables.

















