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Zafra S.A., una compañía dedicada a la venta de maquinaria agrícola del norte argentino, quedó bajo presión luego de informar a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que no pudo cumplir con un vencimiento de deuda de sus obligaciones negociables (ON) previsto para el 20 de julio.

La empresa explicó que la imposibilidad de pago se debió a “demoras en las cobranzas”. En total, el vencimiento involucraba un desembolso de aproximadamente $ 396,5 millones, entre capital e intereses.

Ante la imposibilidad de Zafra de hacer frente al pago, las sociedades que respaldaban la emisión asumieron el compromiso. Garantizar SGR, que cubría el 60% de la emisión, Acindar Pymes SGR, con el 25%, y Potenciar SGR, con el 15%, realizaron los pagos correspondientes a los tenedores de las ON.

Según la Central de Deudores del BCRA, la empresa mantiene un pasivo de $ 10.542 millones en deudas bancarias y $ 1637,7 millones en cheques rechazados que acumula desde enero de este año. Este resultado financiero deja a la empresa en una situación 4, es decir “con alto riesgo de insolvencia”.

El golpe de John Deere

El problema financiero llega luego de otro movimiento relevante para la compañía. En mayo, Zafra informó a la CNV que había recibido una notificación de John Deere sobre la finalización del vínculo comercial que mantenían, y en el que se desempeñaba como concesionario oficial de la marca.

En ese hecho relevante, la empresa señaló que, “sujeto a la evolución de su situación económico-financiera y operativa”, podría continuar atendiendo los servicios de capital e intereses correspondientes a sus ON Serie II y Serie III (sobre esta última recayó el incumplimiento informado este lunes).

La salida de John Deere representa un cambio significativo para una empresa que durante décadas estuvo asociada a la marca estadounidense en el mercado argentino. La compañía había obtenido la representación oficial en 1998, luego de que John Deere adquiriera CAMECO, fabricante de maquinaria especializada para la cosecha de caña de azúcar.

Fundada en 1979 por Ricardo Baralo y Ricardo López, Zafra nació vinculada al negocio azucarero tucumano, especialmente a la mecanización de la cosecha de caña. Con el paso de los años amplió su actividad hacia otros segmentos de la maquinaria agrícola.

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En 2016, la compañía avanzó en una diversificación de su negocio y comenzó a comercializar la línea completa de equipos agrícolas de John Deere, incluyendo tractores, cosechadoras y tecnología de agricultura de precisión para distintos cultivos. Con base en Tucumán, la firma desarrolló su actividad principalmente en el Noroeste argentino, una región estratégica para la producción de caña de azúcar, limón y granos.

La maquinaria agrícola no repunta

La crisis financiera de Zafra no puede aislarse de la oscilación que viene registrando la venta de maquinaria agrícola en el país. Según el último informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), en junio los patentamientos de cosechadoras, tractores y pulverizadoras alcanzaron las 480 unidades, una baja del 5,1% interanual.

Contra mayo la situación es aún más compleja. En tan solo un mes, se registró una baja del 32,4%, cuando se patentaron 710 unidades. De tal modo, el acumulado de los seis primeros meses del año alcanzó un total de 3303 unidades, un 1,9% menos que en el mismo periodo del año anterior.

Junio cortó la expectativa de recuperación sostenida: los tres productos cayeron fuerte contra mayo y el total del semestre quedó nuevamente por debajo de 2025″, sostuvo la asociación.

Las cosechadoras siguen siendo el rubro más sólido del año. En lo que respecta a tractores, el segmento volvió a quedar por debajo de 2025 y “confirma que la recuperación de abril/mayo no logró sostenerse con continuidad”. En cuanto a las pulverizadoras, “fue el único rubro con mejora interanual mensual, aunque continúa rezagado en el acumulado”.

Junio confirma que el mercado sigue sensible a financiación, disponibilidad, precios y eventos comerciales puntuales. De cara al segundo semestre, el desafío será convertir oportunidades en patentamientos reales, evitar que el mercado dependa exclusivamente de picos comerciales como Expoagro y Agroactiva, y sostener una demanda más regular que permita planificar stock, márgenes y estructura comercial con menor volatilidad”, agregó.