

La suba del costo de construcción en dólares empezó a achicar la rentabilidad de los proyectos inmobiliarios. Con precios de venta que todavía no terminan de acompañar ese aumento, los desarrolladores revisan costos, procesos y alternativas para sostener las ventas.
“Hay nichos donde todavía tenés margen para que un negocio prospere y otros que están realmente más complicados porque tenés precios de venta que todavía no se están terminando de convalidar en suba para poder absorber un costo que claramente se incrementó en los últimos años”, explicó Santiago Tarasido, CEO de Criba, a El Cronista durante Expo Real Estate.

Para Tarasido, la salida también pasa por revisar cómo trabaja la industria. “Antes tenía poco sentido pensar cómo ser más eficiente si por otro lado tenías una inflación desbordante. Hoy hay que poner mucho foco en la interna, en cómo trabajar mejor en la cadena de valor y cómo incorporar más proveedores a largo plazo”, señaló.
Según el empresario, la construcción tiene niveles de productividad iguales o incluso peores que hace 15 o 20 años, pese a la incorporación de tecnología y nuevos equipos.
“El que tiene esa espalda tiene más posibilidades de pensar en el mediano y largo plazo”, aseguró.
Rentabilidad en un dígito
Gerardo Azcuy, fundador y director general de Azcuy, explicó que la compañía mantuvo prácticamente sin cambios sus listas entre 2018 y 2023. Desde entonces, aumentó sus precios entre 5% y 7% anual.
Así, el valor promedio de sus unidades pasó de u$s 3000 a u$s 3600 por metro cuadrado. Sin embargo, la demanda no acompañó al mismo ritmo.
“Estamos un 20% debajo de lo que era nuestra expectativa, pero porque no hemos cedido en el precio”, explicó. La rentabilidad, agregó, quedó en un dígito. “Es normal para el mundo, es anormal para la Argentina”.
Para sostener las operaciones, la desarrolladora también empezó a ofrecer nuevas opciones de financiación. Para parte de su stock terminado permite pagar un anticipo del 50% y el saldo en 48 cuotas en dólares, con una tasa anual del 6%.
“Estamos haciendo lo que todavía las entidades bancarias no están haciendo”, afirmó Azcuy.
Criba también financia a sus compradores, con plazos que llegan a cuatro, cinco y hasta seis años en algunos casos. Además, está por cerrar un acuerdo con un banco privado para otorgar préstamos desde la etapa de obra hasta que la unidad pueda ser hipotecada.

El “cambio de chip” que Sturzenegger les pide a los bancos
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, durante el evento, planteó que las entidades deberán modificar la forma en la que captan fondos para ampliar el crédito hipotecario.
“Para dar un crédito, el banco tiene que tener a alguien que le lleve la plata al banco. No hay oferta de crédito si no hay depósitos del otro lado”, afirmó.
Según explicó, durante años las entidades trabajaron principalmente con fondos provenientes de cuentas corrientes y cajas de ahorro. Para aumentar el volumen de préstamos, consideró que deberán salir a buscar de manera más activa los ahorros de los argentinos.
“El sector financiero va a tener que hacer un cambio de chip”, sostuvo.

El ministro mencionó que los argentinos tienen u$s 300.000 millones fuera del sistema y planteó que parte de esos fondos podrían convertirse en una fuente para ampliar el financiamiento.
“Eso es lo que hay que convencerlos de que lo traigan a Argentina, que lo depositen en el banco, que lo ahorren en Argentina y ese depósito se transforme en proyectos hipotecarios o de otro tipo”, señaló.














