

La Ciudad de Buenos Aires quiere sumar un nuevo atractivo y negocio turístico dentro de uno de sus lugares más visitados por el turismo internacional.
El Gobierno porteño lanzó una licitación para concesionar durante cinco años un espacio en el interior del Cementerio de la Recoleta, pero el proyecto va bastante más allá de abrir un local comercial entre sus históricos mausoleos.
El futuro operador tendrá a su cargo tres actividades: un gift shop, un local para la venta de alimentos y bebidas y un servicio de visitas nocturnas pagas. Es este último punto el que convierte al llamado en una licitación poco habitual y, al mismo tiempo, revela dónde está puesta buena parte de la apuesta económica.
El espacio que saldrá a concesión está identificado como la bóveda ubicada en la Sección 17, Tablón 201, Sepulturas 1 a 12. La Ciudad estableció para su explotación un canon base de $ 1,6 millones mensuales y el contrato tendrá una duración de cinco años.
Sin embargo, el alquiler será solo una parte de lo que deberá pagar el adjudicatario. Para explotar el turismo nocturno, el privado tendrá que entregar al Gobierno porteño al menos el 20% de los ingresos brutos generados por esa actividad. El porcentaje definitivo podrá ser mayor, ya que formará parte de la oferta económica de cada interesado.
El pliego incluye dentro de esos ingresos todo lo que se facture por entradas, reservas, paquetes, visitas guiadas o cualquier otro concepto relacionado con los recorridos. La participación de la Ciudad se calculará antes de descontar impuestos, costos, comisiones, descuentos o cualquier otro gasto de la operación.
El espacio concesionado tiene una superficie cubierta de unos 24,55 metros cuadrados y funcionaba originalmente como una bóveda, pero estaba en situación de abandono. Una vez completado el procedimiento administrativo correspondiente, el inmueble volvió a manos de la Ciudad.

Las noches pesan más que el alquiler
La fórmula elegida para definir al ganador muestra la importancia que tendrá esa pata del proyecto. Entre las propuestas que superen los requisitos técnicos, el canon mensual tendrá un peso máximo de 40 puntos en la evaluación económica.
El porcentaje de los ingresos del turismo nocturno que cada oferente esté dispuesto a cederle a la Ciudad, en cambio, representará 60 puntos.
Es decir, no necesariamente ganará quien ofrezca pagar el alquiler más alto por el espacio. Una propuesta que mejore sustancialmente el 20% de participación exigido como piso para las visitas nocturnas podría obtener una ventaja decisiva.
El canon tampoco permanecerá congelado durante los cinco años de concesión. Se actualizará semestralmente mediante una fórmula que combina en un 40% la evolución del IPIM de alimentos y bebidas, otro 40% del IPC de bienes y servicios varios y un 20% del índice de precios de la Ciudad.

Voceros del Gobierno porteño explicaron que la iniciativa forma parte de un proyecto de puesta en valor integral del patrimonio cultural e histórico del Cementerio de la Recoleta. El objetivo, señalaron, es diversificar los servicios para los visitantes y generar nuevos ingresos destinados al mantenimiento del predio.
Atracción turística, cultural y educativa
Los documentos, de todos modos, dejan en claro que no se trata de montar una atracción de terror. El servicio deberá tener carácter cultural, educativo y de difusión del patrimonio histórico, artístico, arquitectónico y funerario del Cementerio de la Recoleta.
La explotación gastronómica será acotada. El esquema previsto es exclusivamente take away, con despacho inmediato o elaboración simple, y estará prohibida la instalación de mesas, sillas o vajilla reutilizable, así como la permanencia de público para consumir dentro del local. El gift shop podrá vender artículos institucionales, publicaciones, piezas gráficas y objetos conmemorativos o turísticos vinculados con la identidad cultural y patrimonial del cementerio, bajo aprobación de la Dirección General de Cementerios.

El turismo nocturno funcionará de jueves a domingo, entre las 19 y las 23. Los recorridos serán guiados, para grupos de hasta 40 personas, y el esquema permitirá que funcionen dos contingentes en simultáneo dentro del predio. Los tours deberán estar a cargo de guías profesionales inscriptos en el Registro de Guías del Ente de Turismo porteño o con título habilitante.
La escala potencial no es menor: actualmente el Cementerio de la Recoleta recibe, en promedio, 1816 visitantes por día. Además, al tratarse de un bien con Protección Integral dentro del APH 14, el concesionario no podrá realizar modificaciones estructurales; todas las intervenciones deberán ser reversibles, utilizar materiales compatibles con el entorno y contar con aprobación patrimonial.
Quién puede quedarse con el negocio
La búsqueda tampoco está limitada necesariamente a una empresa turística. Pueden competir personas humanas, sociedades y uniones transitorias o consorcios, aunque deberán demostrar capacidad económica y técnica. El pliego exige acreditar actividad en el rubro correspondiente durante al menos tres años y permite complementar esos antecedentes mediante contratos de asesoramiento con personas que tengan esa experiencia.
El concesionario deberá hacerse cargo de buena parte de la operación de las visitas: personal, guías, boletería, controles de acceso, comercialización, plataforma de venta, equipamiento, seguros, habilitaciones e insumos. La seguridad general del cementerio y los servicios públicos esenciales, en cambio, continuarán bajo responsabilidad de la administración porteña.
Además deberá invertir en la puesta en valor del espacio comercial. Cada oferente tendrá que presentar junto con su propuesta un anteproyecto con documentación gráfica, renders, cronograma y detalle de la inversión. Una vez que la Ciudad apruebe el proyecto definitivo, el ganador tendrá 60 días corridos para ejecutar las obras comprometidas.
Un modelo que ya existe en el mundo
La apuesta porteña tiene antecedentes en otros cementerios históricos que, además de mantener su función original, desarrollaron una actividad turística y cultural alrededor de su patrimonio.
Uno de los casos más conocidos es Hollywood Forever, en Los Ángeles, que funciona también como centro de eventos y organiza desde hace años proyecciones de cine al aire libre después del atardecer, además de conciertos, actividades literarias y una multitudinaria celebración de Día de Muertos.

En Europa, el cementerio de Glasnevin, en Dublín, desarrolló un modelo que se acerca todavía más a algunas de las actividades previstas para Recoleta: ofrece visitas guiadas pagas, un centro de visitantes, gift shop y un café operado por un concesionario independiente. Y en Richmond, Virginia, el Hollywood Cemetery incluso organiza recorridos nocturnos bajo la luna llena: actualmente comercializa tours de dos horas, después del anochecer, a US$ 25 por persona.
La apertura de ofertas está prevista para el 9 de septiembre a las 11, a través del sistema Buenos Aires Compras.














