De la mano de desarrollos como el trigo HB4 y una expansión que la llevó hasta Wall Street, Bioceres se convirtió en una de las empresas más relevantes del agro argentino. Hoy, su situación dista mucho de la firma que llegó a ser veinte años atrás.
Fundada en 2001 por un grupo de productores locales entre los que se encuentran Víctor Trucco y Gustavo Grobocopatel “el rey de la soja”, la compañía avanzó en el desarrollo de tecnologías aplicadas al agro, con foco en la producción de semillas, biotecnología y mejoras en la productividad de los cultivos.
Con los años, la empresa fue incorporando nuevas sociedades y modificando su estructura societaria, hoy parte central del conflicto que atraviesa el grupo.
La debacle de Bioceres S.A. comenzó en junio del año pasado, cuando incumplió vencimientos de pagarés bursátiles por un total de u$s 5,31 millones, en un momento complicado para el agro. Así, en enero de este año, se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda de más de u$s 39 millones.
Fue en ese entonces, puntualmente el 16 de junio de 2025, que Bioceres S.A. llevó adelante una reestructuración societaria. La compañía firmó un acuerdo con Moolec Science quien se convirtió en la controlante y dueña de Bioceres S.A.. Ahora bien, Moolec tiene como principal accionista a Union Group, a la vez fundado por el empresario uruguayo Juan Sartori, una de las figuras centrales en la disputa que enfrenta el grupo.
Antes de esto, en la cima se encontraba Bioceres Group Limited, radicada en Reino Unido, que controlaba a Bioceres S.A. en la Argentina y a Bioceres LLC en los Estados Unidos. De esta última surgió Bioceres Crop Solutions (BIOX), biotecnológica que comenzó a cotizar en Wall Street, y que se conformó como la última capa del entramado societario de Bioceres.
Se trata de la firma argentina que desarrolló la semilla de trigo HB4, resistente a la sequía, y que hoy tiene a Federico Trucco como su CEO (hasta el año pasado lo fue de Bioceres S.A.). En 2019, la compañía ingresó al mercado estadounidense mediante una fusión con Union Acquisition Corporation, una SPAC (sociedad creada para adquirir empresas privadas y listarlas en bolsa) fundada por Sartori.

En algún punto de esta historia, no se sabe bien cuándo, comenzaron los conflictos entre Sartori y Trucco.
Disputa accionaria
En marzo de este año, la Justicia de Santa Fe decretó la quiebra de Bioceres S.A. tras reconocer su estado de cesación de pagos y la imposibilidad de cumplir con sus compromisos financieros, dando lugar al pedido de quiebra que había planteado la propia empresa.
La resolución judicial llegó en un contexto de batalla accionaria interna entre Sartori y Trucco. Desde el círculo de Trucco, afirman que la situación concursal y la quiebra de Bioceres S.A. obedecieron a una maniobra de Sartori y de Moolec para apropiarse de los activos de la compañía, puntualmente, de BIOX. Sostuvieron que la quiebra representó una ganancia para Moolec de alrededor de u$s 95 millones.
Según esta versión, Sartori habría buscado impulsar la quiebra de la firma local mientras consolida el control sobre BIOX y otros activos estratégicos. Por su parte, desde la posición de Moolec, argumentaron que Trucco incurrió en decisiones de inversión arriesgadas y financiamiento internacional, que derivaron en la situación de insolvencia de Bioceres S.A..
Además, acusan a Trucco de haber separado BIOX de la estructura argentina, trasladando sus activos -como Rizobacter- a la compañía internacional, y dejando a Bioceres S.A. como una “cáscara” con la mayor parte de las obligaciones financieras.
Las cosas se complican para BIOX
A comienzos de este año, la firma se desprendió de su negocio de semillas y abandonó la producción local que la dejó a manos de dos empresas del agro: Horus Agro y Natal Seeds.
A esto le siguió que el 2 de febrero sus acciones en Wall Street cotizaron por debajo de u$s 1 (llegó a valer u$s 6,55 por acción a comienzos de febrero de 2025, una caída de casi el 90 por ciento), lo que la convierte en una penny stock -empresas que cotizan por debajo de u$s 1-.
En paralelo, el control de ProFarm Group, una de las compañías del grupo, pasó a manos de un conglomerado de acreedores tras la ejecución de garantías por u$s 55 millones. La última noticia fue por Rizobacter. La compañía controlada por BIOX tuvo que reestructurar deuda por más de u$s 42 millones.
Denuncian penalmente a una exdirectora de la compañía
A comienzos de junio, BIOX denunció penalmente a Gloria Montarón Estrada, una exdirectora de la empresa, por una presunta maniobra vinculada a la transferencia de 5,3 millones de acciones valuadas en alrededor de u$s 12 millones.
Según el escrito, el delito se habría cometido en octubre de 2025, cuando Estrada presidía el directorio de Moolec y mantenía funciones vinculadas al área legal del grupo empresarial. La operación habría causado un perjuicio económico para BIOX, y, de forma indirecta, una pérdida para el conjunto de accionistas y acreedores de Bioceres S.A..
La maniobra se habría concretado a través de una carta de indemnidad que permitía omitir la certificación de firmas y que contenía una firma apócrifa atribuida a Trucco.




















