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La tragedia que dejó el terremoto de Venezuela hace pocas semanas y el fuerte sismo que golpeó ahora a Colombia reabrió una pregunta inevitable: ¿existe algún vínculo entre ambos eventos? La cercanía geográfica entre los dos países y la proximidad temporal de los terremotos alimentaron las especulaciones, pero los especialistas consultados coinciden en que, si bien ambos ocurrieron dentro de una misma región tectónica activa del norte de Sudamérica, no hay evidencia que permita afirmar que uno haya causado al otro.

Los estudios científicos disponibles hasta el momento apuntan a una conclusión más compleja. Venezuela y Colombia comparten un contexto geológico regional caracterizado por la interacción de grandes placas tectónicas, pero los mecanismos que dieron origen a cada terremoto son diferentes.
“Hay diferencias, no es lo mismo”, explicó a El Cronista el geólogo Eduardo Malagnino, investigador vinculado al Instituto de Geociencias Básicas, Aplicadas y Ambientales de Buenos Aires (IGEBA, UBA-Conicet).
Según detalló, el terremoto ocurrido en Venezuela estuvo asociado al contacto entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
“Tenés la placa del Caribe, que está en rozamiento lateral con la placa sudamericana. Ese desplazamiento es una falla de transcurrencia, una falla de rumbo. Genera sismos de baja profundidad”, señaló.
El especialista explicó que en este tipo de estructuras geológicas las placas se desplazan horizontalmente una respecto de la otra, acumulando tensiones que eventualmente se liberan en forma de terremotos.
La explicación coincide con el análisis realizado por Dean Whitman, profesor del Departamento de Tierra y Medio Ambiente de la Florida International University (FIU), quien señaló que los terremotos venezolanos ocurrieron “muy cerca del límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana”.
Según explicó, de acuerdo a una publicación de esa casa de estudios, “la placa del Caribe se mueve hacia el este respecto de la placa Sudamericana” a una velocidad cercana a dos centímetros por año. Esa dinámica provoca una acumulación gradual de tensiones en la corteza terrestre que, cuando supera la fricción existente entre ambos bloques, se libera en forma de terremotos
El mismo escenario regional, pero mecanismos distintos
La existencia de un marco tectónico compartido es uno de los pocos puntos sobre los cuales existe consenso absoluto entre las instituciones científicas.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) sostiene en su documentación oficial que el noroeste de Sudamérica constituye una de las regiones tectónicamente más complejas del planeta debido a la interacción simultánea de las placas Sudamericana, Caribe y Nazca, además del denominado Bloque Panamá.
“La configuración actual de la margen NW de Suramérica es una región sometida a una intensa deformación debido a la interacción de tres placas litosféricas: la Placa de Nazca y la Placa Caribe de afinidad oceánica y la Placa de Suramérica además del Bloque Panamá al Noroccidente de Colombia”, sostiene el trabajo.
En otras palabras, Venezuela y Colombia forman parte de un mismo sistema geodinámico regional.
Sin embargo, pertenecer al mismo contexto tectónico no implica que los terremotos tengan un origen común.
“En cambio, la de Colombia es totalmente diferente”, afirmó Malagnino.
“Lo que tenés ahí es la placa de Nazca, que choca con la placa sudamericana a aproximadamente siete centímetros por año y se mete por abajo de la placa sudamericana. Acá no hay deslizamiento lateral, sino subducción”, explicó.
La subducción es el proceso mediante el cual una placa oceánica, más densa y pesada, se hunde por debajo de una placa continental.
“Eso hace que sean dos arreglos geotectónicos totalmente diferentes”, resumió el geólogo.
La explicación coincide con la brindada por el propio Servicio Geológico Colombiano (SGC). En un video institucional, Freddy Tovar, coordinador de la Red Sismológica Nacional de Colombia, explicó que en la región del Pacífico colombiano interactúan la placa de Nazca y la placa Sudamericana mediante un proceso de subducción.
“Una de esas placas se hunde por debajo de la otra”, señaló. Según detalló, ese proceso genera “una fricción y una acumulación de energía” que se incrementa con el tiempo hasta que finalmente se libera en forma de terremoto. La descripción coincide con la caracterización realizada por Malagnino acerca de la naturaleza tectónica del sismo colombiano.
¿Puede un gran terremoto desencadenar otro en un país vecino?
Es una de las preguntas más frecuentes cada vez que ocurren grandes terremotos en una misma región.
La respuesta de los especialistas es cautelosa.
El Centro de Investigación Sísmica de la Universidad de las Indias Occidentales (UWI Seismic Research Centre), una de las principales instituciones científicas dedicadas al monitoreo sísmico del Caribe, explicó tras los terremotos registrados en Venezuela que los eventos ocurrieron “a lo largo del límite entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica”, una región caracterizada por una elevada actividad sísmica.
Aunque el informe del UWI Seismic Research Centre no fue elaborado para comparar los terremotos de Venezuela y Colombia —de hecho, fue publicado el 26 de junio, antes de que ocurriera el sismo colombiano—, sus conclusiones aportan contexto sobre el primero de los eventos.
Según el organismo, la placa del Caribe “se mueve hacia el este respecto de la placa Sudamericana”, generando tensiones que periódicamente se liberan mediante terremotos.
Sin embargo, los investigadores evitaron establecer relaciones causales con posibles terremotos posteriores en otros países de la región.
Los sismólogos distinguen entre dos fenómenos diferentes. Por un lado, un gran terremoto puede modificar la distribución de esfuerzos en determinados sectores de la corteza terrestre e incluso alterar temporalmente los niveles de actividad sísmica regional.
Por otro, demostrar que un terremoto específico provocó otro requiere evidencia mucho más sólida, basada en estudios detallados sobre transferencia de esfuerzos, comportamiento de las fallas geológicas y mecanismos focales de cada evento.
Hasta el momento no existe información científica que permita sostener que el terremoto ocurrido en Venezuela haya desencadenado directamente el registrado en Colombia.
El error de pensar en un “efecto dominó”
Los especialistas advierten además sobre una interpretación habitual que suele aparecer después de cada gran terremoto: la idea de que existe una especie de reacción en cadena a escala continental.
La evidencia científica disponible muestra que los grandes terremotos suelen ocurrir en zonas donde las tensiones tectónicas ya estaban acumuladas desde mucho antes.
Por eso, la coincidencia temporal entre dos eventos importantes no necesariamente implica una relación de causa y efecto.
De acuerdo con los análisis de la Florida International University, las fallas activas del norte de Venezuela acumulan energía tectónica desde hace millones de años debido al desplazamiento entre las placas Caribe y Sudamericana. En Colombia, en tanto, la convergencia permanente entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana constituye desde hace decenas de millones de años una fuente continua de deformación geológica.
Lo que sí muestran ambos terremotos
Aunque los mecanismos sean diferentes, los dos eventos vuelven a poner de manifiesto una misma realidad geológica: el norte de Sudamérica se encuentra sobre uno de los sistemas tectónicos más activos y complejos del hemisferio occidental.
La interacción simultánea entre las placas Caribe, Sudamericana y Nazca genera una amplia variedad de terremotos, desde sismos asociados a fallas de desplazamiento lateral hasta eventos vinculados con procesos de subducción.
Por eso, más que hablar de una relación directa entre los terremotos de Venezuela y Colombia, los especialistas prefieren ubicarlos dentro de un mismo contexto regional de actividad tectónica permanente.












