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Después de más de cuatro décadas sin conexión ferroviaria activa entre Mendoza y Chile, un proyecto vuelve a instalar la posibilidad de recuperar uno de los pasos más estratégicos de la Cordillera de los Andes.
La iniciativa apunta a reactivar el histórico Ferrocarril Trasandino mediante una obra de gran escala, pensada para cargas y pasajeros, con impacto directo en el comercio regional y la salida argentina al Pacífico.
Tren Trasandino: el proyecto que busca unir Mendoza con Chile después de 42 años
El plan contempla una nueva conexión ferroviaria entre la provincia de Mendoza y la región chilena de Valparaíso, una ruta clave para el intercambio comercial entre ambos países.
La propuesta es impulsada por un consorcio internacional integrado por capitales de Chile y Singapur, con una inversión estimada en US$ 9.600 millones.

Aunque el proyecto todavía debe atravesar etapas técnicas, ambientales y políticas, su presentación volvió a poner en agenda el regreso del tren que dejó de funcionar en 1984.
Túnel en la Cordillera de los Andes: cómo será la obra ferroviaria entre Argentina y Chile
El punto central de la iniciativa es la construcción de un túnel ferroviario de 54 kilómetros bajo la Cordillera de los Andes, entre Uspallata y la zona chilena de Los Andes.
La obra busca evitar los cierres que afectan al Paso Cristo Redentor durante los temporales de nieve, un problema recurrente para camiones, autos particulares y operadores logísticos.
Con un trazado subterráneo, el proyecto promete una circulación más estable durante todo el año y una alternativa de transporte menos dependiente del clima de alta montaña.
Ferrocarril Trasandino: por qué el corredor bioceánico puede cambiar la logística regional
El nuevo sistema fue pensado para transportar cargas pesadas y también pasajeros, lo que podría convertirlo en un corredor bioceánico entre el Atlántico y el Pacífico.
Uno de los objetivos es mejorar la salida de la producción argentina hacia los puertos chilenos y, desde allí, facilitar el acceso a mercados de Asia.
El proyecto también contempla conexiones logísticas con sectores productivos estratégicos, incluida la actividad energética vinculada a Vaca Muerta, aunque su concreción dependerá de estudios, permisos y acuerdos binacionales.















