

Desde chicos, muchas personas escuchan que tener una mascota ayuda a desarrollar el sentido de la responsabilidad, especialmente por las tareas que implica cuidar a otro ser vivo. Con el tiempo, distintas investigaciones psicológicas comenzaron a analizar si existe efectivamente una relación entre el vínculo con los animales y determinados rasgos de personalidad.
Los estudios citados encuentran una asociación entre un mayor apego a las mascotas y niveles más altos de responsabilidad, empatía y sensibilidad emocional. Sin embargo, los investigadores remarcan que esto no significa que convivir con un perro o un gato vuelva automáticamente más responsable o compasiva a una persona.
Qué dice la psicología sobre el vínculo con las mascotas
Una de las investigaciones mencionadas fue realizada por la Universidad Queen’s de Belfast sobre 938 propietarios de perros y gatos de distintos países. Los participantes respondieron cuestionarios destinados a evaluar tanto sus rasgos de personalidad como la intensidad del vínculo emocional que mantenían con sus animales.
Los resultados mostraron que quienes obtenían puntuaciones más altas en responsabilidad también tendían a sentirse más unidos a sus mascotas. Este rasgo, dentro del modelo de los cinco grandes factores de personalidad, suele asociarse con personas organizadas, constantes y dispuestas a cumplir obligaciones.
La relación también apareció en la infancia. Otra investigación realizada con más de mil niños escoceses de entre 7 y 12 años vinculó el apego a las mascotas con conductas de cuidado, compasión, amistad y actitudes más favorables hacia los animales.

Por qué cuidar una mascota puede relacionarse con una mayor sensibilidad
La sensibilidad emocional requiere una interpretación más precisa. Los estudios no sostienen que todas las personas que tienen un vínculo estrecho con sus mascotas sean necesariamente más sensibles, sino que algunas investigaciones detectan una relación entre la empatía y una mayor atención hacia las emociones de otros seres vivos.
Un estudio de 2024 encontró que un mayor apego a las mascotas estaba asociado con una mayor empatía hacia los animales, que a su vez se relacionaba con conductas prosociales hacia otras personas, como ayudar o interesarse por su bienestar.
Una de las explicaciones planteadas es que cuidar diariamente a otro ser vivo puede exigir prestar atención a señales de miedo, dolor, hambre o necesidad. Como los animales no expresan verbalmente lo que sienten, sus cuidadores deben interpretar cambios sutiles en su comportamiento.
Tener una mascota no determina la personalidad
A pesar de estas asociaciones, los estudios plantean una conclusión importante: tener una mascota no determina que una persona sea más responsable o empática. Las investigaciones muestran tendencias promedio, pero no permiten establecer reglas para cada individuo.
De hecho, también existe la posibilidad de que las personas que ya presentan determinados rasgos de personalidad sean quienes desarrollen vínculos más intensos con sus animales. Por eso, la relación entre apego y sensibilidad puede funcionar en ambas direcciones.

Además, la posibilidad de tener una mascota depende de factores concretos como la vivienda, los horarios, las alergias, la situación económica, las experiencias previas y las preferencias personales. Por eso, no tener un animal de compañía tampoco permite concluir que alguien sea menos responsable o compasivo.
En definitiva, las investigaciones señalan que las personas muy vinculadas a sus mascotas tienden, en promedio, a presentar mayores niveles de responsabilidad y empatía hacia los animales, aunque se trata de asociaciones y no de una relación automática de causa y efecto.













