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La lavanda es una de las plantas aromáticas más elegidas para jardines, patios y balcones. Además de su característico aroma, puede reproducirse mediante esquejes, es decir, pequeños fragmentos de una planta que tienen la capacidad de desarrollar nuevas raíces y convertirse en otro ejemplar.
Uno de los métodos más simples consiste en poner una ramita de lavanda en un vaso con agua y esperar a que aparezcan raíces. La técnica permite seguir el proceso a simple vista y no requiere tierra durante las primeras etapas, aunque no siempre es la alternativa más efectiva para esta especie.
Por qué la lavanda puede reproducirse en agua
La posibilidad de realizar este procedimiento se debe a que los tallos sanos de la lavanda pueden generar nuevas raíces en determinadas condiciones. Para intentarlo, conviene elegir una ramita joven, saludable y preferentemente sin flores, ya que tendrá más posibilidades de desarrollar un nuevo sistema radicular.
Antes de colocarla en el recipiente, es importante retirar las hojas de la parte inferior del tallo. Esa zona quedará sumergida y las hojas en contacto permanente con el agua pueden deteriorarse, aumentando el riesgo de pudrición del esqueje.

Cómo poner una ramita de lavanda en agua
El procedimiento es sencillo y requiere pocos elementos. Para hacerlo correctamente, hay que cortar un tallo de entre 8 y 15 centímetros, utilizando una herramienta limpia, y preparar un vaso con agua donde pueda mantenerse en posición.
Después, se deben retirar las hojas inferiores y colocar la ramita de manera que solo el tallo quede en contacto con el agua, mientras las hojas permanecen fuera. El recipiente debe ubicarse en un lugar luminoso, pero sin sol directo, y el agua conviene cambiarla cada pocos días para mantenerla limpia.
Cuánto tarda en echar raíces la lavanda
Una vez preparado el esqueje, comienza el período de espera. Las nuevas raíces pueden tardar varias semanas en aparecer, por lo que no necesariamente significa que el procedimiento haya fallado si durante los primeros días no se observan cambios.
Una de las principales ventajas de este método es justamente que permite ver el desarrollo de las raíces sin sacar la planta de la tierra. Cuando estas hayan alcanzado un tamaño suficiente, el esqueje puede trasladarse cuidadosamente a una maceta con un sustrato liviano y con muy buen drenaje.
Las ventajas y los riesgos de este método
Poner lavanda en agua tiene algunas ventajas: es económico, sencillo y permite experimentar con la reproducción de la planta incluso sin contar inicialmente con tierra. Además, observar las raíces puede ayudar a identificar cuándo el esqueje está preparado para pasar a una maceta.
Sin embargo, el método no garantiza el éxito y puede tener algunas dificultades. La lavanda es una especie que no tolera bien el exceso de humedad, y las raíces que desarrolla en agua pueden adaptarse con mayor dificultad al sustrato después del trasplante. Por eso, para quienes buscan una propagación más confiable, los especialistas suelen preferir colocar los esquejes directamente en un sustrato con buen drenaje.
















