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Muchas personas usan zapatillas deportivas todos los días, pero hay un detalle que suele pasar desapercibido: el agujero extra ubicado en la parte superior, cerca del tobillo.

Si bien muchos consideran que está de adorno o que es un error de fabricación, en realidad cumple una función muy importante para mejorar el ajuste del calzado y brindar más comodidad a la hora de caminar, correr o entrenar.

Este pequeño orificio permite realizar un tipo de cordonado especial conocido como “heel lock”, una técnica utilizada por corredores y deportistas para evitar que el pie se deslice dentro de la zapatilla.

Para qué sirve el agujero extra en las zapatillas

El último agujero de cada lado de la zapatilla fue diseñado para ofrecer un ajuste más firme alrededor del tobillo y mantener el talón en su lugar durante el movimiento.

Al usarlo correctamente, se obtiene varios beneficios:

  • Evita que el pie se deslice hacia adelante dentro de la zapatilla.
  • Reduce la fricción que puede provocar ampollas en el talón.
  • Disminuye el movimiento interno del pie durante la actividad física.
  • Mejora la estabilidad al correr, caminar o realizar ejercicios de alto impacto.

Esta técnica es especialmente útil para quienes practican running, senderismo, deportes de fuerza o simplemente sienten que sus zapatillas quedan flojas.

Cómo usar correctamente el agujero extra de la zapatilla

El método es sencillo y no requiere cambiar los cordones.

  1. En lugar de cruzar directamente los cordones por el último agujero, pasá cada extremo por el agujero superior del mismo lado, formando un pequeño lazo.
  2. Luego cruzá cada cordón e introducilo dentro del lazo que quedó del lado contrario.
  3. Tirá de ambos extremos al mismo tiempo para que el lazo abrace el tobillo.
  4. Finalmente, hacé el nudo como de costumbre.
Imagen ilustrativa del paso a paso realizada con IA
Imagen ilustrativa del paso a paso realizada con IAChatGPT

¿Cuándo conviene utilizar esta técnica?

Aunque cualquier persona puede aprovechar este tipo de cordonado, resulta especialmente recomendable en determinadas situaciones.

Se aconseja usarlo cuando:

  • Las zapatillas son apenas un poco grandes.
  • El talón se levanta a la hora de caminar o correr.
  • Aparecen ampollas frecuentes en la parte trasera del pie.
  • Se realizan entrenamientos intensos con cambios de dirección.
  • Se recorren largas distancias caminando o corriendo.

Si, en cambio, el ajuste produce molestias o presión sobre el tobillo, basta con volver al cordonado tradicional.