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Están en distintos puntos de Buenos Aires, pero pocas personas conocen su verdadero nombre o la función que cumplen.

Los conocidos conos de cemento no fueron colocados simplemente como parte del paisaje urbano: tienen una función clave para ordenar la circulación y proteger a quienes caminan.

Estas estructuras se conocen técnicamente como “bolardos” y forman parte del mobiliario urbano.

Conos de cemento de Buenos Aires: cómo se llaman realmente

Los conos de cemento pueden estar fabricados con diferentes materiales, entre ellos hormigón armado, hierro fundido y materiales galvanizados.

Su diseño puede variar, algunos tienen forma cilíndrica, otros son más bajos y robustos y también existen modelos con diferentes proporciones verticales.

Lo importante no es su apariencia, sino la función que cumplen dentro de la planificación urbana.

Para qué sirven los bolardos en las veredas

Imagen Ilustrativa hecha con Chatgpt - El Cronista Argentina.

La principal función de estos elementos es separar el sector destinado a los vehículos del espacio reservado para peatones.

En Buenos Aires, los bolardos se utilizan especialmente en calles de tránsito restringido y en proyectos donde se busca establecer una prioridad para quienes circulan a pie.

De esta manera, funcionan como una barrera física que ayuda a evitar que los vehículos ingresen o estacionen sobre áreas peatonales.

Por eso, cuando aparecen ubicados en los bordes de una vereda o en una zona peatonal, no se trata simplemente de un elemento decorativo. Su presencia responde a una decisión de diseño urbano vinculada con la seguridad.

La importante razón por la que separan la calle de la zona peatonal

En algunos sectores de la Ciudad existen calles diseñadas sobre una plataforma única, donde la calzada y la vereda pueden encontrarse prácticamente al mismo nivel.

En estos casos, la diferencia física entre el espacio para automóviles y el destinado a peatones puede resultar menos evidente. Los bolardos cumplen entonces una función fundamental: marcan el límite entre ambos sectores.

El propio diseño urbano porteño contempla la separación mediante bolardos de los sectores vehicular y peatonal en determinadas calles de prioridad para peatones.

Por qué es importante reconocerlos al caminar por Buenos Aires

Aunque parezcan simples estructuras de cemento, indican que existe una delimitación específica de circulación.

Su ubicación puede advertir que se trata de un sector donde la circulación vehicular está restringida o donde se busca priorizar la seguridad de quienes caminan.

El Gobierno porteño también destaca que los bolardos permiten garantizar la seguridad de los peatones y evitar que los vehículos ocupen las veredas, especialmente en determinados puntos de la Ciudad.

Bolardos: una barrera contra los autos en las veredas

Uno de los problemas que buscan prevenir es que los vehículos suban a la vereda para estacionar, detenerse o atravesar un sector destinado a peatones.

Por esta razón, el diseño y la ubicación de los bolardos no son aleatorios. Generalmente, deben colocarse a una distancia que no permita el estacionamiento de vehículos y que sean resistentes a posibles impactos.

Los conos cumplen una doble función: ordenan la circulación y protegen el espacio peatonal.

Dónde pueden encontrarse estos conos de cemento

Los bolardos pueden aparecer en distintos sectores de la Ciudad, especialmente donde existe una alta concentración de peatones o donde se busca restringir el tránsito vehicular.

También pueden utilizarse en calles de prioridad peatonal, zonas de tránsito restringido y sectores donde la calzada se encuentra al mismo nivel que la vereda.

Su presencia permite establecer visual y físicamente qué espacio corresponde a los vehículos y cuál debe permanecer libre para quienes circulan a pie.