

La natación es una de las actividades físicas más completas para cuidar la salud, ya que combina el trabajo cardiovascular con el fortalecimiento muscular y el gasto energético.
Además, al realizarse en el agua, reduce el impacto sobre las articulaciones y puede adaptarse a distintas edades y niveles de condición física.
Según un artículo publicado por Tua Saúde, elaborado por Carlos Bruce, profesor de Educación Física graduado de la Universidad de Río de Janeiro, nadar de manera regular puede favorecer la circulación sanguínea, ayudar a controlar los niveles de colesterol y contribuir a la pérdida de peso. Estos beneficios se relacionan con su carácter aeróbico y con la participación de distintos grupos musculares durante el ejercicio.
Cómo ayuda la natación a mejorar la circulación sanguínea
Uno de los principales beneficios de la natación es su efecto sobre el sistema cardiovascular. Al tratarse de una actividad aeróbica, aumenta la demanda de oxígeno del organismo y estimula el trabajo del corazón y los pulmones, lo que favorece la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos.

La práctica regular también puede contribuir a controlar la presión arterial y mejorar la capacidad física. De acuerdo con el artículo de Tua Saúde, estos efectos ayudan a mantener el corazón en mejores condiciones y pueden reducir factores asociados al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Por qué nadar puede ayudar a disminuir el colesterol
La natación también puede contribuir a mejorar el perfil de lípidos en sangre. Según explica el material de Tua Saúde, la práctica habitual de este ejercicio, acompañada de una alimentación saludable, puede ayudar a reducir el colesterol LDL, conocido como colesterol malo, y favorecer el aumento del HDL, o colesterol bueno.
El control del colesterol es importante porque los niveles elevados de LDL pueden favorecer la acumulación de placas en las arterias. Por eso, incorporar actividad física de manera sostenida es una de las medidas que contribuyen al cuidado cardiovascular, junto con una alimentación equilibrada y los controles médicos correspondientes.
Cuántas calorías se pueden quemar al nadar
La natación es una alternativa para quienes buscan bajar de peso o mantenerlo, ya que combina el gasto energético con el trabajo muscular. Según el relevamiento citado anteriormente, se estima que una hora de natación puede representar un gasto de aproximadamente 600 calorías, aunque la cifra varía según la intensidad, el estilo de nado, la duración de la sesión y las características de cada persona.

Para favorecer la pérdida de peso, la actividad debe acompañarse de una alimentación adecuada y realizarse con regularidad. El gasto calórico por sí solo no garantiza resultados: también influyen el balance energético general y la posibilidad de mantener el hábito a lo largo del tiempo.
Otros beneficios de la natación para la salud
Además de sus efectos sobre la circulación, el colesterol y el peso corporal, nadar permite trabajar buena parte del cuerpo y desarrollar distintas capacidades físicas. Entre sus principales beneficios se encuentran:
- Fortalecimiento muscular: involucra numerosos grupos musculares y mejora la resistencia física.
- Mayor flexibilidad: los movimientos repetidos favorecen la movilidad de las articulaciones y la amplitud de movimiento.
- Mejora de la capacidad respiratoria: requiere coordinar la respiración con el esfuerzo y contribuye a desarrollar la resistencia aeróbica.
- Reducción del estrés: la actividad física regular puede favorecer el bienestar emocional y ayudar a aliviar la tensión.
- Control de la glucosa: como ejercicio aeróbico, puede mejorar la sensibilidad a la insulina y contribuir a regular el azúcar en sangre.
Por qué la natación es un ejercicio de bajo impacto
A diferencia de actividades como correr, la natación reduce el impacto que reciben las articulaciones durante el movimiento. Por esta razón, puede ser una opción para personas que necesitan una actividad de menor impacto, incluidos algunos adultos mayores y quienes presentan molestias articulares.
Sin embargo, la rutina debe adaptarse a la condición física y a las necesidades de cada persona. Quienes tienen enfermedades crónicas o restricciones médicas deberían consultar con un profesional de la salud antes de comenzar para evitar complicaciones.

















