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El tiempo es una noción abstracta que la ciencia calcula mediante fórmulas matemáticas. Distintos científicos de la historia estudiaron este fenómeno a fondo como Albert Einstein quien revolucionó este concepto con su teoría de la relatividad donde demostró que el tiempo depende de la velocidad y la gravedad.
Pese a que muchos historiadores pensaban que las primeras fórmulas surgieron en Grecia o durante el Renacimiento, un grupo de investigadores descubrió que este cálculo proviene de otra civilización. Un pueblo mesoamericano desarrolló estas mediciones complejas mucho antes
El científico que descubrió la verdadera fórmula del tiempo
Un grupo de arqueólogos identificó recientemente al sabio detrás de este logro. El científico pertenecía a la cultura maya y habitó en la ciudad de Xultún. Su nombre era Sak Tahn Waax, que se traduce como Zorro de Pecho Blanco.
Este hallazgo representa el primer registro con nombre propio de un astrónomo maya.
Los científicos hallaron su nombre grabado en la estructura conocida como 10K-2. La habitación contenía más de cincuenta microtextos matemáticos dibujados en las paredes. Once jeroglíficos específicos permitieron descifrar la identidad de este pensador.
El equipo de trabajo incluyó a investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts. El arqueólogo Franco Rossi lideró el análisis de las inscripciones en Guatemala mientras la especialista Heather Hurst también colaboró en la interpretación de los muros. El hallazgo publicado en la prestigiosa revista Antiquity ubicó a este sabio a la altura de otros referentes históricos como Pitágoras o Galileo.

La explicación de la fórmula maya del tiempo
El astrónomo combinó los ciclos planetarios de Marte y de Venus en sus ecuaciones. Su objetivo principal consistía en calcular un periodo exacto de 2920 días. Este período equivale a cinco revoluciones completas de Venus al Sol.
La fórmula matemática fue ubicada por los arqueólogos en el año 781 d.C.
Sak Tahn Waax usó los números para explicar el paso constante de las jornadas y relacionó el movimiento de los astros con la medición exacta del tiempo. Sus tablas permitían predecir eventos astronómicos con un margen de error mínimo. Así, la sociedad maya utilizaba este conocimiento para organizar sus calendarios agrícolas y religiosos.
La importancia del avance y la revolución en la ciencia
Los investigadores debaten aún sobre la autoría directa de todos los textos. Es posible que el sabio escribiera las ecuaciones con su propia mano. También existe la opción de que dirigiera a un equipo de subordinados. De todas formas, su figura quedó ligada a este avance científico fundamental.
El descubrimiento aporta un rostro humano a la historia de la astronomía antigua. La civilización maya demostró un dominio avanzado de las matemáticas puras, ya que sus métodos de cálculo contrastan con otras técnicas utilizadas en el viejo continente.
Las ruinas de Xultún continúan ofreciendo datos valiosos sobre el pasado mesoamericano. Este hallazgo cambia la perspectiva global sobre los orígenes de la ciencia moderna. América tuvo sus propios sabios mucho antes de la llegada de la cultura europea y la fórmula del tiempo se volvió un legado documentado de esto.















