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En el corazón del Jardín Botánico de Palermo se erige un edificio revestido de ladrillos con aspecto de castillo inglés que antecede a la creación del propio paseo público.
Construida en 1881 y proyectada por el ingeniero militar de origen polaco Jordan Wysocki por encargo de Domingo Faustino Sarmiento, la histórica Casona se encuentra transitando una obra de puesta en valor integral encarada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para preservar su estructura y habilitar nuevos usos comunitarios.
A lo largo de sus 145 años de historia, la construcción albergó al Departamento Nacional de Agricultura y al Museo Histórico Nacional, para convertirse a fines del siglo XIX en la sede de la Dirección de Paseos de la Municipalidad.
Desde allí, el reconocido paisajista Carlos Thays lideró la transformación de los espacios verdes porteños antes de la apertura oficial del Botánico, ocurrida el 7 de septiembre de 1898.
Los detalles de la restauración integral en la Casona
Las obras de puesta en valor comenzaron en enero de este año y abarcan intervenciones profundas tanto en los interiores como en las fachadas exteriores:
- Puesta en valor arquitectónica: Se trabaja en la recuperación de las fachadas de ladrillo visto, la escalera histórica y las carpinterías originales de madera.
- Accesibilidad e infraestructura: Se incorporará un ascensor interior para conectar los niveles y se adecuaron los sanitarios, la iluminación y el mobiliario de la planta alta.
- Nuevos espacios de uso público: La reorganización interna contempla la creación de áreas de encuentro comunes y la apertura de un sector destinado a un café para los visitantes.
- Rediseño del sendero principal: Se reemplazó el antiguo camino de granza por una superficie continua, estable y segura que garantiza la accesibilidad universal en el recorrido.

La huella de Carlos Thays y el origen de la Casona de Palermo
El diseño del edificio no solo responde a un valor estético de época con sus características torres de esquina, sino que también tuvo una marcada función operativa en los comienzos de la administración ambiental porteña.
Durante su gestión al frente de la Dirección de Paseos, Carlos Thays utilizó la Casona como centro neurálgico para diagramar la red de plazas, avenidas arboladas y parques que definieron la fisonomía de la Buenos Aires moderna.

Aunque durante décadas circuló la versión popular de que el paisajista francés residía allí junto a su familia, los registros históricos confirman que la construcción funcionaba principalmente como su espacio de trabajo y despacho oficial.
En la actualidad, el inmueble mantiene ese rol institucional como sede administrativa del Jardín Botánico, albergando a los equipos técnicos, educativos y de conservación ambiental.
La conservación del patrimonio escultórico dentro del Botánico
La intervención en la Casona se suma a las tareas de preservación patrimonial que la Ciudad ejecutó el año pasado a través del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA), mediante las cuales se restauraron veinte esculturas distribuidas en el predio.
Entre las piezas intervenidas figuran obras emblemáticas como el Canto de la Cosechadora, La Bañista, la reproducción de la Venus de Medici y la réplica en bronce de la Loba Romana.
Los trabajos del equipo técnico incluyeron limpiezas especializadas, reposición de partes faltantes, consolidación de materiales y tratamientos de protección para asegurar la conservación de los bustos y figuras que forman parte de la identidad cultural del parque.















