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En las profundidades del Océano Pacífico, a más de 5.000 metros bajo la superficie, los científicos identificaron una estructura geológica que cambia lo que se creía saber sobre el tamaño de las calderas volcánicas en nuestro planeta.

Se trata de Apolaki, una formación de unos 150 kilómetros de diámetro ubicada frente a las costas de Filipinas, en la región conocida como Benham Rise.

Su hallazgo sorprendió a la comunidad científica internacional, ya que hasta hace pocos años se pensaba que ninguna estructura de semejante magnitud podía permanecer escondida bajo el mar sin haber sido detectada antes.

Un gigante dormido en el fondo del Océano Pacífico

Apolaki no es solo grande: es, según los datos disponibles, la caldera volcánica más extensa jamás registrada en el planeta.

Para dimensionarlo, basta compararla con otras calderas famosas y mucho más estudiadas, como la de Yellowstone en Estados Unidos o la de Toba en Indonesia, ambas reconocidas durante años como referentes de la actividad volcánica a gran escala.

Apolaki las supera ampliamente en superficie, lo que obliga a repensar los rankings geológicos que se daban por establecidos.

Lo llamativo es que esta caldera permaneció prácticamente invisible para la ciencia durante mucho tiempo, simplemente porque se encuentra a una profundidad extrema, fuera del alcance de las técnicas de exploración convencionales.

Su ubicación en Benham Rise, una meseta submarina situada al este de Filipinas, la mantuvo oculta hasta que estudios más recientes con tecnología de mapeo del fondo marino permitieron reconstruir su verdadera escala.

Descubren Apolaki, el volcán submarino más grande del mundo oculto a más de 5.000 metros bajo el Océano Pacífico
Descubren Apolaki, el volcán submarino más grande del mundo oculto a más de 5.000 metros bajo el Océano PacíficoWikimedia

¿Cómo se formó una estructura tan colosal?

Las calderas volcánicas se originan cuando, tras una erupción de enorme magnitud, la cámara de magma subterránea se vacía parcialmente y el terreno que la cubre termina colapsando sobre sí mismo.

Cuanto más grande es esa cámara y más violenta la erupción que la vacía, mayor es la depresión resultante. En el caso de Apolaki, el tamaño de la caldera sugiere que el evento volcánico que la originó debió ser de una magnitud extraordinaria, comparable o superior a algunos de los episodios eruptivos más grandes que se conocen en la historia geológica de la Tierra.

El hecho de que se trate de una caldera submarina añade otra capa de complejidad al estudio: investigar este tipo de estructuras requiere instrumentos especializados capaces de mapear el relieve oceánico a miles de metros de profundidad, algo mucho más costoso y técnicamente desafiante que el estudio de calderas terrestres como Yellowstone.

Qué implica este hallazgo para la ciencia y el futuro

Más allá del récord de tamaño, el descubrimiento de Apolaki tiene implicancias importantes. Por un lado, obliga a la comunidad científica a revisar los modelos sobre la actividad volcánica histórica del planeta, ya que una caldera de esta escala implica liberaciones de energía y material volcánico muy superiores a las que se tenían registradas hasta ahora en la región del Pacífico occidental.

Por otro lado, plantea preguntas sobre cuántas otras estructuras de magnitud similar podrían seguir sin descubrirse en zonas igualmente profundas e inexploradas del océano.

Este tipo de hallazgos también es relevante para entender mejor los riesgos geológicos de la región, dado que el área del Pacífico donde se ubica Apolaki forma parte de zonas con intensa actividad tectónica.

Conocer la historia y el comportamiento de estas estructuras ayuda a los científicos a construir un panorama más completo sobre la dinámica volcánica de nuestro planeta, gran parte de la cual, como demuestra este caso, todavía permanece oculta bajo el agua.