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Lo que parecía una compra sin importancia terminó convirtiéndose en uno de los hallazgos más increíbles de la historia. En 1989, un hombre recorrió un mercado de pulgas en Adamstown, Pensilvania, cuando un viejo cuadro llamó su atención. La pintura no tenía nada de especial, pero el marco sí le parecía útil. Pagó apenas cuatro dólares y se llevó la obra convencido de que había hecho una buena compra.

Nunca imaginó que el verdadero tesoro no estaba a la vista.

Al llegar a su casa, comenzó a desmontar el cuadro para quedarse con el marco. En ese momento encontró un papel antiguo, cuidadosamente doblado y oculto detrás de la pintura. Amarillento por el paso del tiempo, el documento parecía muy viejo, aunque todavía nadie sospechaba el enorme valor histórico que tenía.

El papel escondía una de las primeras copias de la Declaración de Independencia

Intrigado por el descubrimiento, el hombre decidió mostrar el documento a un coleccionista especializado en objetos históricos. La respuesta fue sorprendente.

El papel era una Dunlap Broadside, una de las primeras copias impresas de la Declaración de Independencia de Estados Unidos. No se trataba del documento manuscrito con las firmas de los representantes, sino de la versión que el Congreso Continental ordenó imprimir inmediatamente después de aprobar la independencia, el 4 de julio de 1776.

Aquellas hojas fueron fundamentales para comunicar la noticia al resto de las colonias. Mientras la declaración recién comenzaba a escribirse en la historia, era necesario que el texto circulara con rapidez por todo el territorio.

Para cumplir esa misión, el Congreso recurrió al impresor John Dunlap, quien trabajó durante la noche para producir cientos de ejemplares que luego fueron enviados a distintas ciudades, donde eran leídos públicamente o exhibidos en edificios oficiales.

El papel escondía una de las primeras copias de la Declaración de Independencia.
El papel escondía una de las primeras copias de la Declaración de Independencia.Unsplash.

¿Por qué este documento era tan valioso?

Las llamadas Dunlap Broadsides nunca fueron pensadas para conservarse. Eran simples hojas impresas por un solo lado destinadas a difundir una noticia urgente, por lo que muchas terminaron destruidas o se perdieron con el paso del tiempo.

Los especialistas creen que aquella noche se imprimieron alrededor de 500 copias, pero hoy sobreviven muy pocas. Por eso, encontrar una detrás de un cuadro comprado en un mercado de pulgas más de 200 años después era prácticamente imposible.

De una compra de 4 dólares a una subasta millonaria

El afortunado comprador decidió vender el documento en 1991 a través de Sotheby’s. La identidad del propietario nunca fue revelada, pero el resultado de la subasta dio la vuelta al mundo.

La histórica copia fue vendida por 2,42 millones de dólares, estableciendo en ese momento un récord para un documento histórico impreso de Estados Unidos.

David Redden, el subastador encargado de la venta, aseguró que nunca antes una pieza de esas características había alcanzado semejante precio. El comprador fue Visual Equities Inc., una firma de inversión en arte con sede en Atlanta.

Once años después volvió a romper todos los récords

La historia todavía guardaba un capítulo más. En el año 2000, el documento regresó a Sotheby’s convertido en una pieza aún más codiciada, ya que seguía siendo una de las pocas Dunlap Broadsides en manos privadas.

Tras una intensa puja, fue adquirido por un grupo liderado por el reconocido productor de televisión Norman Lear y el empresario David Hayden.

El precio final alcanzó los 8,14 millones de dólares, más de tres veces el valor obtenido en la primera subasta y una cifra que lo consolidó como uno de los documentos impresos más valiosos de la historia estadounidense.

Compró un cuadro por 4 dólares, lo abrió por curiosidad y descubrió un tesoro histórico valuado en millones.
Compró un cuadro por 4 dólares, lo abrió por curiosidad y descubrió un tesoro histórico valuado en millones.Gemini IA.

El histórico documento volvió a recorrer Estados Unidos

Después de comprarlo, Norman Lear decidió que la copia no permaneciera guardada en una colección privada. En cambio, organizó una exposición itinerante llamada “Declaration of Independence Road Trip”, con la intención de exhibir el documento en distintas ciudades y acercarlo al público.

Así, el papel que permaneció oculto durante más de dos siglos detrás de un cuadro viejo pasó de costar apenas cuatro dólares a convertirse en un símbolo de la historia de Estados Unidos y en una pieza valuada en más de 8 millones de dólares.