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Con la intención de reordenar la agenda, Javier Milei prepara su cadena nacional para presentar un proyecto que tendrá como objetivo la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El eje central anticipado por el Gobierno es impedir que vuelva a financiar al Tesoro y limitar la posibilidad de que una futura administración pueda emitir como parte de su política monetaria. Cuáles son los antecedentes para Milei y que otro proyecto circula en el Congreso.
La iniciativa del gobierno nacional supone no sólo la prohibición de la emisión, sino también un cambio respecto de la propuesta con la que Milei llegó a la Presidencia. La promesa de eliminar el Banco Central fue reemplazada por un proyecto destinado a modificar su funcionamiento.
Sin embargo, el Gobierno no llegará a un terreno inexplorado. Durante los últimos años, el Congreso recibió distintos proyectos para modificar la conducción, los objetivos y los mecanismos de control del BCRA. El antecedente más importante fue presentado por Mauricio Macri en 2019 y terminó sin tratamiento.
El fracaso se debió a la falta de consensos en el Senado, donde el peronismo todavía ofrecía un contrapeso importante. Aún así, hoy todavía la discusión no está saldada y los intereses contrapuestos se verán en el Congreso.
La reforma del Banco Central que Macri no pudo aprobar
En marzo de 2019, el gobierno de Cambiemos envió al Congreso un proyecto de 42 artículos para modificar la Carta Orgánica del Banco Central. El texto llevaba las firmas de Macri, el entonces jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
La propuesta ingresó por el Senado y tenía como objetivo “fortalecer la credibilidad y la independencia de la autoridad monetaria”. El oficialismo de ese entonces quería convertirla en una institución de largo plazo y reducir las interferencias políticas sobre sus decisiones.
Entre sus principales puntos, el proyecto volvía a colocar la reducción de la inflación y la preservación del valor de la moneda en el centro del mandato del Banco Central.
Además, procuraba establecer límites más estrictos al financiamiento del Tesoro y modificar las reglas relacionadas con la designación y remoción de sus autoridades.
El contexto no era menor. La iniciativa fue presentada después de la crisis cambiaria de 2018 y en medio del programa financiero acordado con el Fondo Monetario Internacional.

El Gobierno quería mostrar que las restricciones monetarias no dependerían únicamente de una decisión coyuntural de la administración de Macri, sino que quedarían incorporadas al diseño institucional del BCRA.
Sin embargo, la reforma nunca llegó al recinto. Cambiemos no consiguió construir una mayoría suficiente en el Senado, donde el peronismo conservaba una fuerte capacidad de bloqueo. El proyecto quedó sin aprobación y terminó perdiendo estado parlamentario con el cambio de gobierno.
El antecedente expone uno de los problemas que ahora deberá enfrentar Milei. Las reglas destinadas a proteger al Banco Central de una futura administración requieren ser sancionadas por una mayoría política que, al mismo tiempo, debe aceptar limitar las facultades del Poder Ejecutivo.
El modelo de 2012 que Milei busca revertir
La reforma que impulsa Milei apunta principalmente contra la estructura que quedó consolidada en 2012, durante el gobierno de Cristina Kirchner.
La Ley 26.739 modificó la Carta Orgánica y amplió los objetivos del Banco Central. La entidad dejó de tener como finalidad únicamente la preservación del valor de la moneda y pasó a promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
La norma también flexibilizó el uso de las reservas y amplió las posibilidades de asistencia al Tesoro. Con ese cambio, el BCRA dejó de ser pensado exclusivamente como una institución concentrada en la estabilidad monetaria y quedó incorporado de manera más directa a la política económica general.

Milei anticipó que buscará prohibir explícitamente el financiamiento al fisco y establecer sanciones penales para quienes incumplan esa restricción.
Hasta que el articulado ingrese formalmente al Congreso, no está claro cuál será el alcance de las sanciones, cómo se regularán los adelantos transitorios, qué ocurrirá con las transferencias de utilidades ni si el Gobierno propondrá modificaciones en los mandatos y mecanismos de remoción del Directorio.
Carreño busca darle más poder al Congreso
En medio de la discusión que busca abrir Javier Milei sobre una nueva Carta Orgánica, el exdiputado Oscar Agost Carreño volvió a impulsar un proyecto para modificar el mecanismo de remoción de los integrantes del Directorio del Banco Central.
La iniciativa propone que las autoridades puedan ser apartadas por el Congreso cuando incumplan la Carta Orgánica, incurran en alguna inhabilidad, tengan mala conducta o incumplan sus deberes como funcionarios públicos.
El procedimiento tendría dos etapas: primero, cualquiera de las cámaras podría aprobar un pedido de interpelación por mayoría absoluta; luego, la moción de censura y la destitución deberían obtener el respaldo de la mayoría absoluta de Diputados y del Senado.

A través de un comunicado, Carreño sostuvo que la Constitución le asigna al Congreso competencias centrales sobre la moneda y cuestiona que el Poder Legislativo haya delegado en el Ejecutivo la designación y remoción de la conducción del BCRA sin conservar herramientas suficientes de control.
El proyecto fue acompañado por Luciano Laspina, Mario Barletta, Mónica Frade y otros diputados, pero no obtuvo dictamen ni llegó al recinto.
Ante la intención de Milei de reformar la institución, el legislador reivindicó esa propuesta y celebró que el Presidente haya reemplazado la idea de eliminar el Banco Central por la de modificar su funcionamiento.
En una carta difundida en este nuevo contexto, afirmó que el problema no es la existencia del organismo, sino su subordinación a las necesidades fiscales y políticas de los gobiernos.
El exdiputado planteó que una verdadera reforma debe garantizar independencia técnica, prohibir el financiamiento permanente del déficit y establecer una rendición de cuentas efectiva ante el Congreso. También sostiene que la estabilidad monetaria debe combinarse con el desarrollo de un sistema financiero capaz de transformar el ahorro en crédito para empresas y familias.
La propuesta introduce así una discusión que excede la prohibición de emitir para el Tesoro: quién debe controlar a las autoridades de un Banco Central independiente.
Mientras Milei busca limitar el poder de los futuros gobiernos sobre la emisión, otros pretenden que el Congreso gane capacidad para interpelar, censurar y remover a su conducción.
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