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Javier Milei presentará este jueves el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, una iniciativa que, según el Gobierno, busca fortalecer la independencia de la entidad, restringir su asistencia al Tesoro y redefinir su mandato. La presentación marcará uno de los anuncios institucionales más relevantes de la gestión económica.

Asimismo, cabe destacar que marca un cambio central en la postura del Presidente, que antes de llegar al poder proponía cerrar la entidad como paso previo a la dolarización.

El giro no es menor. Durante años, Milei definió al Banco Central como “una estafa” y sostuvo que debía desaparecer porque consideraba que era la principal herramienta utilizada por la política para emitir dinero y financiar el gasto público. Esa postura fue uno de los pilares de su propuesta de dolarización durante la campaña presidencial.

Dos años y medio después, con ese plan descartado y un esquema de competencia de monedas en marcha, el Gobierno apuesta a reformar la institución en lugar de eliminarla. Así, hoy el BCRA está en el centro de su iniciativa de reformar la matriz argentina.

La reforma implica un cambio de filosofía respecto de la Carta Orgánica vigente desde 2012, en en Gobierno de Cristina Kirchner. Mientras la ley actual le asigna al Banco Central objetivos vinculados con la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social, la iniciativa del Gobierno busca acotar ese mandato y acercarlo al modelo de otros bancos centrales de la región, cuya prioridad está puesta en la estabilidad de precios.

Qué cambia con este proyecto

Se trata de un paso importante para el oficialismo porque impondrá varios conceptos esenciales de su concepción de la política monetaria de un país, netamente enfocada en la liquidez del sistema y la no intervención en la economía.

Y es que, aunque el texto definitivo recién se conocerá durante el acto de esta noche, el Gobierno ya adelantó que la reforma buscará dejar plasmadas en una ley varias de las reglas que hoy sostienen su programa económico: impedir que el Banco Central vuelva a financiar el déficit fiscal, concentrar su misión en preservar el valor de la moneda y otorgarle una mayor autonomía frente al Poder Ejecutivo. Una reforma muy alineada también con lo que le pide el programa del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Aunque el texto definitivo aún no fue difundido, los principales lineamientos de la iniciativa ya fueron anticipados. El proyecto modificará el mandato del Banco Central para que su objetivo pase a ser exclusivamente preservar el valor de la moneda.

También eliminará la posibilidad de financiar al Tesoro, tanto mediante adelantos transitorios como a través de la transferencia de utilidades. Avanzará en la eliminación de las Letras Intransferibles que permanecen en el activo de la entidad y buscará fortalecer la independencia de sus autoridades mediante mayores restricciones para su remoción.

Además, incorporará sanciones para los funcionarios que autoricen asistencia monetaria al déficit.

Casos de referencia

Un informe elaborado por MAP Latam sostiene que “la reforma va en la dirección correcta”, ya que limitar el financiamiento monetario al fisco, acotar el mandato del Banco Central y otorgar mayor estabilidad a sus autoridades son elementos que, de acuerdo con la experiencia regional, contribuyen a sostener una inflación baja.

No obstante, el documento también advierte que “la ley no reemplaza la consistencia fiscal” ni garantiza por sí sola la independencia de la autoridad monetaria.

El estudio toma como referencia los casos de Chile, Perú, Brasil y Colombia, donde la autonomía de los bancos centrales se consolidó mediante reglas que restringen el financiamiento al sector público y establecen mandatos más estables para sus autoridades.

Sin embargo, remarca que el verdadero desafío aparece cuando cambia el signo político del gobierno. “La efectividad de la reforma dependerá menos de su aprobación inicial que de la capacidad de sostenerla a lo largo del tiempo”, concluye el informe.

El rol del BCRA, en el centro

La discusión, de todos modos, excede el contenido del proyecto. La iniciativa volverá a abrir el debate sobre cuál debe ser el rol del Banco Central en la economía argentina y hasta qué punto una reforma legal puede blindar a la institución frente a futuras presiones políticas.

No todos están de acuerdo con la reforma. Algunos economistas apuntan que la independencia formal no siempre se traduce en autonomía real y recuerdan que el propio Santiago Bausili integra el equipo económico desde el inicio de la gestión y trabaja en coordinación con el ministro de Economía, Luis Caputo.

También hay quienes sostienen que el problema del Banco Central excede su Carta Orgánica. De hecho, el ex presidente del BCRA Alfonso Prat-Gay, advirtió hace semanas en el marco de ExpoEFI que la entidad “sigue funcionando con las normas de Cristina Kirchner” y reclamó un plan financiero integral, al considerar que una reforma institucional, por sí sola, no resolverá las tensiones del esquema monetario y cambiario.

En la misma línea, otros economistas advierten que el verdadero test no será la aprobación de la ley, sino su permanencia. Argentina modificó en varias oportunidades la Carta Orgánica del Banco Central en función de las necesidades de cada administración, por lo que el desafío será construir un consenso político que impida que esas reglas vuelvan a cambiar con cada recambio de gobierno.

También pondrá de relieve una de las principales transformaciones del discurso económico del propio Milei: el dirigente que llegó a plantear el cierre del BCRA ahora impulsa una reforma para convertirlo en una institución más independiente y con límites más estrictos para financiar al Estado.