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Si alguna vez viste un auto con tiras de cinta roja sobre la patente, no es casualidad ni superstición de la suerte: es una de las tácticas más usadas en Argentina para esquivar multas de tránsito.

En la mayoría de los casos, esta es una técnica utilizada por infractores que buscan evitar ser identificados por radares y cámaras, y es habitual en casos de exceso de velocidad.

Lejos de ser un truco inofensivo, se trata de una infracción grave que puede salir bastante cara.

El “amuleto” que en realidad es trampa: la verdad detrás de la cinta roja

Mucha gente cree que la cinta roja en la patente es una especie de talismán, algo así como un amuleto contra la envidia o la mala suerte. De hecho, esa es la excusa que suelen dar los propios infractores cuando los frena un control.

La explicación “mística” no resiste el análisis. No hay ninguna tradición popular documentada que vincule la cinta roja en la patente con la protección espiritual del vehículo; eso sí existe, pero en otro contexto: las cintas rojas atadas a espejos retrovisores, que en países como Estados Unidos están asociadas a campañas de manejo responsable y simbolizan el compromiso de conducir sobrio y con cinturón de seguridad.

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Invisibles para el radar: cómo la “viveza criolla” burla las multas de tránsito

La razón real detrás de la cinta no tiene nada de espiritual: es puramente práctica. Se trata de un capítulo más de lo que en Argentina se conoce como “viveza criolla”.

La acción consiste en tapar de alguna manera la patente para tener inmunidad ante infracciones posteriores, como cruzar un semáforo en rojo, exceder el límite de velocidad o estacionar en un lugar no permitido.

La cinta roja no es el único método: también se recurre a ensuciar la chapa, alterar letras con cinta de embalar (por ejemplo, convertir una “I” en una “E”), usar cadenas en el caso de las motos, o directamente dejar que la patente se despinte y no renovarla.

La lógica es siempre la misma: si la cámara o el radar no puede leer la patente, la infracción no se le puede asociar a nadie.

De la cinta a la multa de tránsito: cuánto cuesta jugarse por una patente tapada

Tapar o adulterar la patente no es una travesura menor: está tipificada como infracción grave y los controles viales la detectan cada vez con más frecuencia.

Más allá del monto de la multa —que puede variar según la jurisdicción y se actualiza con el tiempo—, en distritos como la Ciudad de Buenos Aires esta infracción también descuenta puntos del sistema de scoring del conductor, lo que puede complicar la renovación de la licencia de conducir.

Y el costo no es solo económico: ocultar la patente dificulta identificar vehículos en casos de accidentes, robos o delitos, por lo que los operativos de control en rutas nacionales se realizan a diario para detectar este tipo de maniobras.