

El transporte público en Argentina se encamina hacia una transformación profunda. En medio de la búsqueda por reducir costos y acelerar la producción, una nueva alianza con China promete traer 150 colectivos eléctricos y a GNC que cambiarían el servicio.
Esta iniciativa genera impacto en el sector por su velocidad de fabricación y costos competitivos. Sin embargo, pone en alerta a las compañías de carrocería local.
China enviará nuevos colectivos eléctricos a Argentina
Según reveló el periodista Jairo Straccia a El Cronista, ya hay unidades en camino hacia el país.
“Están llegando los primeros 150 colectivos hechos con GNC en un gigante constructor de carrocerías chinos. Los acaba de comprar la empresa Metropol y los va a traer en 30 días”, explicó.
En este marco, sostuvo que uno de los puntos que más llama la atención es la rapidez con la que se producen estas unidades, dado que los colectivos que arribarán a la Ciudad de Buenos Aires (CABA) se hicieron solo en 16 días hábiles.
Además, representan una diferencia significativa en los costos de producción: “Se habla de un costo de entre 20% y 30% más barato de lo que se fabrica en Argentina”, remarcó.
El impacto de China en el transporte global
Los fabricantes asiáticos iniciaron acuerdos comerciales para enviar nuevos colectivos a diferentes países del mundo.
Justamente, la empresa King Long, que traerá los nuevos bus, se posiciona como uno de los grandes protagonistas del sector que viene expandiéndose a nivel global.
“King Long exporta a 150 países a una velocidad de producción y bajos costos que están llamando la atención de todo el mundo“, remarcó Straccia.
Este tipo de compañías logró posicionarse como líder en el desarrollo de buses urbanos, especialmente en tecnologías más eficientes y sustentables.
Nuevos colectivos chinos: alianza local con tecnología internacional
En paralelo, en Argentina avanza un acuerdo entre Nuovobus y Yutong para la fabricación de nuevas unidades.

El proyecto contempla:
- Colectivos eléctricos
- Unidades impulsadas a GNC
Ambas opciones apuntan a reducir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia del transporte público.
La incorporación de estas tecnologías implica menos emisiones contaminantes; reducción del ruido en la vía pública; menor costo operativo a largo plazo; y una mayor eficiencia.












