

Yakarta, la ciudad más poblada del planeta y capital de Indonesia, enfrenta su desaparición bajo el agua. La combinación de lluvias extremas, el aumento del nivel del mar y un acelerado proceso de hundimiento pone en riesgo la vida de 42 millones de personas.
Este fenómeno, que refleja la interacción entre urbanización desbordada y crisis climática, convierte a Yakarta en el epicentro de una emergencia global que podría redefinir el mapa urbano del siglo XXI.
¿Qué le está ocurriendo a Yakarta?
La ciudad se hunde a un ritmo alarmante. Según estudios recientes, algunas zonas descienden entre 20 y 28 centímetros por año, y actualmente el 40% de la metrópolis está por debajo del nivel del mar.

Las lluvias torrenciales, cada vez más frecuentes por el cambio climático, agravan la situación, transformando calles en ríos y obligando a miles de personas a evacuar sus hogares.
¿Por qué se hunde la ciudad más poblada del mundo?
Las causas del hundimiento son múltiples. Entre ellas, se destacan las siguientes razones:
- Extracción excesiva de agua subterránea, debido a la falta de una red suficiente de agua potable.
- Compactación de sedimentos sobre los que se asienta la ciudad.
- Peso de la infraestructura urbana y la rápida expansión demográfica.
- Ubicación costera.
- Ascenso del nivel del mar.

¿Cuáles son las consecuencias?
El hundimiento y las inundaciones recurrentes amenazan viviendas, infraestructura y servicios básicos. La saturación del transporte, la fragmentación social y los costos económicos derivados de catástrofes naturales afectan la productividad y la calidad de vida.
¿Qué soluciones existen para frenar el hundimiento?
El Gobierno impulsa proyectos como:
- Muro Marino Gigante, para contener el avance del mar.
- Restauración de ríos urbanos, para mejorar el drenaje.
- Ampliación del transporte público, para reducir la presión sobre la ciudad.

Una nueva capital para Indonesia
La solución más radical es el traslado parcial de la administración a Nusantara, una nueva ciudad en la isla de Borneo. Este proyecto busca aliviar la presión sobre Yakarta, pero genera críticas por su impacto ambiental y por la incertidumbre sobre el futuro de millones de habitantes.













