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Septiembre nunca fue un mes sencillo para Wall Street, pero cuando coincide con un año de elecciones legislativas en Estados Unidos, la volatilidad suele aumentar todavía más y, sin embargo, algunos ven oportunidades de compra.

La combinación explica parte de las correcciones que atraviesa el mercado en las últimas semanas. La escalada del petróleo, la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva y la incertidumbre política se suman a un período que, históricamente, suele ser el más débil del ciclo bursátil.

Sin embargo, algunos analistas creen que esa debilidad podría transformarse en una oportunidad para quienes invierten con horizonte de largo plazo.

El argumento se apoya en un patrón que se repitió durante décadas. Desde 1950, el S&P 500 registró subas en los doce meses posteriores a todas las elecciones legislativas (“midterms”), con un rendimiento mediano cercano al 15%.

Además, el tramo comprendido entre agosto y octubre del año electoral suele ser el más flojo del ciclo presidencial, antes de que el mercado recupere impulso una vez despejada la incertidumbre política.

¿Por qué las elecciones afectan a Wall Street?

Las elecciones de medio término renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado estadounidense. Aunque no modifican directamente la Casa Blanca, suelen redefinir el equilibrio de poder y condicionan la agenda económica para los dos años siguientes.

Según el informe de IOL InvertirOnline, esa incertidumbre explica parte de la mayor volatilidad que caracteriza a este período. El mercado intenta anticipar cambios en materia fiscal, regulatoria y comercial, mientras convive con un contexto que este año también incluye inflación persistente, tasas de interés elevadas y un petróleo que volvió a superar los u$s 100 por barril.

Pero una vez celebradas las elecciones, el mercado encuentra mayor previsibilidad respecto del escenario político y, en promedio, las acciones recuperan terreno. Por eso algunos gestores consideran que las correcciones previas pueden transformarse en oportunidades de entrada para inversores de largo plazo.

Esta vez los balances siguen jugando a favor

Un informe reciente de Balanz sostiene que el principal respaldo del mercado sigue siendo la fortaleza de las ganancias corporativas.

Durante el segundo trimestre, las utilidades de las empresas del S&P 500 crecieron 33,9% interanual, superando ampliamente las expectativas de los analistas, mientras las ventas aumentaron 15,7%, el mayor ritmo desde fines de 2021.

Ese desempeño permitió aliviar una de las principales preocupaciones de los inversores: que las valuaciones de las acciones hubieran quedado demasiado exigentes tras el rally impulsado por la inteligencia artificial.

De hecho, el múltiplo precio/ganancias esperado del S&P 500 cayó desde aproximadamente 22 veces a 19,5 veces, no porque las acciones bajaran de manera significativa, sino porque las ganancias crecieron mucho más rápido de lo previsto.

Para Balanz, ese proceso explica por qué el mercado logró sostenerse cerca de máximos históricos incluso en un contexto de tasas altas y tensiones geopolíticas.

La inteligencia artificial sigue siendo el motor

Según Balanz, Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle ya concentran cerca de la mitad de toda la inversión en bienes de capital del S&P 500.

Esa apuesta por infraestructura, centros de datos y capacidad de procesamiento para inteligencia artificial continúa siendo uno de los principales motores del mercado.

Por ahora, las ganancias siguen validando esa estrategia. Pero la exigencia del mercado también cambió.

El informe semanal de Cocos Capital muestra que los inversores comenzaron a mirar con mayor atención la rentabilidad de esas inversiones.

Los casos de Broadcom y Oracle son más ilustrativos. Ambas compañías presentaron resultados superiores a los esperados en ingresos y ganancias, pero sus acciones retrocedieron porque el mercado puso el foco en otro aspecto. El enorme gasto en inteligencia artificial, el flujo de caja y la capacidad de convertir esas inversiones en beneficios futuros, son mirados con atención.

¿Corrección o oportunidad?

Septiembre suele ser un mes complejo para las acciones, las elecciones legislativas agregan incertidumbre y la Reserva Federal todavía enfrenta una inflación que permanece por encima de su objetivo.

Pero también muestran que los fundamentos corporativos siguen siendo sólidos. Así, para quienes invierten con una mirada de largo plazo, esa combinación explica por qué algunos gestores prefieren interpretar las correcciones preelectorales como una etapa habitual del ciclo bursátil estadounidense.