El mercado comienza a buscar alternativas de inversión más conservadoras para poder pasar los próximos meses, se espera que sean más volátiles a causa de las elecciones.
En ese contexto, las obligaciones negociables aparecen como el instrumento que mejor se posiciona para gestionar el riesgo y reducir el estrés en las carteras. Las oportunidades que se abren en la curva de bonos corporativos en dólares.
Buscando menos volatilidad
El mercado ya se encuentra en modo preelectoral y los inversores comienzan a preparar sus carteras para meses de alta tensión financiera.
En ese sentido, es esperable que los activos financieros transiten meses de alta volatilidad y, para evitar dicho escenario de estrés, los analistas comienzan a buscar activos que puedan soportar mejor tal panorama de incertidumbre.
En esta coyuntura, los analistas consideran cada vez más atractiva y adecuada la exposición a la deuda corporativa de alta calidad crediticia.
Estos bonos han sabido soportar mejor las situaciones de estrés y volatilidad durante periodos electorales.
Los analistas de Cohen realizaron un estudio en el que apuntaba a que la deuda corporativa suele soportar mejor los escenarios de estrés y volatilidad financiera.
Su estudio concentró seis episodios de ampliación de spreads significativos desde 2018 hasta la actualidad.
Según los analistas de Cohen, en los períodos de ampliación del spread soberano, la beta promedio de las ON alcanza 0,64, señal de una elevada sensibilidad al aumento del riesgo argentino.
Esa relación fue particularmente fuerte durante la crisis cambiaria de 2018, con una beta de 1,05, y en el episodio de 2022, cuando llegó a 1,17. También se observaron niveles elevados durante la pandemia de 2020 (0,76) y, en menor medida, en las elecciones de 2023 (0,51).
Si bien la deuda suele moverse de manera más defensiva, tampoco es inmune al deterioro del riesgo país.
La dinámica cambia cuando mejora el riesgo soberano. En los episodios de compresión del spread, la beta promedio cae a apenas 0,19: fue de 0,29 durante el cambio de gobierno de 2024, de 0,14 durante el blanqueo y de 0,09 en torno a las legislativas de 2025.
Esto implica que las ON capturan solo una porción limitada de la mejora cuando baja el riesgo país, pero pueden absorber una parte considerable del deterioro cuando este aumenta.

En términos de mercado, el crédito corporativo argentino tiene una mayor sensibilidad a los shocks negativos soberanos que a los rallies de los bonos públicos.
Parte de esta asimetría puede explicarse porque cuando cae el riesgo país, las ON encuentran un límite adicional en sus propios spreads corporativos y en los niveles de rendimiento alcanzados; en cambio, ante episodios de estrés, el aumento de la prima de riesgo soberana puede trasladarse rápidamente al costo de financiamiento y a las valuaciones del crédito privado.
Desde Cohen, resaltan que la relación se invierte, es decir, en las tres ventanas de compresión, esas mismas ON capturaron apenas el 19% de la mejora soberana.
“Las ONs acompañan buena parte del movimiento cuando el soberano se deteriora, pero quedan rezagadas cuando mejora, y esa brecha se repite en los tres episodios analizados. La ON termina ofreciendo más protección en el escenario adverso que upside en el favorable”, comentaron desde Cohen.

María Paz Aguilar, Corporate Research Analyst de Adcap Grupo Financiero, sostuvo que, dado el menor riesgo político de las Obligaciones Negociables, su comportamiento tiende a ser considerablemente menos volátil que el de la deuda soberana ante episodios de incertidumbre política.
Según Aguilar, al analizar el período en torno a las elecciones legislativas de 2025, se observó que el riesgo país se amplió casi 1000 bps en el transcurso de un mes, mientras que los spreads corporativos se mantuvieron relativamente estables.
Con una visión similar, Nicolas Guaia, CEO de Max Capital Asset Management, detalló que la deuda corporativa en dólares es considerada un buen refugio de baja volatilidad y bajo riesgo de crédito para transitar las elecciones.
“La gran mayoría de estos activos fue emitido por empresas del sector energético, cuya actividad suele estar desconectada de la actividad política. A pesar de que los emisores cuentan con alta calificación crediticia, recomendamos diversificar mediante fondos comunes de inversión, que cuentan con carteras atomizadas”, afirmó.
Finalmente, Matías Migliore, Team Leader Mesa IFA en Balanz, agregó que las obligaciones negociables argentinas suelen ser menos volátiles frente a turbulencias políticas que los títulos soberanos.
“Si bien no están exentas del riesgo político, las ON pueden tener ciertas características que morigeren los riesgos. Aquellas de alta calificación crediticia (AAA), emitidas bajo legislación extranjera y garantizadas muestran mayor seguridad, aunque naturalmente rindan bastante bajo. Mantenemos una mirada constructiva sobre el crédito corporativo argentino de cara al proceso electoral”, comentó.
Bonos preferidos del mercado
Las obligaciones negociables argentinas ofrecen actualmente rendimientos en dólares muy diferentes según se operen en el mercado local o en el exterior.
En ambos casos, la curva presenta una pendiente positiva, es decir, que a medida que aumenta la duration, el inversor exige una mayor tasa de retorno.
En el mercado local, buena parte de las ON se mueve con una TIR anual de entre 4% y 7% en dólares.
En el tramo corto, con durations cercanas a uno o dos años, predominan rendimientos de aproximadamente entre el 4% y el 5%, mientras que al extenderse hacia durations de tres a cinco años, las tasas suben mayormente hacia la zona entre el 6% y el 7,5%.
La diferencia aparece al comparar esos mismos créditos con su cotización en el exterior.
Allí, las ON muestran rendimientos sensiblemente superiores, ya que la curva se concentra aproximadamente entre 7% y 8,5%, aunque existen casos puntuales que llegan a la zona del 9% al 10%.
Para durations de entre tres y cinco años, por ejemplo, buena parte de los bonos extranjeros ofrecen TIR cercanas al 7,5% y al 8,5%.

Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, coincidió en que las obligaciones negociables lucen como un buen instrumento para transitar el período electoral, especialmente para inversores que buscan dolarizarse, cobrar renta y reducir la volatilidad respecto de los bonos soberanos.
En ese sentido, resaltó que dentro de la curva corporativa argentina encuentra oportunidades tanto en ON cortas, que permiten priorizar liquidez y previsibilidad, como en títulos largos de compañías de primera línea, donde todavía existen rendimientos atractivos.
“Nos gustan particularmente los créditos sólidos de sectores como energía, petróleo y gas, con buena generación de dólares y bajo nivel de apalancamiento. Recomendamos emisores como YPF, Plus Petrol, Pan American, Vista Oil and Gas, Telecom e IRSA por su calidad crediticia, su nivel de tasa y liquidez en el mercado secundario”, detalló.
Lo cierto es que las obligaciones negociables evidenciaron una fuerte compresión en los últimos meses.
Reflejo de ello es la dinámica que se evidenció en la curva de obligaciones negociables de YPF, siendo esta curva la de mayor importancia en el mundo de los bonos corporativos.
Los analistas de Research Mariva indicaron que actualmente las ON de YPF ofrecen rendimientos que parten de alrededor del 5,8% en el tramo más corto y aumentan gradualmente a medida que se extienden los vencimientos.
Los bonos de duration intermedia se ubican mayormente en la zona del 6,7% al 7,2%, mientras que en el extremo más largo de la curva, la TIR se aproxima al 7,8%.
Sin embargo, la fotografía era muy diferente durante el período electoral de 2025.
Research Mariva reflejó la curva de YPF en la previa electoral, que en aquel momento se encontraba desplazada hacia arriba, con rendimientos mayormente entre 8% y 9%, y los bonos de mayor plazo superaban el 9% anual.
De hecho, en algunos segmentos, la compresión desde entonces alcanza entre 150 y 200 puntos básicos, mientras que en el tramo corto la caída de las tasas resulta incluso más pronunciada.
Es decir, el movimiento refleja una revalorización significativa de la deuda de YPF, ya que la caída de las TIR implica que los precios de sus bonos subieron desde los niveles observados durante el período de mayor incertidumbre electoral.
Desde Research Mariva indicaron que favorecen bonos cortos de la petrolera local.
“Ante el moderado aplanamiento de la curva de rendimientos de YPF y el contexto internacional de mayor volatilidad en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU., privilegiamos el tramo corto de la curva. Sobreponderamos el bono de YOF a 2031, a la vez que subponderamos los bonos más largos de YPF”, indicaron.

Spread por legislación en ONs
Un dato clave que queda en evidencia es la brecha de rendimiento entre las ON operadas localmente y las cotizadas en el exterior.
Las ON bajo ley Nueva York valuadas al CCL muestran una curva claramente ascendente y, especialmente en el tramo largo, ofrecen rendimientos que se ubican mayormente entre 6% y 8% anuales.
Entre los bonos de mayor duration aparecen instrumentos con tasas cercanas o superiores al 7%, e incluso algunos por encima del 8%. En el extremo opuesto, los títulos de menor duration muestran rendimientos considerablemente más dispersos.
Las ON bajo ley argentina valuadas al MEP concentran buena parte de sus rendimientos en la entre 4% y 7%, con durations mayormente inferiores a tres años.
Sin embargo, existe una importante dispersión entre emisores, ya que aun para bonos con vencimientos y durations similares, el mercado exige tasas diferentes en función de la calidad crediticia de cada compañía, la liquidez, la estructura de la deuda y las condiciones específicas de cada emisión.
En este contexto, el sector de preferencia de Adcap Grupo Financiero es Oil & Gas, dados sus ingresos dolarizados y su exposición a precios internacionales.
“Dentro del sector, destacamos especialmente los bonos de YPF, que, por su mayor exposición al riesgo político, registraron una ampliación de tasas frente a sus pares durante el último mes. YPFDAR 8¾ 09/11/31 rinde ~7,39% e YPFDAR 8½ 06/27/29 ~7,12%, tras ampliarse 32 bps y 29 bps, respectivamente”, dijo Aguilar.
Además, favorece la deuda de PlusPetrol y Tecpetrol.
“Ambas compañías presentan una escala menor frente a algunos de sus principales competidores, mientras que Pluspetrol mantiene un mayor nivel de apalancamiento asociado a su importante programa de CAPEX para incrementar la producción de los activos adquiridos a ExxonMobil en Vaca Muerta, aún en una fase inicial de desarrollo productivo”, indicó.
7,1%.
“El bono de TGS es nuestra alternativa preferida dentro de Utilities, respaldada por uno de los perfiles de deuda más conservadores del sector y por la reciente aprobación del proyecto de NGL orientado a la exportación. Por último, IRSA también presenta una alternativa atractiva, con IRSA continuando la expansión de su portfolio de Real Estate y su presencia en el segmento de centros comerciales, manteniendo al mismo tiempo un bajo nivel de endeudamiento y una posición de liquidez holgada”, sostuvo Aguilar.
Finalmente, en cuanto a los bonos a incorporar, Migliore favorece bonos de YPF como los títulos 2031 garantizados (YMCU), YPF 2031 no garantizado (YMCX) y Vista 2033 (VSCV).
Por otro lado, agregó que para un perfil más defensivo Tecpetrol 2030 (TTCD) luce atractivo, mientras que MSU Energy 2030 (RUCD) es una opción para quienes buscan tomar algo más de riesgo a cambio de un mejor carry.

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