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Grupo Andreani y Plastiferro invertirán u$s 10 millones en una nueva planta industrial en Plaza Huincul, Neuquén, para fabricar tuberías plásticas de alta presión destinadas a la industria petrolera y minera.
La instalación apunta a abastecer el crecimiento de Vaca Muerta y a competir con productos importados, principalmente de China.
La fábrica es el resultado de una alianza entre el grupo controlante de Socotherm y Plastiferro, uno de los principales fabricantes argentinos de tubos plásticos para infraestructura urbana y redes de agua.
La nueva sociedad, Plastiferro Oil & Gas, busca trasladar ese conocimiento al sector energético y desarrollar soluciones para las líneas superficiales de los yacimientos.
“Hay industrias para hacer en la Argentina”, resumió Franco Andreani, presidente de Socotherm y uno de los dueños del Grupo Andreani.
Según explicó, la decisión surgió ante la necesidad de recuperar volumen industrial perdido frente a las importaciones y aprovechar la expansión de Vaca Muerta.
Una planta para abastecer el crecimiento de Vaca Muerta
La planta comenzará a operar con una línea de producción y 30 trabajadores, inicialmente abocados a completar los procesos de certificación con las compañías petroleras.
La instalación fue diseñada para sumar una segunda línea y alcanzar una dotación de entre 110 y 120 personas con tres turnos. En una etapa posterior, la empresa prevé llegar a 150 empleados.

A esa estructura se sumarán entre 100 y 200 personas vinculadas con la instalación de las tuberías en los yacimientos.
La expectativa de la compañía es que la demanda crezca con rapidez: estima que durante los próximos tres o cuatro años se instalará casi el doble de tuberías que en la última década.
El foco estará puesto en los tendidos superficiales. No se trata de reemplazar los tubos de acero que se utilizan dentro de los pozos, sino de atender las redes que conectan las distintas áreas de producción, transporte y tratamiento.
Una de las aplicaciones principales será el traslado del agua que vuelve a la superficie después de las operaciones de fractura hidráulica. Ese fluido, que contiene agua, arena y una proporción menor de productos químicos, debe ser trasladado y, en muchos casos, reinyectado en pozos antiguos.
La empresa también destaca una ventaja para el cierre de los pozos. A diferencia del acero, que puede quedar deteriorado por la corrosión y los productos químicos, estos tubos podrían reutilizarse para riego una vez que el yacimiento deje de operar.

“Con una limpieza quedan automáticamente como tubos nuevos”, explicó Andreani. Así, una infraestructura instalada para Vaca Muerta podría tener una segunda aplicación en una zona donde el acceso al agua es determinante.
La corrosión es uno de los problemas que encarece esas operaciones. “A medida que el yacimiento se va haciendo más viejo, tiene más niveles de corrosión”, explicó Andreani. Las tuberías plásticas buscan reducir el uso de inhibidores y otros tratamientos, además de facilitar la instalación y el mantenimiento.
El diferencial frente a China
La apuesta también responde a un problema logístico. Según Andreani, una solución importada desde China puede demorar hasta seis meses en llegar a la Argentina. La producción local permitiría entregar los tubos en alrededor de 30 días, aunque el plazo dependerá de la carga de la planta.
La empresa sostiene que, en los diámetros en los que trabajará, la solución puede costar menos de la mitad que las alternativas tradicionales. A eso suma menores gastos de mantenimiento y la posibilidad de adaptar el producto a las características de cada operación.

La propuesta no consiste solamente en vender tubos. Como los fluidos, las presiones y las temperaturas varían entre los pozos, la compañía deberá desarrollar soluciones específicas para cada petrolera. El proceso de calificación puede demorar unos seis meses y cada operadora maneja sus propios niveles de exigencia.
Por esa razón, la estrategia inicial será avanzar con aplicaciones de menor complejidad y con clientes del segmento convencional, donde ya existen ventas.
Luego, la compañía buscará completar las certificaciones necesarias para ampliar su participación en Vaca Muerta.
Exportaciones y minería
La planta también fue pensada con una salida regional. Chile aparece como uno de los primeros destinos posibles, tanto por sus necesidades de infraestructura gasífera como por la actividad minera. Bolivia es otro mercado en evaluación.
En paralelo, Grupo Andreani busca aprovechar la reapertura de la planta de revestimiento de Socotherm en Venezuela, que volvió a operar después de ocho años. La idea es abastecer parte de ese mercado desde la Argentina hasta alcanzar un volumen que justifique instalar una línea de producción local.
La minería ofrece otra oportunidad. La empresa está ingresando en procesos de calificación para proyectos como Pachón, en San Juan, que contempla unos 200 kilómetros de ductos de ocho pulgadas. En esos casos, las tuberías pueden utilizarse para transportar agua o pulpas minerales.

Por Ricardo Quesada
Subeditor de Suplementos y One Shot
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