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El hecho de que las calificadoras de riesgo elevaron la nota a la Argentina destrabará nuevos flujos hacia los bonos soberanos.

Hay señales que muestran que el mercado está incrementando su apetito por los bonos soberanos locales, por lo que el upgrade crediticio llega en un buen momento para la deuda local y que podría hacer que el riesgo país siga cayendo.

Qué esperan los analistas para el futuro de la deuda local.

Posición técnica limpia

En un informe enviado a sus clientes, los analistas de Facimex Valores resaltaron que pareciera haberse limpiado la posición técnica en Globales.

Según su base de datos que sigue de cerca las tenencias de Globales en dólares de 442 inversores institucionales del exterior (bancos, hedge funds, aseguradoras y otros) que concentran un tercio de las tenencias, estiman que durante el último trimestre de 2025, estos inversores aumentaron significativamente sus posiciones en Globales.

Dicha suba en el posicionamiento pudo haber respondido probablemente luego de la elección legislativa, aumentando sus nominales en 16,4%.

Según señalaron desde Facimex Valores, dicho incremento fue el mayor aumento de exposición desde el canje 2020.

Posteriormente, durante el primer trimestre de 2026, dichos fondos hicieron roll over de los cobros, migrando buena parte desde bonos cortos hacia instrumentos más largos.

Finalmente, detallaron que en el segundo trimestre de 2026, los fondos del exterior aumentaron nuevamente la exposición sumando nominales por 4,7% y priorizando marcadamente el tramo largo.

Tras una reducción de la exposición durante 2022 y 2023, las posiciones comenzaron a recuperarse en 2025 y aceleraron con fuerza hacia 2026, alcanzando un nivel cercano a 125 puntos, lo que implica un incremento acumulado del 37,1% desde comienzos de 2025.

Al mismo tiempo, la composición de las carteras muestra una preferencia creciente por los bonos de mayor duración.

Los Globales 2035-2046 pasaron de representar cerca del 59% de las tenencias en 2020 a alrededor del 72% en 2026, mientras que la participación de los bonos 2029-2030 descendió del 41% al 28%.

Este cambio sugiere que los inversores institucionales extranjeros no solo están aumentando su exposición a la deuda argentina, sino que además están asumiendo más riesgo de plazo, una señal de mayor confianza en la capacidad del país para sostener la estabilización macroeconómica y mejorar su perfil crediticio en el mediano y largo plazo.

Para Adrián Yarde Buller, estratega jefe de Facimex Valores, haber visto 3 trimestres seguidos de aumento de la exposición es señal contundente de que ya se limpió la posición técnica de los inversores offshore.

Hacia adelante, Yarde Buller espera que la dinámica se profundice en el tercer trimestre, tras el pago del 9 de julio, consolidando la baja del riesgo país.

“Cualquier cancelación de capital reduce la exposición de los inversores offshore, obligándolos a recomponerla vía secundario. Esto impulsará la compresión del riesgo país. Especialmente tras los upgrades de las calificadoras, que ampliaron el universo inversor elevando la demanda potencial”, estimó.

Otra señal que podría estar indicando un mayor apetito por bonos argentinos por parte de inversores internacionales es lo que viene ocurriendo con el spread por legislación.

El riesgo país está a punto de quebrar los 400 puntos básicos, mientras que el spread por legislación en los distintos bonos aumentó a su mayor valor desde octubre pasado.

Este es un comportamiento inusual del mercado ya que, generalmente, el spread por legislación tiende a subir a medida que aumenta el riesgo país.

Es decir que, mientras el mercado confía en que se va a pagar la deuda (evidenciado con una baja del riesgo país), el spread por legislación aumenta, reflejando en paralelo alguna señal de desconfianza y una eventual búsqueda por cobertura legal por parte de los inversores.

La razón detrás de este movimiento en la renta fija local podría estar siendo explicada por una cuestión de flujos.

Más inversores internacionales, alentados por la mejora en la calificación crediticia soberana, podrían ser los que están justfisicando una mayor demanda por los bonos de ley internacional.

Es decir, podríamos estar en presencia de nuevos jugadores en el mercado que están demandando los bonos argentinos.

Como estos nuevos participantes son del exterior, la capacidad de invertir en deuda local es más directa a través de los Globales.

Como no pueden hacerlo con Bonares, entonces crece la demanda por bonos ley NY y baja (o se mantiene estable) la demanda por bonos de ley local, justificando dicha ampliación de spreads, mientras en paralelo baja en el riesgo país.

Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, entiende que el diferencial de tasas se debe a un factor de flujos entre ambas legislaciones.

“Una de las posibles razones es que los bonos con legislación extranjera suelen ser la primera opción de compra para los inversores institucionales externos, lo que hace que estos reaccionen más rápido ante noticias como la recalificación a B- del mes pasado”, detalló.

Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, explicó que la mejora de calificación crediticia activó la inversión de fondos de inversión en bonos soberanos argentinos.

A su vez, detalló que estos fondos pueden comprar bonos Globales, y no los Bonares.

El mercado tuvo un reacomodamiento a partir de la suba de calificación de Fitchs ratings y de S&P. Esas mejoras en el rating es una condición necesaria para que los fondos de inversión con mirada de largo plazo (Real Money) puedan invertir en bonos soberanos argentinos. Esos fondos invierten necesariamente en bonos legislación New York, que es el ámbito en el cual operan”, dijo.

Pilar Tavella, directora de Research Macro & Estrategia en Balanz, explicó que el upgrade de Moody’s es positivo y es algo que estaba esperando que avanzara en la misma dirección que Fitch y S&P.

“Que las tres calificadoras hayan quedado alineadas en niveles equivalentes a B- por primera vez en más de una década refuerza la señal positiva y contribuyó a la suba de los bonos. De todos modos, parte de la compresión asociada a las mejoras de calificación ya se había materializado con los upgrades anteriores, por lo que creemos que parte de este catalizador ya fue incorporado en la curva”, sostuvo.

Aun así, hacia la segunda mitad del año, Tavella resaltó que espera que la dinámica macroeconómica y política siga favoreciendo a los bonos soberanos, a lo que podría sumarse la recuperación del acceso a los mercados que podría facilitar nuevas colocaciones de corporativos y provincias, aportando una fuente adicional de acumulación de reservas.

“Mantenemos nuestra preferencia por el GD38, a pesar del rally reciente. Favorecemos el carry por sobre la duración, ya que el margen para una mayor compresión de spreads luce ahora más acotado”, comentó.

Mirando a los comparables y el potencial alcista

La mejora de calificación crediticia y la posibilidad de que nuevos fondos del exterior compren más bonos soberanos podría hacer que la deuda local siga subiendo y que caiga aún mas el riesgo país.

Esto implicaría un escenario en el que la deuda local operaría con niveles de tasas más reducidos.

Los bonos soberanos se encuentran operando en zona de máximos históricos mientras que las tasas de interés de los títulos se encuentran en mínimos, lo cual coincide con un riesgo país también en mínimos.

El Global 2029 rinde 7,3%, mientras que el Global 2030 opera con tasas de 7,6%.

En el tramo medio y largo, toda la curva se mantiene debajo del 9%, con una tasa promedio del 8,7%.

Esto coincide con un valor del riesgo país el cual se encuentra en mínimos de 420 puntos y en las puertas de perforar tal barrera psicológica.

Hacia adelante, la deuda local sigue mostrando potencial alcista adicional, aunque mas limitado.

Al comparar la curva de rendimientos de los bonos soberanos locales frente a bonos con calificación B-, como Ecuador, Ghana, Pakistán, El Salvador y Angola, se observa que los Globales argentinos rinden entre 7,5% y 8,9%, ubicándose por encima del promedio de sus comparables a lo largo de toda la curva.

Esto indica que, pese a la mejora en la calificación crediticia, los bonos argentinos todavía ofrecen un rendimiento superior al de otros soberanos con la misma nota, lo que sugiere que el mercado aún exige una prima de riesgo adicional.

Es decir, si esa brecha se reduce con el tiempo, los bonos argentinos podrían registrar una mayor compresión de tasas y, en consecuencia, una suba en sus precios.

Los analistas de PPI resaltaron que la comparación con sus pares sigue siendo relevante. Dentro del universo de soberanos con calificación B- por S&P que seguimos, Moody’s suele ser la agencia más conservadora.

“Las valuaciones todavía no reflejan plenamente esta mejora. En nuestro ejercicio actualizado de comparables B-, incorporando la reacción del mercado de esta mañana, Argentina continúa operando entre 70 y 90 puntos básicos por encima de una curva teórica de soberanos B-“, detallaron.

Además, explicaron que el margen de compresión sigue siendo mayor en el tramo corto, donde los GD29 y GD30 muestran un potencial cercano a los 90 puntos básicos, según sus estimaciones.

A su vez, yendo al tramo largo, según PPI la brecha ronda entre 70 y 95 puntos básicos, aunque la mayor duration se traduce en un potencial de suba de precios cercano al 4,5% para la mayor parte de los Globales largos más líquidos.

Si bien el potencial se mantiene, los analistas del mercado no esperan un rally inmediato.

“No esperamos que la decisión de Moody’s cierre esa brecha de forma inmediata. El upgrade funciona como una confirmación del proceso que viene descontando el mercado y refuerza el argumento de valor relativo. Si el contexto externo acompaña, el próximo tramo de la compresión dependerá menos de la mejora de rating y más de la capacidad de la curva para seguir convergiendo hacia sus pares B-, especialmente si aumenta la probabilidad de que Argentina vuelva a emitir deuda en los mercados internacionales”, comentaron desde PPI.

Los analistas de Max Capital reconocen que es una buena noticia, aunque con limitado potencial alcista para los bonos.

Si bien se trata de una señal positiva para Argentina, esperamos un impacto más acotado en el mercado que el observado cuando Fitch y S&P realizaron sus mejoras de calificación, dado que este cambio probablemente ya estaba descontado por el mercado, considerando que ambas agencias ya ubicaban al país en la categoría B-”, afirmaron.

El diferencial de tasas

La curva argentina en dólares ofrece rendimientos de entre 7,6% y 9,0%, con una prima especialmente marcada en los vencimientos cortos y medios.

El bono 2029 rinde 7,6%, unos 40 puntos básicos más que Brasil, 50 puntos por encima de Angola y entre 70 y 120 puntos más que El Salvador, Ecuador, Kenia y Nigeria. En la zona de 2035 a 2038, los títulos argentinos pagan entre 8,8% y 9,0%, frente al 7,7% de Brasil y Egipto, el 7,3% de El Salvador y el 7,4% de Nigeria.

Esto implica un premio de entre 110 y 160 puntos básicos respecto de varios soberanos con calificaciones crediticias comparables.

La diferencia se reduce frente a los emisores percibidos como más riesgosos.

En el tramo medio, Ecuador rinde cerca de 8,7%, apenas por debajo de Argentina, mientras que Kenia se ubica en torno al 8,3%.

En los plazos más largos, los bonos argentinos mantienen una tasa cercana al 9%, prácticamente en línea con Ecuador y Kenia, aunque por debajo del 9,7% que ofrece Angola a 2048. En síntesis, Argentina continúa pagando una prima relevante frente a Brasil y otros créditos emergentes de alto rendimiento, pero su curva ya converge con la de los soberanos más riesgosos en los vencimientos largos.

Maximiliano Tessio, asesor financiero, explicó que la secuencia de upgrades de nota crediticia de las distintas agencias de calificación se reflejó en la compresión de los Globales.

Según detalló Tessio, el GD35 comprimió 49 pb tras el upgrade de Fitch y 71 pb tras el de S&P, con una suba de 2,9 dólares hasta una paridad de 79,4.

“La curva argentina ya superó a Camerún en todos sus tramos y a Angola en el tramo corto, aunque persiste upside remanente, con los escenarios más optimistas convergiendo hacia Nigeria y Ghana, con un potencial de 4,8% en el tramo corto y 16% en el tramo largo”, dijo.

Hacia adelante, Tessio indicó que espera que la recalificación de Moody’s refuerce la compresión, aunque con menor intensidad que la de S&P, dado que el mercado ya venía incorporando esta mejora.

Los analistas de Adcap Grupo Financiero esperan que la noticia impacte positivamente en la curva soberana local.

“Con Moodyʼs sumándose ahora a Fitch y S&P, Argentina se alejó aún más de la categoría de deuda en dificultades y profundizó el proceso de normalización crediticia. La mejora debería respaldar ingresos adicionales de capital, especialmente por parte de inversores cuyos mandatos se vuelven menos restrictivos una vez que más de una calificadora importante ubica al soberano dentro de la categoría B”, indicaron.

Finalmente, desde Criteria favorecen los bonos de ley local del tramo corto y medio.

“Para carteras en dólares con una perspectiva de largo plazo, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones complementarias en el AE38″, indicaron.