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La mejora de la calificación crediticia de la Argentina por parte de Moody’s terminó de completar un proceso que el mercado esperaba desde hacía meses.
Después de los upgrades otorgados previamente por S&P Global Ratings y Fitch Ratings, la tercera gran calificadora también elevó la nota soberana, consolidando al país dentro de la categoría B, aunque todavía en grado especulativo.
La reacción del mercado fue inmediata. En las primeras operaciones posteriores al anuncio, los bonos Globales avanzaban entre 0,6% y 0,8%, mientras los inversores volvían a apostar por una nueva compresión del riesgo país.
El informe diario de Facimex Valores, titulado “El upgrade que faltaba”, sostiene que la mejora contribuye a respaldar el proceso de normalización del crédito argentino y mantiene un escenario de potencial adicional para la deuda soberana “si continúa bajando la tasa de retorno exigida por el mercado”.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que el impacto más importante no pasa tanto por el movimiento de los precios de corto plazo como por el universo de inversores que ahora queda habilitado para comprar deuda argentina.
El último grupo de fondos que todavía estaba afuera
Adrián Yarde Buller, economista jefe y estratega de Facimex, explicó a El Cronista que el efecto más relevante del upgrade tiene que ver con las restricciones de inversión que utilizan muchos fondos institucionales.
“El upgrade es importante y va a impactar en el riesgo país; de hecho, los Globales suben hoy entre 0,6% y 0,8% en los primeros movimientos de la mañana. Pero los upgrades más importantes fueron los primeros dos, porque fueron los que llevaron el rating promedio a B-”, señaló Yarde buller.
Para el estratega, esto fue clave porque la mayoría de los fondos institucionales que tienen este tipo de restricciones “están obligados a mirar el middle rating”.
Y es que con los upgrades de Fitch Ratings y S&P Global Ratings esa restricción ya se había destrabado. El upgrade de ayer, simplemente terminó de liberar el último universo que quedaba, mucho más pequeño, “que es el que tiene como mandato considerar el peor rating de las tres calificadoras”.
Es decir, la mayor parte de los fondos internacionales que utilizan como referencia la calificación promedio ya había podido volver a incorporar activos argentinos después de las mejoras de Fitch y S&P.
Moody’s terminó de habilitar a un grupo más reducido de inversores, cuyos reglamentos exigen tomar como referencia la calificación más baja entre las tres agencias.

La Argentina, una apuesta especulativa
Sebastián Maril, CEO de Latam Advisors, remarcó en charla con este medio que la mejora representa un paso importante, “aunque todavía no implica que el país haya abandonado la categoría de alto riesgo”.
“Primero: hemos logrado salir de la C, pero la B sigue siendo un grado especulativo. Es decir, los bonos soberanos argentinos continúan siendo considerados como riesgosos”, remarcó.
Para Maril, el dato más relevante es que las tres principales calificadoras ahora coinciden en el diagnóstico sobre la mejora del perfil crediticio argentino.
“Con las tres principales calificadoras poniéndose de acuerdo en que la Argentina está mejorando, esto ayuda no solo a bajar el riesgo país, sino también a limitar una eventual suba”, sentenció.
El especialista agrega que no existen niveles automáticos entre calificación y riesgo país, pero sí una relación histórica.
“No hay niveles mágicos, pero, por ejemplo, un país con una calificación crediticia B rara vez tiene un riesgo país cercano a los 1.000 puntos básicos. Eso suele indicar que la calificación ya quedó desactualizada. Lo digo en términos generales”, dijo Marill.
¿Quedan muchos fondos por ingresar?
Pese a la mejora, tanto Maril como Yarde Buller creen que el grueso del flujo potencial ya ingresó durante los upgrades anteriores.
Maril sostuvo que al especular cuántos fondos podrían ingresar como consecuencia de este upgrade y" me atrevo a decir que la mayoría ya ingresó con los upgrades de Fitch y S&P. Un riesgo país alrededor de 400 puntos refleja justamente eso”.
En la misma línea se expresó Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum Valores, quien consideró que “no cambia mucho porque, al haber tenido dos upgrades anteriores, el espacio para nuevos ingresos es más limitado”.
REpetto explicó que muchos fondos ya ingresaron cuando dos de las tres calificadoras mejoraron la nota.
“De todos modos, al comienzo de la rueda los bonos muestran una buena performance, lo que podría ayudar a que el riesgo país vuelva a acercarse a los 400 puntos básicos después de la suba registrada durante la última semana”, dijo el experto de Aurum.

Qué espera Facimex para los bonos
El informe de Facimex sostiene que el proceso de compresión de spreads todavía podría continuar.
Sus escenarios de retorno muestran que los bonos soberanos mantienen potencial de apreciación si el mercado continúa reduciendo la tasa de rendimiento exigida a la deuda argentina.
Entre los títulos que presentan mejores perspectivas aparecen varios de los Globales de mayor duración y también bonos como el AN29 dentro de la curva de Bonares.
Así, el upgrade de Moody’s no abre la puerta a una avalancha de nuevos inversores, porque gran parte de ese proceso ya se produjo con las mejoras previas de Fitch y S&P.
Sin embargo, sí completa la normalización del perfil crediticio argentino frente a las tres grandes calificadoras y elimina la última restricción que aún mantenía afuera a un pequeño grupo de fondos institucionales. Ese cambio, sumado a una eventual nueva baja del riesgo país, podría seguir fortaleciendo la demanda por bonos argentinos en los próximos meses.
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