Nvidia amplió en las últimas semanas su presencia en negocios que van mucho más allá de los semiconductores. La compañía, líder mundial en inteligencia artificial, concretó tres nuevas inversiones estratégicas para fortalecer distintos eslabones de la cadena que sostiene el boom de la IA, incluida una reciente apuesta por una empresa vinculada al sector energético.
La lógica detrás de estas operaciones es sencilla. A medida que las tecnológicas destinan cientos de miles de millones de dólares a la construcción de nuevos centros de datos, asegurar terrenos, acceso a electricidad y capacidad de conexión a las redes energéticas se volvió tan importante como disponer de los chips.
En ese contexto, Nvidia comenzó a posicionarse en compañías relacionadas con la energía, la infraestructura y el desarrollo de proyectos estratégicos, anticipándose a una demanda que no deja de crecer.
Las tres nuevas apuestas de Nvidia
Cloverleaf Infrastructure
La operación más reciente es Cloverleaf Infrastructure, una compañía privada dedicada al desarrollo de terrenos e infraestructura con capacidad eléctrica asegurada para la construcción de grandes centros de datos.
Nvidia anunció este viernes una inversión minoritaria en Cloverleaf, con el objetivo de acelerar el desarrollo de infraestructura para centros de datos de IA en Estados Unidos. Mientras, Nvidia respaldará la construcción de infraestructura destinada a la computación de inteligencia artificial.

Cloverleaf fue fundada en 2024 y ese mismo año consiguió u$s 300 millones de inversores vinculados al sector energético. La compañía ya vendió proyectos que reúnen más de 7 gigawatts de terrenos con suministro eléctrico a desarrolladores de centros de datos y cuenta con una cartera superior a 10 gigawatts. Entre sus proyectos aparecen sitios destinados a Oracle y OpenAI.
El interés de Nvidia se explica por un problema cada vez más relevante para la industria. Construir un centro de datos puede llevar años, pero conseguir antes el terreno, los permisos y la conexión eléctrica puede convertirse en un cuello de botella todavía mayor.
Por eso, invertir en una empresa que se ocupa de asegurar esa capacidad le permite a Nvidia posicionarse antes de que los centros de datos estén terminados y, potencialmente, garantizar que exista infraestructura disponible para instalar sus sistemas de cómputo.
SB Energy
Nvidia anunció una inversión de u$s 1.500 millones en SB Energy, una compañía controlada por SoftBank, con el objetivo de asegurarse acceso a terrenos, energía e infraestructura para el desarrollo de centros de datos. La apuesta está vinculada al PORTS-Pike Technology Campus, en Ohio, un megaproyecto que tendrá a OpenAI como cliente y que será desarrollado y operado por SB Energy bajo un contrato de alquiler de 20 años.

“La demanda de IA está creciendo a un ritmo extraordinario. La IA se está convirtiendo en infraestructura, lo que requiere un conjunto completo de recursos críticos, incluyendo LPS. Para responder a esta necesidad, NVIDIA está asegurando la capacidad de LPS en PORTS-Pike para albergar exclusivamente las fábricas de IA de NVIDIA”, explicaron a través de un comunicado.
El proyecto es de una escala extraordinaria. La primera etapa contempla 4,25 gigawatts de capacidad para infraestructura de IA, mientras Nvidia tiene la opción de acceder a otros 3,75 gigawatts. En total, el campus apunta a alcanzar 8 gigawatts de capacidad de cómputo para OpenAI.
Nvidia, además, será el proveedor exclusivo de infraestructura de cómputo de IA y aportará respaldo crediticio para asegurar el desarrollo de la tierra, la energía y la infraestructura necesaria para poner en funcionamiento el campus.
Lancium
La tercera apuesta es Lancium, una desarrolladora de infraestructura energética respaldada por Blackstone y vinculada con proyectos de centros de datos para inteligencia artificial.
Según el reporte, Nvidia acordó invertir hasta u$s 3.000 millones en la compañía. El primer tramo de u$s 2.000 millones le permitiría obtener una participación cercana al 20%, mientras que podría aportar otros u$s 1.000 millones si Lancium asegura capacidad energética adicional planeada.

Lancium es además una de las empresas detrás de proyectos vinculados con Stargate, la iniciativa de infraestructura de IA en la que participa OpenAI. Uno de sus desarrollos se encuentra en Abilene, Texas, donde existe capacidad de cómputo destinada a proyectos de OpenAI y Oracle.
La cartera completa de Nvidia
Las nuevas inversiones permiten entender mejor la estrategia de la compañía. La inteligencia artificial necesita mucho más que procesadores para crecer: requiere centros de datos, redes, sistemas de refrigeración, terrenos y, sobre todo, enormes cantidades de energía.
La estrategia también aparece en su cartera de acciones cotizadas. Según el formulario 13F presentado el 14 de agosto, Nvidia tenía al cierre del segundo trimestre ocho posiciones accionarias por un valor conjunto de aproximadamente u$s 63.440 millones.
La mayor posición dentro de la cartera es Intel, con 214,8 millones de acciones valuadas en unos u$s 29.989 millones al 30 de junio. El paquete representa cerca del 47% de toda la cartera declarada.
Detrás aparecen compañías clave para el futuro de la computación y los centros de datos:
- SpaceX: u$s 20.975 millones y 122,8 millones de acciones.
- CoreWeave: u$s 4.700 millones y 47,2 millones de acciones.
- Coherent: u$s 3.073 millones y 7,8 millones de acciones.
- Nokia: u$s 2.210 millones y 166,4 millones de acciones.
- Synopsys: u$s 2.151 millones y 4,8 millones de acciones.
- Nebius Group: u$s 329 millones y 1,2 millones de acciones.
- Generate Biomedicines: u$s 14 millones y 833.325 acciones.
En conjunto, las cinco mayores posiciones, Intel, SpaceX, CoreWeave, Coherent y Nokia, representan alrededor de u$s 60.947 millones, lo que equivale a cerca del 96% del valor total de la cartera declarada.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.
Temas relacionados
Más noticias de Nvidia
El nuevo motor tecnológico: México se convierte en el ‘hub’ de servidores para la IA de EEUU
Christine Murray y Alan Smith | Financial Times















