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En un escenario global atravesado por conflictos geopolíticos, interrupciones en las cadenas logísticas y una creciente volatilidad económica, Dubái está consolidando un modelo de desarrollo que busca minimizar el impacto de las crisis sobre la actividad económica.
La estrategia, conocida como economía “always-on” (“siempre activa”), apunta a que empresas, servicios y consumidores puedan seguir operando prácticamente sin interrupciones, incluso en momentos de alta incertidumbre.
A diferencia de una simple digitalización de la economía, el concepto combina infraestructura tecnológica, plataformas digitales, logística, innovación, financiamiento y coordinación entre el sector público y el privado para construir una economía capaz de adaptarse rápidamente a cualquier shock.
La premisa es que la actividad económica nunca se detenga.
¿Qué es una economía “always-on”?
El modelo define una economía diseñada para garantizar la continuidad operativa de negocios, servicios públicos y vida cotidiana mediante una infraestructura tecnológica que permite responder con rapidez frente a crisis sanitarias, conflictos regionales o problemas logísticos.
En la práctica, esto implica que la infraestructura digital, los servicios inteligentes y las plataformas tecnológicas trabajan de manera integrada para que el comercio, el transporte, los pagos, la logística y los servicios esenciales continúen funcionando aun cuando el contexto internacional se vuelve adverso.
No se trata únicamente de vender por internet, sino de crear un ecosistema donde toda la economía pueda seguir operando prácticamente en tiempo real.
Cómo funciona
El modelo descansa sobre varios pilares que actúan de manera simultánea:
- infraestructura digital avanzada;
- servicios gubernamentales inteligentes;
- plataformas de movilidad y logística;
- ecosistema emprendedor;
- capital de riesgo;
- regulación favorable para la innovación.
Aplicaciones de transporte, comercio electrónico y delivery como Uber, Careem, noon y Talabat funcionan como ejemplos concretos de este esquema, ya que permiten mantener operativos servicios críticos aun cuando existen restricciones físicas o dificultades logísticas.
La idea es que tecnología e infraestructura reduzcan al mínimo las fricciones que normalmente aparecen durante una crisis.
Un modelo impulsado por el Estado y el sector privado
Uno de los rasgos distintivos del modelo es la coordinación entre el gobierno y las empresas privadas.
Desde el sector público, Dubái impulsa iniciativas como la Agenda Económica D33 y su estrategia de gobierno inteligente, que buscan acelerar la transformación digital y consolidar al emirato como uno de los principales centros tecnológicos del mundo.
Del lado privado participan empresas tecnológicas, startups, fondos de inversión y compañías globales que desarrollan soluciones para movilidad, comercio electrónico, logística y servicios digitales.
En ese ecosistema también juega un papel relevante el Dubai Future District Fund (DFDF), un fondo creado para financiar startups y sectores tecnológicos de alto crecimiento.
Su objetivo es canalizar capital hacia industrias emergentes y fortalecer el posicionamiento de Dubái como hub regional de innovación.
Entre sus iniciativas figura una alianza con Second Century Ventures para acelerar el desarrollo de empresas de PropTech, el segmento tecnológico vinculado al mercado inmobiliario.
Quiénes son los principales beneficiados
El modelo busca generar beneficios sobre todos los actores de la economía.
Las empresas obtienen mayor resiliencia operativa, ya que pueden seguir atendiendo clientes incluso durante escenarios de incertidumbre.
Las startups encuentran un ecosistema con acceso a capital, aceleradoras e infraestructura diseñada para escalar nuevos desarrollos tecnológicos.
Los inversores cuentan con un mercado que combina estabilidad institucional, infraestructura moderna y crecimiento del ecosistema de innovación, factores que ayudan a sostener la llegada de capital incluso cuando el venture capital atraviesa una desaceleración global.
Por su parte, los residentes acceden a servicios digitales, movilidad, comercio electrónico y trámites gubernamentales que continúan funcionando de forma prácticamente ininterrumpida.
La prueba durante las crisis
El modelo fue puesto a prueba durante la pandemia de Covid-19 y volvió a enfrentar desafíos con las recientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Según el esquema desarrollado por Dubái, la infraestructura digital permitió trasladar buena parte de la actividad económica hacia plataformas online, mientras que las superapps, los sistemas logísticos y los servicios gubernamentales digitales facilitaron que empresas y consumidores siguieran operando con mínimas interrupciones.
Durante la pandemia, además, surgieron numerosas startups enfocadas en soluciones digitales, acelerando la innovación del ecosistema.
Por qué sigue llegando inversión
Uno de los aspectos que más destacan las autoridades y los fondos que participan del ecosistema es que Dubái continúa atrayendo inversión tecnológica pese a la desaceleración mundial del capital emprendedor.
La explicación reside en la combinación de infraestructura, regulación, digitalización y acceso al financiamiento, que convierte al emirato en un entorno relativamente previsible para desarrollar empresas innovadoras.
En otras palabras, el atractivo ya no depende únicamente de incentivos fiscales o de su ubicación estratégica, sino de haber construido un ecosistema donde la tecnología funciona como una herramienta de continuidad económica y, al mismo tiempo, como un motor de crecimiento de largo plazo.
Ese enfoque explica por qué el concepto de economía “always-on” empieza a ganar protagonismo en el debate sobre cómo deberían prepararse las ciudades y los países para enfrentar un mundo cada vez más expuesto a crisis sanitarias, conflictos geopolíticos y disrupciones en las cadenas globales de suministro.
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