Los activos argentinos cerraron este viernes con tono negativo y se desacoplaron parcialmente de un escenario internacional que, a priori, ofrecía mejores condiciones para los mercados emergentes. El riesgo país terminó en 451 puntos básicos, con un avance del 3% en las últimas 24 horas, mientras que los bonos soberanos en dólares y la mayoría de las acciones argentinas negociadas en Nueva York finalizaron en rojo.
En Buenos Aires, el S&P Merval cerró en 3.086.784,5 puntos, con una caída del 0,45%, frente a los 3.100.731,8 puntos de la rueda anterior.
La jornada estuvo atravesada por el dato de empleo de Estados Unidos, que mostró un enfriamiento mayor al esperado del mercado laboral y modificó las expectativas respecto de los próximos movimientos de la Reserva Federal (Fed).
El riesgo país superó los 450 puntos
La deuda soberana argentina mostró mayoría de bajas. Entre los Bonares, el AL29 cedió 0,24%, el AL30 perdió 0,35%, el AL35 retrocedió 0,73% y el AL38 cayó 0,94%. El AL41 bajó 0,11%, mientras que el AL46 fue la excepción, con una mejora del 0,18%.
Entre los Globales también predominó el rojo: el GD35 perdió 0,21%, el GD38 retrocedió 0,18%, el GD41 cedió 0,22% y el GD46 bajó 0,13%. El GD30 perdió 0,02%, mientras que el GD29 prácticamente no mostró cambios.
El comportamiento de los títulos llevó al riesgo país hasta los 451 puntos, con una suba diaria del 3%. La combinación de bonos débiles y un indicador nuevamente por encima de las 450 unidades refleja una mayor cautela de los inversores sobre los activos soberanos argentinos.
El dato adquiere mayor relevancia por el contexto internacional: la rueda dejó señales que, en principio, deberían favorecer a los mercados emergentes, pero Argentina no logró capitalizar plenamente ese viento de cola.
El empleo de EE.UU. cambió las perspectivas para la Fed
El principal dato internacional de la jornada llegó desde Estados Unidos. Según destacó Guardian Capital en su informe semanal, las nóminas no agrícolas (NFP) de julio mostraron una destrucción de 23.000 puestos de trabajo, frente a una expectativa de creación de 85.000, mientras que los registros de mayo y junio tuvieron revisiones negativas por un total de 103.000 empleos.
La sorpresa negativa llevó al mercado a revisar rápidamente sus expectativas sobre la política monetaria estadounidense. Guardian Capital señaló que el escenario pasó de contemplar una posible suba de tasas a uno de mantenimiento, con opción de recorte. Para la firma, el nuevo panorama es negativo para el dólar y positivo, en el margen, para los activos emergentes.
En ese contexto, el dólar global estuvo ofrecido y el índice DXY se ubicó por debajo de los 100 puntos, en medio del cambio de perspectivas sobre la política monetaria de la Fed.
El canal hacia los emergentes es relevante: un dólar más débil y menores tasas estadounidenses tienden a aliviar las condiciones financieras globales, reducir el atractivo relativo de los activos en dólares y favorecer la búsqueda de rendimientos en mercados de mayor riesgo.
Para Argentina, además, tasas más bajas en Estados Unidos pueden reducir el costo potencial de financiamiento externo y favorecer una compresión de los spreads soberanos, según el análisis de Guardian.
Sin embargo, esa dinámica no se trasladó este viernes a los bonos argentinos. El aumento del riesgo país y las bajas de los títulos sugieren que, al cierre de la semana, los factores domésticos tuvieron mayor peso que el alivio proveniente del frente internacional.
Los ADR argentinos cayeron hasta 5,6%
Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también terminaron mayormente en terreno negativo.
Bioceres encabezó las pérdidas con una caída del 5,56%, seguida por Loma Negra (-3,24%), Banco Macro (-2,96%), Edenor (-2,37%) y BBVA Argentina (-1,72%).
También retrocedieron Grupo Supervielle (-1,38%), Grupo Financiero Galicia (-1,18%), YPF (-0,91%), Transportadora de Gas (-0,79%), Pampa Energía (-0,59%) y Mercado Libre (-0,51%).
Las bajas atravesaron diferentes sectores, una señal de que el retroceso no estuvo concentrado exclusivamente en bancos o compañías energéticas.
Hubo, sin embargo, algunas excepciones: Central Puerto avanzó 1,16%, Cresud ganó 0,93%, IRSA subió 0,87% y Telecom Argentina mejoró 0,22%.
El Merval bajó
En la plaza porteña, el S&P Merval terminó con una caída del 0,45%, aunque detrás del movimiento del índice hubo una marcada dispersión entre los papeles líderes.
Loma Negra cayó 2,88%, Banco Macro perdió 2,64%, BBAR retrocedió 1,42%, Grupo Supervielle bajó 1,36% y Edenor cedió 1,27%. Galicia perdió 0,81% e YPF, 0,70%.
Del otro lado sobresalió Ternium Argentina (TXAR), que saltó 5,29%. Cresud avanzó 1,88%, Central Puerto ganó 1,19%, TGN subió 0,78% y Pampa Energía mejoró 0,57%.
La dispersión muestra que no hubo una salida indiscriminada de las acciones locales, aunque el balance general terminó siendo negativo y el castigo resultó más pronunciado entre varios de los ADR negociados en Nueva York.
La tensión en los pesos, otra de las claves del mercado
Más allá de las acciones y los bonos, la dinámica del mercado de pesos fue otro de los focos de atención de la semana.
Desde PUENTE señalaron que los últimos días estuvieron marcados por una combinación de avances institucionales y una mayor tensión en pesos. La última licitación del Tesoro redujo con fuerza la liquidez disponible, lo que presionó las tasas de corto plazo y los rendimientos de la deuda local.
Para la firma, la dinámica confirma que el Gobierno continúa priorizando el ancla cambiaria y una política monetaria restrictiva para limitar el traslado a precios. El tipo de cambio se mantuvo prácticamente estable y las reservas internacionales permanecieron en máximos de siete años, aunque las compras de divisas del BCRA fueron inferiores a las observadas en semanas anteriores.
PUENTE remarcó, además, que la persistencia de las tensiones monetarias varios días después de la licitación sugiere que la escasez de pesos no respondió exclusivamente a factores transitorios.
Sobre el cierre de este viernes apareció, no obstante, una señal de distensión. Según Guardian Capital, las tasas cortas de caución estuvieron ofrecidas y, después de permanecer durante buena parte de la rueda alrededor del 22% nominal anual, comprimieron hacia la zona del 21% TNA.
La baja muestra una moderación de la presión en el muy corto plazo, aunque todavía será necesario observar si se consolida durante las próximas ruedas. En ese sentido, la próxima licitación del Tesoro será una prueba importante para determinar si las tensiones de liquidez empiezan a disiparse o vuelven a presionar sobre las tasas en pesos.
El Brent cerró debajo de u$s 83
El petróleo también terminó la jornada en terreno negativo. El Brent para octubre cerró en u$s 82,21 por barril, con una caída del 0,34%.
Guardian Capital señaló que un Brent por debajo de u$s 85, combinado con un mercado laboral estadounidense más débil, reduce las presiones inflacionarias internacionales y amplía el margen de maniobra de la Fed. Para Argentina, el efecto es mixto: reduce el valor de las exportaciones energéticas, pero también abarata las importaciones de combustibles. La firma considera que el balance para el comercio exterior es levemente positivo.
Qué mira ahora el mercado
Con el cierre de la semana, la atención se desplaza hacia la próxima licitación del Tesoro, el dato de inflación y el avance de la agenda de reformas del Gobierno.
PUENTE considera que el menú de la próxima licitación será clave para evaluar si las tensiones observadas en el mercado de pesos comienzan a moderarse. También se conocerá el IPC nacional, luego del dato de inflación de la Ciudad.
En el frente institucional, otro factor bajo seguimiento será la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que busca prohibir de manera permanente el financiamiento monetario al sector público y reforzar la independencia de la autoridad monetaria.
Guardian Capital también identifica el tratamiento legislativo de la reforma como una variable relevante para los precios de los activos: un avance concreto podría funcionar como catalizador positivo, mientras que una dilución o postergación enviaría la señal contraria.
Así, el cierre de la semana dejó una señal ambivalente para el mercado argentino. Por un lado, el escenario internacional se volvió más favorable para los emergentes, con un dólar debilitado y expectativas de una Fed menos restrictiva. Por otro, ese alivio no consiguió trasladarse a los activos locales: los bonos retrocedieron, los ADR mostraron mayoría de bajas y el riesgo país terminó en 451 puntos.
La próxima prueba será determinar si la mejora del frente externo puede empezar a compensar las tensiones domésticas o si la liquidez en pesos, la evolución de la inflación, las próximas decisiones del Tesoro y las señales institucionales seguirán dominando el humor de los inversores.

Por Pilar Wolffelt
Editora de Finanzas y Mercados
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