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Cuando una persona empieza a invertir en el mercado de capitales suele concentrarse en las acciones más populares. Apple, Nvidia, Tesla o Microsoft aparecen rápidamente entre las primeras opciones porque son empresas presentes en la vida cotidiana y protagonistas habituales de las noticias financieras.

Sin embargo, detrás de estas compañías existe una red de empresas industriales, tecnológicas y de infraestructura que generan miles de millones de dólares cada año y desempeñan un papel fundamental en la economía global. Muchas de ellas no venden productos al consumidor final, sino que abastecen a otras corporaciones mediante componentes, maquinaria, software o servicios esenciales.

Para quienes buscan oportunidades de inversión a largo plazo, entender cómo funcionan estos negocios puede ser tan importante como seguir la evolución de las grandes tecnológicas de Wall Street.

Además, varias de estas empresas pueden ser adquiridas desde Argentina mediante cedears, el instrumento que permite invertir en acciones internacionales desde el mercado local.

Por qué los pequeños inversores suelen ignorar estas compañías

Uno de los principales motivos es el denominado sesgo de familiaridad. Los inversores suelen sentirse más cómodos comprando acciones de empresas cuyos productos utilizan todos los días o que aparecen con frecuencia en los medios de comunicación.

Las compañías orientadas al consumidor destinan enormes presupuestos a publicidad y marketing, lo que aumenta su reconocimiento de marca y también su presencia en la cobertura financiera.

En cambio, muchas empresas industriales y B2B desarrollan su actividad lejos de la atención pública porque sus clientes son otras compañías y no los consumidores.

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Como consecuencia, una parte importante del valor generado por sectores como la automatización, los semiconductores, la inteligencia artificial o la infraestructura industrial suele pasar desapercibida para quienes recién comienzan a invertir.

Empresas industriales: el motor oculto de la producción mundial

El sector industrial reúne compañías especializadas en desarrollar maquinaria de precisión, sistemas de automatización y robots que permiten fabricar desde automóviles hasta medicamentos o dispositivos electrónicos.

Para comprender la fortaleza de estos negocios resulta clave entender el concepto de costos de cambio (switching costs). Cuando una empresa instala equipamiento industrial en una planta productiva, reemplazarlo implica elevados costos económicos, riesgos operativos y largos procesos de adaptación. Por eso, muchas relaciones comerciales pueden extenderse durante años o incluso décadas.

Fanuc, una compañía japonesa especializada en robótica industrial, suministra robots utilizados en fábricas de todo el mundo. Atlas Copco, con sede en Suecia, es uno de los principales proveedores globales de compresores, sistemas de vacío y equipamiento industrial para sectores estratégicos de la economía.

Los fabricantes de componentes que están detrás de la tecnología

Muchas de las compañías más valiosas del mundo dependen de proveedores especializados para fabricar sus productos. Aunque el consumidor final rara vez conoce sus nombres, estas empresas ocupan posiciones fundamentales dentro de las cadenas globales de producción.

Su principal ventaja es que suelen vender componentes a múltiples clientes dentro de una misma industria. De esta manera, no dependen exclusivamente del éxito comercial de una marca específica.

Por ejemplo, la neerlandesa ASML es considerada una de las empresas más estratégicas del mundo de los semiconductores. Sus máquinas de litografía son utilizadas para fabricar los chips más avanzados del planeta, un insumo clave para la inteligencia artificial, los centros de datos y la computación de alto rendimiento.

A su vez, empresas como Amphenol y TE Connectivity producen conectores, sensores y sistemas electrónicos presentes en automóviles, aviones, infraestructura de telecomunicaciones y redes de datos.

Los proveedores de infraestructura que cobran el “peaje” de la economía global

Existen compañías cuya actividad se asemeja a la de una autopista o un peaje: no venden el producto final, pero resultan indispensables para que la actividad económica funcione.

Estas empresas suelen beneficiarse de importantes barreras de entrada, elevadas inversiones iniciales y contratos de largo plazo, factores que dificultan la aparición de nuevos competidores.

Linde y Air Liquide son dos líderes mundiales en la producción y distribución de gases industriales y medicinales. Sus plantas suelen estar conectadas directamente a las instalaciones de sus clientes mediante redes específicas de suministro, generando relaciones comerciales estables y de largo plazo.

Empresas B2B: el atractivo de los ingresos recurrentes

Otro segmento especialmente valorado por muchos inversores es el de las compañías B2B dedicadas al software y los servicios empresariales.

A diferencia del consumo minorista, donde las ventas pueden verse afectadas rápidamente por cambios en el contexto económico, numerosas herramientas corporativas forman parte de procesos críticos para las empresas. Esto suele traducirse en ingresos recurrentes y elevados niveles de fidelización de clientes.

Por ejemplo, Constellation Software, una compañía canadiense especializada en software vertical (Vertical Market Software), construyó su crecimiento mediante la adquisición de empresas que desarrollan soluciones para nichos específicos, desde transporte público hasta administraciones municipales.

La naturaleza crítica de estos sistemas contribuye a mantener relaciones de largo plazo con sus clientes.

Qué tienen en común estas empresas menos conocidas

A pesar de operar en sectores diferentes, muchas de estas compañías comparten características que suelen atraer a los inversores orientados al largo plazo:

  • Liderazgo de nicho: dominan mercados específicos pero esenciales para el funcionamiento de la economía.
  • Ventajas competitivas duraderas: cuentan con tecnología, infraestructura o conocimiento difícil de replicar.
  • Márgenes estables: su especialización les permite sostener niveles de rentabilidad relativamente consistentes.
  • Poder de fijación de precios: en muchos casos pueden trasladar parte de los aumentos de costos sin afectar significativamente la demanda.
  • Baja exposición mediática: su crecimiento depende más de la ejecución del negocio que de la atención del mercado.

Cómo invertir en estas compañías mediante Cedears

Para los inversores argentinos, los Cedears representan una de las principales herramientas para acceder a acciones internacionales sin necesidad de abrir cuentas en el exterior.

Estos certificados permiten invertir desde el mercado local en compañías que cotizan en bolsas internacionales y ofrecen exposición tanto a la evolución de la acción subyacente como al comportamiento de los tipos de cambio financieros.

Entre sus principales ventajas se destacan:

Acceso a empresas globales

Permiten invertir en algunas de las compañías más importantes del mundo desde una cuenta comitente local.

Diversificación internacional

Facilitan la construcción de carteras con exposición a diferentes países, sectores y modelos de negocio.

Participación económica

Los tenedores de Cedears conservan los derechos económicos asociados a las acciones subyacentes, incluyendo el cobro de dividendos cuando corresponda.

Exposición a tendencias globales

A través de los Cedears es posible participar en tendencias de largo plazo como la inteligencia artificial, la automatización industrial, la digitalización y la transición energética.

Invertir más allá de las marcas famosas

La mayoría de las grandes tendencias económicas no se explica únicamente por las compañías que venden productos al consumidor final. Detrás de cada avance en inteligencia artificial, semiconductores, automatización o infraestructura tecnológica existe una red de empresas menos conocidas que proveen los componentes, el software, la maquinaria y los servicios necesarios para que esos desarrollos sean posibles.

Para quienes buscan construir una cartera de inversión con horizonte de largo plazo, aprender a identificar estos negocios puede resultar tan valioso como analizar a las grandes estrellas de Wall Street. En muchos casos, los verdaderos gigantes de la economía global son precisamente aquellos que operan lejos de los reflectores.