En esta noticia
Durante las últimas décadas, el mapa económico argentino permaneció cas que inalterable. La Ciudad de Buenos Aires, el complejo agroindustrial de la región pampeana y algunos polos industriales concentraron buena parte de la generación de riqueza, el empleo y las inversiones.
Sin embargo, los datos más recientes sugieren que esa geografía económica ya cambió. Y no hay un caso que lo refleje con mayor claridad que Neuquén.
Y es que la mencionada provincia concentra el principal activo energético de la Argentina con gran parte de la formación geológica de Vaca Muerta, considerada una de las mayores reservas de petróleo y gas no convencional del mundo.
El desarrollo masivo de este yacimiento durante la última década transformó la estructura económica de la provincia, impulsó inversiones multimillonarias, un fuerte crecimiento de la producción hidrocarburífera, la expansión de la infraestructura energética y una creciente generación de empleo directo e indirecto.
Como resultado, Neuquén pasó de ser una economía regional con peso limitado dentro del producto nacional a convertirse en uno (o el mayor) de los motores del crecimiento argentino.
Según un informe de PwC Argentina, la provincia patagónica pasó de ocupar el cuarto lugar en el ranking nacional por Producto Bruto Interno (PBI) per cápita en 2010 a convertirse en la segunda jurisdicción más rica del país en 2024, solo por detrás de la Ciudad de Buenos Aires. El salto indica que el producto bruto geográfico por habitante pasó de u$s 18.299 a u$s 39.880, un crecimiento de 118% en dólares corrientes durante el período.
La magnitud de la transformación se aprecia mejor cuando se la compara con la evolución del promedio nacional. Mientras el PBI per cápita argentino aumentó cerca de 30% entre 2010 y 2024, Neuquén prácticamente duplicó ese desempeño y hoy genera una riqueza equivalente a 2,9 veces el promedio del país.
Detrás de este fenómeno aparece Vaca Muerta. El desarrollo de la producción no convencional de petróleo y gas modificó la estructura productiva provincial, impulsó exportaciones, atrajo inversiones y generó una dinámica económica que comenzó a extenderse hacia otros sectores. Pero el informe de PwC sostiene que el cambio trasciende a la energía y constituye una verdadera reconfiguración de la economía argentina.

La evidencia surge de múltiples indicadores. Mientras la industria manufacturera y la construcción todavía operan por debajo de los niveles observados hace más de una década, la actividad vinculada a la explotación de minas y canteras alcanzó máximos históricos. El crecimiento reciente del producto no es liderado por los motores tradicionales de la economía, sino por sectores asociados a recursos naturales, energía y minería.
La transformación también se refleja en el mercado laboral. Entre 2011 y 2025, el empleo privado registrado en Neuquén creció 66,2%, frente a apenas 1,6% a nivel nacional. La provincia fue además la única que logró mostrar una mejora real de los salarios privados durante ese período, con lo que amplió la brecha respecto del promedio argentino.
Pero quizás uno de los hallazgos más interesantes es que el boom energético no se tradujo únicamente en empleo petrolero. Del total de puestos creados en Neuquén desde 2011, apenas el 21% correspondió directamente a petróleo, gas y minería.

El resto surgió en actividades como construcción, comercio, transporte, hotelería, industria, salud y educación. Es decir, hubo una suerte de efecto multiplicador que se expandió hacia toda la economía provincial.
La tesis de PwC encuentra respaldo en otro indicador que mira hacia adelante. La Encuesta de Expectativas de Empleo de ManpowerGroup que salió este martes para el tercer trimestre de 2026 muestra que los sectores vinculados a recursos naturales lideran las perspectivas de contratación en el país.

El sector de Servicios Públicos y Recursos Naturales exhibe una expectativa neta de empleo de 30%, la más elevada de toda la economía argentina. Le siguen Automotriz (25%), Tecnología y Servicios de TI (22%) y Construcción y Bienes Raíces (18%).
La dimensión regional de los datos resulta igualmente reveladora. Mientras la Patagonia registra expectativas netas de contratación de 14% y el NOA alcanza 17%, la región Pampeana presenta una expectativa negativa de -2%.
Esto sugiere que las provincias vinculadas a energía y minería captan inversiones, actividad económica y oportunidades laborales por encima de los distritos tradicionalmente asociados al crecimiento argentino.

La migración interna dentro del país
La propia dinámica demográfica parece confirmar esta tendencia, pues PwC muestra que Neuquén se convirtió en uno de los principales destinos de migración interna del país.
La participación de la provincia en los movimientos migratorios internos se multiplicó durante la última década, mientras que la concentración histórica del AMBA comenzó a perder peso relativo. Incluso entre los trabajadores con educación universitaria completa, Neuquén aparece hoy como uno de los destinos más elegidos.
Desde una perspectiva macroeconómica, el fenómeno adquiere una relevancia todavía mayor. Y es que el informe sostiene que Argentina atraviesa una etapa inédita en la que el crecimiento de las exportaciones no responde principalmente a una mejora de precios internacionales, sino a un aumento de los volúmenes producidos.
Combustibles y energía, manufacturas industriales, productos primarios, así como bienes elaborados agropecuarios muestran avances simultáneos en cantidades exportadas.

La expansión de la infraestructura asociada a Vaca Muerta, los nuevos oleoductos y gasoductos, junto con los proyectos de exportación de gas natural licuado previstos para los próximos años, podrían profundizar aún más esta tendencia.
A ello se suma el potencial minero del NOA y de la región de Cuyo, impulsado por el desarrollo del litio y otros minerales estratégicos.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.
















