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Guía para entender a la Fed: qué son el Tapering, el Tightening y el Quantitative Tightening

La Reserva Federal de Estados Unidos dará inicio esta semana al proceso de Tightening, es decir, al endurecimiento en su política monetaria.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) termina el Tapering y se presta a iniciar al Tightening. Sin embargo, si la inflación sigue siendo alta, probablemente la Fed se torne más hawkish e inicie el Quantitative Tightening. Parece que no, pero el trabalenguas cargado de jerga de las dos oraciones anteriores tiene perfecto sentido. Pero para interpretarlo, es preciso saber primero qué significan todas estas palabras. 

Comenzó una semana importante en Wall Street. El martes y miércoles tendrá lugar la reunión de Comité de Política Monetaria (FOMC) de la Fed y la expectativa es que el banco central estadounidense inicie el ciclo alcista en las tasad de interés de referencia.

Con esta medida, la Fed dará inicio al Tightening en su política monetaria. Tighten es, en inglés, apretar o endurecer. Por lo tanto, el Tightening implica el endurecimiento de la política monetaria de EE.UU

Básicamente implica que el banco central estadounidense adoptará una postura de política monetaria más contractiva. Cuando ello ocurre, en el mercado dicen que la entidad se puso "hawkish". "Hawk" significa halcón en inglés, y el antónimo de "hawkish" en la jerga financiera es "dovish", que proviene de "dove" (paloma). 

"Hawkish", por lo tanto, remite a una entidad que se pone más agresiva en su política monetaria, y "dovish" a cuando adopta una posición más laxa. 

La Fed ya viene aplicando política monetaria más contractiva en el margen en los últimos meses. En el segundo semestre del año pasado dio inicio al Tapering, lo que significa que redujo las compras de activos financieros.

Esta compra de activos tuvo sus inicios en medio de la crisis de coronavirus, cuando la Fed se vio en la necesidad de darle liquidez a los mercados en medio del estrés financiero que implicaba la crisis.

Ya con la crisis de coronavirus finalizada, la Fed inició la reducción de compras de activos (Tapering) y dejar de ampliar su hoja de balance, la cual pasó de u$s 3,9 billones antes de la pandemia a casi u$s 9 billones actualmente.

Ahora que la Fed finaliza el Tapering, se presta a iniciar el Tigtening. En otras palabras, la Reserva Federal comenzará a subir la tasa de interés de referencia.

La expectativa está puesta en la magnitud de la suba. Es decir, si la sube 25 puntos básicos o si opta por un sesgo aún más agresivo, elevándola 50 puntos básicos.

Desde que estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, las expectativas de que la Fed sea más agresiva y suba la tasa en 50 puntos básicos se fue diluyendo y las fichas están puestas en que finalmente el "hike" (suba) sea de 25 puntos básicos.

El último registro de inflación anualizada en Estados Unidos fue 7,9%, el más alto en 40 años. Por lo tanto, además del Tightening, la Fed puede ser todavía más contractiva si es que la inflación sigue descarrilándose.

En este caso, la Fed podrá aplicar el Quantitative Tightening, el cual implica vender activos financieros que tiene en cartera -es decir, en su hoja de balance- y que fue comprando durante la pandemia.

De esta manera, la Fed no solo subiría la tasa de referencia (tightening), sino que además se pone como vendedor de activos, provocando una suba de tasas aún mayor en el mercado.

La Fed posee mayormente bonos del Tesoro americano y activos respaldados por hipotecas. Por lo tanto, si sale a vender estos activos, el precio de los mismos podría encontrar una presión bajista mayor y la tasa se desplazará aún más hacia arriba.

Las tasas de los bonos se han desplazado al alza, alcanzado máximos de 2 años, en medio de especulaciones sobre un posible Tightening de la Fed, pero si la inflación persiste y la Reserva Federal sale a vender bonos, las tasas podrán subir mucho más.

La Fed solo haría eso si la inflación sigue siendo persistente y elevada, la cual tiene mayores chances de ocurrencia hoy en día, luego del rally evidenciado tras la suba fuerte del petróleo, el gas y las materias primas agropecuarias.

La guerra entre Rusia y Ucrania provocó una fuerte suba en los precios de la energía y alimentos, lo cual termina poniendo contra las cuerdas a la Reserva Federal y a los bancos centrales del mundo a aplicar políticas monetarias más contractivas respecto de las actuales.

Así, las chances de ver un Fed cada vez más hawkish termina siendo cada vez más probable.

Los analistas de Balanz agregaron que el aumento en los commodities energéticos y agrícolas no hace más que sumar preocupaciones inflacionarias.

De esta manera, esperan que pese a la guerra, se mantenga intacta las expectativas de una política monetaria más contractiva.

"Si bien la incertidumbre continuará elevada por un tiempo, difícilmente cambie el curso de la política monetaria, por lo menos en EE.UU. Los recientes comentarios de los funcionarios de la Reserva Federal indican que muy probablemente el ciclo de ajustes en la tasa de política monetaria comience con una suba de 25 puntos básicos en algunos días", comentaron.

A su vez, desde Balanz agregaron que la velocidad que vaya a tomar la Fed en el ajuste monetario va a depender de la evolución de la inflación y el desempleo.

"Todo hace pensar que los ajustes en la tasa de política monetaria serán una constante en 2022, principalmente porque la Fed se enfrenta a las condiciones iniciales más ajustadas desde al menos 1988", explicaron desde Balanz.

Riesgo de recesión

El problema que enfrenta la Fed y los bancos centrales del mundo es que elevar la tasa de interés implica enfriar la economía.

Si bien es un efecto no deseado, la realidad es que deben subir la tasa de interés para poder bajar la inflación. Por lo tanto, las chances de que el mundo ingrese en un ciclo recesivo ha crecido en los últimos meses.

Mariano Fiorito, fund manager de Schroders, afirmó que el contexto actual genera mayor cautela por parte de los bancos centrales.

"Los riesgos siguen sesgados hacia la estanflación, ya sea a través de una espiral de salarios y precios o una escalada aún mayor de la crisis de Ucrania. Las posibilidades de que el aumento de los precios desencadene otra recesión, como en ciclos anteriores, han aumentado claramente; especialmente porque los bancos centrales tienen un margen de maniobra limitado dado el alto nivel de inflación y la falta de capacidad económica", dijo Fiorito.

Finalmente, los analistas de Cohen agregaron que el inesperado conflicto geopolítico genera fuertes cambios en los activos financieros globales, marcados por la inflación y la desaceleración económica.

"Hoy vemos más concreto el riesgo de estanflación. Esperamos que la inflación continúe elevada, no solo durante el primer semestre del año, sino también en el segundo", dijeron.

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