Efectos del Tapering y la guerra: los inversores sienten el ajuste y arranca el bear market

A partir del retiro de los estímulos, se contrae la liquidez y comienza a impactar negativamente en las bolsas.

Los inversores ya están sintiendo los impactos de la menor liquidez en el mercado provocada por el cambio de rumbo de la Reserva Federal (Fed). 

En un contexto en donde las políticas monetarias se tornan más contractivas y comienza a contraerse la liquidez en el mercado, junto con las tensiones bélicas entre Rusia y Ucrania, las acciones sienten el impacto con el S&P 500 cayendo más del 8% y el Nasdaq perdiendo 13,6% desde su pico. 

El Nasdaq llegó a caer mas de un 20% desde su techo reciente, por lo que ingresó en lo que se conoce como "bear market".

En un escenario en donde los objetivos duales de la Fed fueron alcanzados (inflación de largo plazo del 2% y pleno empleo), la entidad monetaria inició el Tapering en el último trimestre del año pasado.

Es decir, se anunció el inicio de la reducción de compras de activos financieros, política que había sido aplicada con el estallido de la crisis de coronavirus en marzo de 2020. En ese momento, la Fed había decidido llevar la tasa de interés al 0% y comenzar un ciclo agresivo de compras de activos financieros.

Gracias a estas medidas, su hoja de balance más que se duplicó, pasando de u$s 3,9 billones a los actuales u$s 8,91 billones.

Con la inflación en 7,5% interanual y el desempleo debajo del 4%, la Fed se ve ahora obligada a acelerar el desarme y a tornarse más contractiva.

De esta manera, con la Reserva Federal cada vez menos presente en el mercado y comprando cada vez menos activos financieros, la liquidez comenzó a reducirse y esto golpeó a las acciones.

El índice de liquidez de mercado se ha desplomado e incluso se ubica debajo de los valores vistos tras el estallido de la crisis de coronavirus, momento en el que el mercado enfrentó una situación de elevado estrés financiero.

Se observa que cada vez que la liquidez en el mercado se contrae, esto trae consigo un proceso de volatilidad en las acciones.

De hecho, el S&P500 supo caer 14% desde sus máximos y el Nasdaq más del 20%.

Esta mayor volatilidad y la profundización de las caídas fueron potenciadas también por la mayor tensión generada por la guerra entre Rusia y Ucrania.

Manuel Carpintero, head portfolio manager de Nash Inversiones, advirtió que una buena parte de las altas valuaciones que vimos en el mercado los últimos años se deben al exceso de liquidez que los bancos centrales volcaron en los mercados.

"Este ajuste responde a expectativas de una Fed más hawkish buscando retirar una porción de esa liquidez. Esto vino acompañado además de crecimiento en ganancias de las empresas, lo cual supuso un ajuste aún mayor en valuaciones. Es probable que los fundamentals de las empresas ayuden a mitigar los efectos de una Fed hawkish", remarcó.

El mercado de bonos ha tomado la delantera al anticipar una Reserva Federal más contractiva. Anticipándose a una Fed más contractiva, las tasas de los bonos americanos subieron con fuerza y se ubican en su mayor valor en dos años

Las mayores subas se vieron en el tramo corto, donde las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense a seis meses y a dos años se ubica en 0,75% y 1,6% respectivamente.

Los rendimientos a cinco, 10 y 30 años también se ubican en su mayor valor en dos años, operando en 1,89%, 1,95%, y 2,25% respectivamente.

Pedro Siaba Serrate, head of research de Portfolio Personal Inversiones (PPI), explicó que todo el entorno de la Fed ha dejado en claro que el objetivo de la institución este año es controlar la inflación.

"La Fed ya mostró sus planes para este año. Hasta el más distraído de los inversores sabe que en marzo finaliza el programa de estímulos, y a su vez, que se ejecutará el primer retoque de tasas de los 5 a 7 subas que espera por ahora el consenso de mercado. En la misma línea, el mercado ya incorpora que el ‘Quantitive Tightening' (QT), o desarme de la hoja de balance, se llevará a cabo unos meses después", afirmó.

Siaba Serrate sostuvo que el presidente de la Fed, Jerome Powell, exhibió todo el arsenal y el mercado tomó nota. Por lo tanto, ahora, con las cartas sobre la mesa, la palabra final la tendrán los datos.

"Si el velocímetro no afloja (o lo hace más lento de lo esperado), la Fed está dispuesta a seguir adelante con su tino agresivo y ahí radica la vulnerabilidad del mercado, en especial, del sector tecnológico. Caso contrario, si la inflación, que viene de plasmar en enero su mayor marca interanual (7,5%) desde 1982, comienza a dar señales de desaceleración en los próximos meses es probable que no haga falta utilizar todo el instrumental", comentó.

Wall Street cae

En lo que va del año, el Nasdaq cae 15% y el S&P500 retrocede 9,5%. Por su parte, el Dow Jones es el índice que opera "más firme", con una baja del 7,5%.

La volatilidad aumentó recientemente producto de las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, el mercado ya venía cayendo previamente desde que los inversores comenzaron a ver un escenario en el que la política monetaria de la Fed se tornaba más contractiva.

Juan Manuel Franco, economista de Grupo SBS, recordó que desde la crisis del coronavirus en marzo 2020, los bancos centrales de los países desarrollados impulsaron fuertes estímulos monetarios para limitar el impacto económico de la pandemia.

Pero ahora agrega que, ya viviendo la post pandemia en casi todo el mundo, la inflación comienza a ser la mayor preocupación dada la fenomenal expansión de liquidez global.

"Los bancos centrales ya planifican medidas para ir retirando esos estímulos. Creemos que dado el impacto sumamente adverso que tendría una fuerte caída del mercado sobre la riqueza y por lo tanto sobre el consumo de los hogares, la idea inicial será la de ir hacia políticas menos acomodaticias pero de forma gradual e intentando ser lo menos disruptivo posible, sin sorpresas", sostuvo.

El economista de Grupo SBS considera que uno de los sectores a prestarle atención en este contexto a nivel global podrían ser el financiero ante las subas de tasas esperadas, así como el energético dado que la inflación permanecería elevada durante algún tiempo más, favoreciendo commodities, que son el hedge típico.

Asimismo, afirmó que, "la continuidad en las tasas negativas reales podría servir de soporte para las valuaciones y perfiles algo más arriesgados podrían apostar por el sector tecnológico en empresas consolidadas".

Para el CIO de Adcap Grupo Financiero, Gustavo Domínguez, hay que aprovechar la baja de Wall Street para comprar. Su selección incluye a los sectores financiero, de consumo discrecional, biotecnología y tecnología en compañías fintech y blockchain.

También le parece interesante comprar acciones de compañías de robótica, así como del sector semiconductores y de empresas proveedoras de componentes e inteligencia artificial para la producción automóviles eléctricos y autónomos (sin conductor).

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