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Menores tiempos de espera y una carga administrativa más liviana. Ese era uno de los reclamos que desde hacía tiempo planteaban las empresas que buscan financiarse en el mercado de capitales y los Agentes de Liquidación y Compensación. Con el denominado “Big Bang” regulatorio, la Comisión Nacional de Valores buscó responder a esa demanda.

La reforma simplificó el proceso para emitir deuda corporativa y redujo los costos asociados a las colocaciones. La expectativa es que más pymes consideren al mercado de capitales como una alternativa para financiar inversiones de largo plazo.

“Los regímenes de autorización automática son un cambio de paradigma: en lugar de que el regulador analice cada emisión antes de su lanzamiento, se establecen condiciones objetivas que luego pueden verificarse. Esto reduce de manera significativa los tiempos de salir al mercado”, explica Matías Salcedo, Head de Financiamiento de Cohen Aliados Financieros.

Según el ejecutivo, las pymes podrán combinar el régimen especial que rige para ellas con los nuevos esquemas de autorización automática, mantendrán la exención arancelaria y, cuando las emisiones sean garantizadas, también quedarán exceptuadas de la comisión fiscalizadora y de presentar balances bajo normas NIIF, reduciendo tiempos y costos de acceso.

Desde las elecciones presidenciales de octubre de 2025 hasta fines de junio se realizaron 250 emisiones entre empresas y provincias.

Para Nicolás Parrondo, vicepresidente de Cohen Aliados Financieros, el mayor beneficio estará en la velocidad del proceso. “Antes una empresa mediana podía tardar entre seis y ocho meses en concretar una emisión. Como necesitaba financiarse varias veces por año, debía mantener distintos procesos abiertos al mismo tiempo. Con la autorización automática, en términos operativos, podría llegar a lanzar una emisión por semana si lo necesitara”, señala.

Además, destaca que la reducción de los tiempos permitirá aprovechar mejor las ventanas de tasas y liquidez, evitando que una empresa llegue al mercado cuando las condiciones financieras ya cambiaron.

Trabas presentes

La reforma llega en un momento de fuerte actividad para las obligaciones negociables. Según datos de Cohen Aliados Financieros, desde las elecciones presidenciales de octubre de 2025 hasta fines de junio se realizaron 250 emisiones entre empresas y provincias.

Las compañías captaron alrededor de u$s 13.649 millones y las provincias colocaron otros u$s 3650 millones. El financiamiento total fue de unos u$s 17.300 millones.

En el primer semestre de 2026 se concretaron 173 emisiones corporativas, un ritmo que, de sostenerse durante la segunda mitad del año, permitiría disputar el récord histórico de 2024 y el de 2025.

Las compañías captaron alrededor de u$s 13.649 millones y las provincias colocaron otros u$s 3650 millones. El financiamiento total fue de unos u$s 17.300 millones.

Sin embargo, en el mercado advierten que “la flexibilización normativa por sí sola no garantiza una mayor participación pyme”. Especialistas consultados por El Cronista coinciden en que todavía existen obstáculos que exceden la regulación.

Cadena de pagos

El principal es que muchas empresas atraviesan dificultades en la cadena de pagos. Además de que muchas desconocen cómo funciona este tipo de financiamiento y los inversores privilegian compañías con perfiles crediticios más sólidos. Por ese motivo, muchas postergan la decisión de salir a buscar financiamiento.

“Lo que está sucediendo hace un año es que muchas empresas medianas y pequeñas tienen problemas en la cadena de pagos. En esos casos restringen su salida al mercado porque, en realidad, restringen su decisión de financiarse”, explican desde Cohen.

A eso se suma una mayor selectividad que observan los analistas de la City. Si bien el mercado de ON atraviesa un momento récord, buena parte de las colocaciones se concentra en empresas vinculadas con energía, minería, petróleo y sectores exportadores, mientras que actividades más ligadas al consumo o al mercado interno encuentran mayores dificultades para acceder al financiamiento

El desafío para ellos es que la simplificación regulatoria se traduzca en una mayor cantidad de emisores. En la medida en que el contexto económico mejore, más pymes podrán recorrer un camino que, hasta ahora, estaba reservado para un grupo reducido de empresas, si no, será difícil.