Si bien la morosidad de los individuos es alta en todos los segmentos etarios, es especialmente alta entre los más jóvenes.
Según los cálculos de la consultora 1816 en base a los datos del Banco Central, casi el 40% de los menores de 35 años con crédito s vigentes, sea con entidades financieras o no financieras, tiene al menos un préstamo irregular.
En mora
Un informe de Provincia Microcréditos va en la misma línea, al remarcar que casi el 40% de quienes tomaron un crédito no puede pagarlo. De ese grupo, 9 de cada 10 se endeudó antes de obtener su primer empleo formal.
“Los últimos datos muestran que cada vez más jóvenes acceden al crédito en contextos de alta vulnerabilidad económica, sin trabajo ni ingresos estables o herramientas suficientes para sostenerlo".
“Esto genera un endeudamiento temprano que afecta su historial crediticio y impacta negativamente en su futuro económico”, señaló el presidente de Provincia Microcréditos y director del Banco Provincia, Alejandro Formento.
Las fintech
El fenómeno más crítico se da en las fintech, con mayores niveles de incumplimiento que en las entidades bancarias, y se agrava cuando se trata del primer acceso al financiamiento.
En ese sentido, el documento destaca que más de uno de cada tres jóvenes que accedieron por primera vez en 2025 terminó en mora y que el riesgo aumenta cuanto menor es la edad de ingreso.
Entre quienes acceden a los 21 años, el 31% incurre en incumplimientos, mientras que entre quienes ingresan a los 19 años la proporción asciende al 44%.
Crédito complejo
Este desorden de las economías domésticas convive con un contexto de crédito complejo. Según el Informe Monetario Mensual de mayo de 2026 del Banco Central, los préstamos al consumo cayeron 1,2% en términos reales y sin estacionalidad, arrastrados por la contracción tanto en tarjetas de crédito como en préstamos personales.
Financiarse sigue siendo caro: la tasa nominal anual promedio para tarjetas se ubicó en 87,6% y la de préstamos personales en 67,2%, frente a un plazo fijo a 30 días para personas humanas que cerró el mes apenas en el 19% anual. La brecha entre lo que cuesta deber y lo que rinde ahorrar pocas veces fue tan elocuente.
Tickets bajos
Según el Informe de Crédito Fintech del ITBA y la Cámara Argentina Fintech (con datos a febrero de 2026), el sector ya origina uno de cada cuatro créditos vigentes del sistema —9,8 millones de asistencias activas—, aunque con tickets mucho más chicos: representa apenas el 3,3% del volumen total.
La foto es nítida: mientras el préstamo promedio de la banca tradicional supera los $ 4,1 millones, la asistencia promedio fintech es de $ 541.394. Menos plata por operación, muchísimas más personas dentro del sistema formal.
Zona de riesgo
¿Cómo saber si uno está entrando en zona de riesgo? Hay un indicador simple y potente: el peso de la deuda sobre el ingreso.
“Si más del 30% de lo que entra cada mes se va en pagar deudas, es una señal de alerta. En ese punto, la prioridad es dejar de tomar crédito nuevo y empezar a ordenar lo que ya se debe”, sugiere Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo.
Y el movimiento más efectivo suele ser, desde su óptica, la consolidación: “Reemplazar varias deudas caras por una sola con mejores condiciones. Pasar el saldo de la tarjeta a un préstamo personal más barato, por ejemplo, puede bajar de forma significativa el costo financiero mensual y darle aire a la economía familiar”.
Al final, ordenar las deudas es exactamente eso: dibujar el mapa completo de cuánto se debe, a qué tasa y cuándo vence, para encontrar la salida. En un contexto de tasas todavía altas, esa información dejó de ser un lujo para volverse la herramienta financiera más valiosa que tiene una familia.
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