Los activos argentinos cerraron junio con un saldo positivo, impulsados por la mejora en la calificación crediticia de la deuda soberana y una fuerte compresión del riesgo país, que cedió hasta los 426 puntos (-13,6%). Las acciones la tuvieron más difícil. La decisión de MSCI de dejar a la Argentina como standalone fue un momento bisagra en el mes.

En la última rueda del mes, los bonos soberanos en dólares operaron con bajas de hasta 0,2% en Wall Street, encabezadas por el Global 2030 (GD30), no obstante, pese a esa toma de ganancias, los títulos bajo ley extranjera acumularon avances de hasta 4,4% mensuales.

El principal catalizador de esta dinámica fue la decisión de S&P Global Ratings de elevar la nota de la deuda argentina a B-, que se sumó al upgrade que previamente había realizado Fitch. Con dos de las tres principales calificadoras ubicando al país en esa categoría, el mercado interpretó una mejora en el perfil crediticio argentino. Eso favoreció una fuerte compresión de spreads y un rally en la deuda soberana que derivó en una caída del riesgo país de casi 25% en los primeros seis meses del año respecto de los 571 puntos con los que comenzó 2026.

El análisis mensual de Balanz destacó que los Globales llegaron a rendir entre 6% y 7% en dólares durante junio, liderados por el tramo largo de la curva. No obstante, el recorrido del mes no estuvo exento de sobresaltos. Las tensiones políticas de las últimas semanas incrementaron la incertidumbre y recortaron parte de las ganancias iniciales.

Eric Paniagua, socio de PX Bursátil, sostuvo que “junio dejó un escenario de mayor volatilidad”. Destacó que, “a nivel global, los mercados siguieron atentos a las decisiones de la Reserva Federal, mientras las tensiones geopolíticas sostuvieron la incertidumbre y los activos de refugio se mostraron algo más demandados”.

Por su parte, Pedro Siaba Serrate, de Portfolio Personal Inversiones (PPI), señaló que “la historia de crédito fue la que exhibió los mayores retornos del mes”. Según detalló, los bonos soberanos en dólares del tramo corto avanzaron entre 1,1% y 2,2%, mientras que los más largos subieron entre 4,1% y 4,9%. A su juicio, con la mejora de la calificación ya incorporada en los precios y el riesgo país en mínimos desde 2018, el potencial de compresión adicional de los spreads soberanos luce más limitado, por lo que los bonos ajustados por CER ganan atractivo relativo para inversores con mayor tolerancia al riesgo.

En la misma línea, Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión de IOL, remarcó que “la renta fija volvió a ser la gran ganadora del mes”. Destacó que la mejora de la calificación soberana, la caída del riesgo país a mínimos desde 2018, el avance del proceso de desinflación y las expectativas de financiamiento externo impulsaron un nuevo rally de los Globales, con subas promedio cercanas al 3,3% y avances superiores al 6% en algunos bonos largos.

En cambio, las acciones tuvieron un recorrido más complicado. Según IOL, el mercado accionario corrigió durante junio luego de que MSCI mantuviera a la Argentina en la categoría Standalone y la dejara fuera de una eventual reclasificación a mercado de frontera o emergente. El revés provocó una toma de ganancias en la renta variable, con una caída cercana al 5% del Merval medido en dólares durante el mes.

En el plano internacional, en IOL destacaron que Wall Street cerró su mejor trimestre desde la pandemia. Tanto el S&P 500 como el Nasdaq registraron su mejor desempeño trimestral desde el segundo trimestre de 2020, aunque el recorrido estuvo atravesado por la incertidumbre sobre la política monetaria de la Reserva Federal y el conflicto en Medio Oriente.

Hacia adelante, las consultoras coinciden en mantener una visión favorable sobre los activos argentinos, aunque con mayor selectividad. Balanz considera que, tras el rally de junio, parte del potencial de suba ya fue capturado y recomienda privilegiar estrategias de carry por sobre duración en la deuda soberana. Por su parte, IOL advierte que el principal desafío para el mercado local será sostener la mejora en los fundamentos macroeconómicos en un contexto internacional todavía exigente.