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La estadística muestra que en los meses de septiembre las acciones suelen tener una mala performance. Sin embargo, al ser electoral, la dinámica en los papeles puede ser diferente.

El mercado llega a septiembre con importantes ganancias este año y cerca de máximos históricos. Qué papeles están recomendando los analistas rumbo a los próximos meses.

Septiembre, un mes débil

El S&P 500 enfrenta en septiembre uno de los meses históricamente más desafiantes del calendario bursátil.

Según las estadísticas correspondientes al período 1964-2024, septiembre es el único mes del año con un rendimiento promedio claramente negativo, con una caída media del 0,7%.

Además, el índice terminó el mes en terreno positivo apenas en el 46% de los casos, la frecuencia más baja de todo el año.

La estacionalidad contrasta especialmente con los meses que vienen después ya que octubre registra una ganancia promedio del 1%, aunque históricamente presenta una elevada volatilidad, mientras que noviembre y diciembre aparecen entre los períodos más favorables, con avances promedio del 1,6% y 1,2%, respectivamente.

De hecho, noviembre fue positivo en el 69% de los años analizados y diciembre en el 70%.

Los datos muestran así que Wall Street ingresa en su tramo estacionalmente más débil del año.

Sin embargo, la historia también sugiere que esta debilidad suele ser transitoria ya que superado septiembre, el último trimestre presenta estadísticas considerablemente más favorables para las acciones estadounidenses, especialmente durante noviembre y diciembre.

Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, advierte que septiembre y octubre suelen ser meses de mayor volatilidad en Wall Street, especialmente en años electorales de medio término.

Sin embargo, resaltó que históricamente el mercado tiende a mejorar después de las elecciones, aunque la evolución de la inflación, las tasas y los resultados corporativos será más determinante que el resultado político.

Bajo este contexto, y para lo que resta del año, Waitzel detalló que mantiene una visión positiva, aunque más selectiva y aprovechando eventuales correcciones para incrementar posiciones.

“Dentro del sector tecnológico estamos incorporando Meta y Nvidia. En el caso de META por la solidez de su negocio publicitario, la mejora de márgenes y la monetización de la inteligencia artificial; y Nvidia por su liderazgo en infraestructura tecnológica y una demanda de capacidad de cómputo que continúa mostrando fortaleza”, detalló Waitzel.

El año electoral

Si bien los meses de septiembre suelen ser más bien negativos para Wall Street, existe una estadística que podría salvar a los papeles americanos este año.

La estadística negativa de septiembre tiene un matiz particularmente relevante para 2026 ya que Estados Unidos atraviesa un año de elecciones de medio término (midterm elections).

Paradójicamente, algunos de los mejores septiembres de la historia de Wall Street se produjeron precisamente durante este tipo de años electorales.

Según datos de la consultora Carson, desde 1950, los cuatro mejores rendimientos registrados en septiembre ocurrieron en años de elecciones de medio término.

En 2010, el mercado avanzó 8,8% durante el mes; en 1954 ganó 8,3%; en 1998 subió 6,2% y en 1950 trepó 5,6%. Incluso 1958, con una mejora del 4,8%, también aparece entre los diez mejores septiembres de la serie y correspondió a un año de midterms.

De esta manera, aunque septiembre carga con el título de peor mes del año en términos históricos para el S&P 500, el comportamiento en años electorales invita a relativizar esa señal estacional.

La historia muestra que los años de elecciones de medio término pueden romper con el tradicional “efecto septiembre”, e incluso generar algunos de los mejores desempeños mensuales registrados por Wall Street.

La misma conclusión fue realizada por los analistas de Mills Capital.

El análisis histórico de los años de elecciones de medio término agrega, sin embargo, una dosis de cautela. Según los datos de Mills Capital elaborados con información de Bloomberg, septiembre también suele ser un mes particularmente complejo durante los años de midterms: desde 1976, el S&P 500 registró en esos períodos una caída promedio del 1,7%, frente a un retroceso mucho más moderado del 0,4% en los años sin elecciones de medio término.

Además, en los años de midterms, septiembre terminó en terreno positivo apenas el 41,7% de las veces, contra el 47,4% observado en los años sin elecciones legislativas. Es decir, aunque algunos de los mejores septiembres de la historia ocurrieron precisamente en años electorales, el promedio histórico muestra que el mes continúa siendo estadísticamente adverso.

La contracara aparece inmediatamente después. Octubre, noviembre y diciembre muestran un comportamiento mucho más favorable en los años de midterms, con rendimientos promedio del 3%, 2,5% y 0,4%, respectivamente. En particular, octubre terminó positivo en el 75% de esos años y noviembre en un contundente 83,3% de los casos.

En términos anuales, la diferencia también es significativa: los años de elecciones de medio término acumularon desde 1976 una ganancia promedio del 8,8% para el S&P 500, por debajo del 12,5% registrado en los años sin midterms. Así, la estacionalidad sugiere que septiembre puede representar un último obstáculo antes de ingresar en un período históricamente mucho más constructivo para Wall Street.

Bautista Aboy, Portfolio Manager de Mills Capital, advierte que Wall Street entra en una etapa del año que invita a combinar paciencia con atención a las oportunidades.

Según su relevamiento de los últimos 50 años completos, entre 1976 y 2025, septiembre registró una caída promedio del S&P 500 de 0,7%, mientras que octubre mostró una suba de 0,7%.

“La historia sugiere un período de debilidad que suele dar paso a meses más favorables, aunque no garantiza que ese recorrido se repita”, advierte.

Por esta razón, Aboy indicó que mantiene una exposición neutral en acciones en Wall Street, a la vez que miraría con buenos ojos una eventual corrección durante septiembre para entrar al cuarto trimestre con una posición mayor.

“El conflicto de Medio Oriente, la posibilidad de una suba de tasas de la Fed y la incertidumbre electoral pueden seguir generando volatilidad. Además, el objetivo promedio de los estrategas relevados por Bloomberg para fin de año se ubica en 7.900 puntos, una suba adicional cercana al 2,5%, lo que refuerza la importancia de encontrar buenos puntos de entrada”, sostuvo.

En cuanto al posicionamiento en acciones, Aboy detalló que su enfoque es principalmente sectorial, con un foco mayor en tecnología, especialmente semiconductores y memorias que permiten resolver los cuellos de botella de la IA.

También favorece papeles del sector financiero, por su capacidad de beneficiarse de tasas altas por más tiempo, siempre que la calidad del crédito se mantenga.

Además, ello lo combina con acciones de servicios básicos, por la creciente demanda eléctrica de los centros de datos, aunque con cautela frente a su sensibilidad a las tasas largas.

“Buscamos aprovechar un crecimiento de las ganancias más extendido entre sectores para diversificar la exposición dentro de Estados Unidos. Si ese escenario se sostiene, una debilidad durante septiembre podría ofrecer la oportunidad de entrar al último trimestre con una posición mayor y mejores precios”, resumió.

Wall Street cerca de máximos

El S&P 500 llega a septiembre operando muy cerca de sus máximos históricos, luego de protagonizar una fuerte recuperación desde los mínimos registrados entre marzo y abril.

El dato cobra relevancia frente a la estacionalidad negativa de septiembre ya que Wall Street ingresa al peor mes del año desde una posición de fortaleza y en niveles elevados.

De esta manera, el comportamiento de las próximas semanas será clave para determinar si el mercado logra desafiar nuevamente los patrones históricos o si aparece una toma de ganancias después del fuerte avance acumulado desde abril.

Los analistas de Balanz consideran que mientras la dinámica de los resultados corporativos en EE.UU. se mantenga fuerte, la renta variable permanecerá ciertamente blindada frente a las mayores tasas de interés.

Igualmente, alertan que, naturalmente, todo tiene un límite.

“Si las tasas de largo plazo suben de manera fuerte en un corto período de tiempo, es difícil pensar que la renta variable permanezca inmune. Sin embargo, los sólidos balances, particularmente en tecnología, muestran que el rally en la renta variable tiene fundamentos. El mercado ya descuenta dos subas en la tasa de política monetaria de la Reserva Federal (una de 25pbs en 2026 y otra para el primer trimestre de 2027), con lo que ya está incorporado un sendero de mayores tasas”, detallaron.

De esta manera, y en términos generales, desde Balanz favorecen la exposición diversificada dentro de EE.UU. con alternativas como el S&P 500 con pesos iguales como opciones adicionales de diversificación a los índices tradicionales.

En ese sentido, remarcaron que mantienen su recomendación por agregar diversificación vía las empresas de capitalización media en EE.UU.

Maximiliano Tessio, asesor financiero, resaltó que esta vez, el recorrido de Wall Street va a depender mucho más de las tasas, el petróleo y las ganancias empresariales que del calendario.

“La combinación de una Fed más restrictiva y un crudo elevado presiona las valuaciones. Hacia el cierre del año, una estabilización de las tasas largas podría abrir espacio para una recuperación. La actividad sigue creciendo y la inversión en IA sostiene oportunidades, aunque también exige mirar con atención cómo se financia ese gasto. El escenario favorable necesita que el petróleo deje de sumar presión inflacionaria y que los resultados de las empresas acompañen”, dijo.

De esta manera, indicó que sigue favoreciendo papeles tecnológicos y del sector financiero.

“Las acciones de Nvidia y Microsoft siguen siendo nuestras preferidas del sector tecnológico. También nos gusta el sector financiero (XLF) en este contexto de tasas”, afirmó.

Wall Street muestra un 2026 mayormente positivo, aunque con fuertes diferencias entre sectores.

El gran ganador son los semiconductores, que acumulan una suba superior al 72%, impulsados por el boom de inversión vinculado a inteligencia artificial.

También sobresalen energía, con avances superiores al 40% en algunos ETF, y tecnología, que gana alrededor de 30%. El S&P 500, como referencia, acumula cerca de 13% en el año, en línea con datos recientes del mercado.

Por detrás aparecen materiales, industriales, real estate y salud, con ganancias de entre aproximadamente 9% y 16% según los ETF del gráfico.

En cambio, el desempeño más débil se concentra en software y consumo discrecional, que se encuentran ligeramente en terreno negativo. Así, detrás de la suba general de los índices aparece un mercado muy heterogéneo, donde chips, energía y tecnología concentran buena parte del liderazgo de 2026.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, indicó que favorece exposición a materiales a mediano plazo, dada su importancia para el esquema de IA.

En ese sentido, tal posicionamiento lo instrumenta vía CEDEARs de ETF sectoriales tales como URA, de uranio, o COPX, de cobre.

Además, lo complementa con exposición a empresas de dichos sectores, así como a metales vía el ETF de oro (GLD) o plata (SLV) y en posiciones en tierras raras vía Materials Corp (MP).

En lo que respecta a acciones tecnológicas, Franco indicó que ve valor en las big tech, más precisamente hyperscalers.

Entre ellas destacó a Amazon, Google, Microsoft y META.

“Son acciones con alto poder de mercado y cantidad de usuarios, aún tras el impacto sobre FCF de los últimos trimestres por inversiones en capex”, afirmó.