El dato de inflación de diciembre, que fue del 2,8%, sorprendió al Gobierno y al mercado. Fue el más alto desde abril de 2024 y lo más preocupante fue el 3% que marcó la inflación núcleo, síntoma de una mayor resistencia a la baja. Eso hace repensar estrategias a los inversores, que comenzaron a ir hacia instrumentos a tasa fija de más corto plazo. Algunos ven con cariño los bonos CER.

“La curva de tasa fija mostró mayor presión vendedora en los tramos largos: las pérdidas se ampliaron desde alrededor de 0,3% hasta superar el 0,7%, mientras que el tramo más corto resistió relativamente mejor”, diagnosticó ADCAP apenas conocido el dato de inflación.

Así, la primera reacción fue un acortamiento de los plazos inversores frente a la sorpresa que causó el dato de inflación y la incertidumbre que genera. Después, los datos se fueron confirmado con la licitación del Tesoro, que ayudó a aclarar el panorama de hacia dónde empiezan a ir los inversores.

“Este programa económico expresa su volatilidad por las tasas y no tanto por el tipo de cambio, donde se ven expectativas ancladas. El mercado lo ve así y en la última licitación se vio apetito por los instrumentos de renta fija y algo por los bonos CER”, diagnosticó el analista Daniel Pesalovo en diálogo con El Cronista.

Describió que la caución bursátil amainó un poco el movimiento de la tasa y, ahora, algunas letras empiezan a parecer más atractivas.

“La demanda se concentró de manera marcada en instrumentos en pesos de corta y mediana duración, con especial protagonismo de la tasa fija corta y de los instrumentos indexados a tasas de mercado”, analizó Eric Ritondale, economista jefe de Puente.

Letras vs. bonos CER

Indicó que las Lecap absorbieron una porción significativa de la colocación, sobre todo las que vencen entre febrero, mayo y noviembre de 2026. Eso, refleja “la preferencia de los inversores por duration acotada ante tasas overnight todavía elevadas y volátiles”. Y aseguró que la letra Tamar fue uno de los grandes protagonistas de la licitación.

Los instrumentos CER captaron una demanda moderada y focalizada en el tramo corto y medio de la curva. Las adjudicaciones se concentraron principalmente en mayo de 2026.

“Esto sugiere que, si bien el dato de inflación reforzó el interés por cobertura, el contexto de tasas cortas volátiles y liquidez escasa limita la extensión de duration incluso en instrumentos indexados”, dijo.

La gran duda es si esta ruptura en el sendero desinflacionario se mantendrá o no este año. Al respecto, el último informe de FocusEconomics —que releva mensualmente las proyecciones de precios de más de 40 consultoras nacionales e internacionales— pronosticó que la inflación promedio para 2026 se ubicará en 24% anual, un número más bajo que el de 2025, pero muy por encima del 10,1% que el Gobierno proyectó en el Presupuesto 2026.

“En este contexto, es esperable que el mercado reacomode expectativas de tasas, y que se mantenga la demanda por instrumentos que ajusten por inflación, como los CER, hasta que haya mayor claridad sobre la tendencia de los próximos meses”, anticipó Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.

Así, los instrumentos cortos resultan atractivos. “A mí me parece que la letra que vence a mediados de febrero, que rinde 49%, es más que interesante”, apuntó Pesalovo.

Por su parte, desde Sailing Inversiones, anticipan que, si bien el mercado se mantiene escéptico y hoy pricea una inflación cercana al 26% para 2026 (breakevens), “debería converger a un nivel más próximo al 20%” y adelantaron que, de materializarse este escenario, se abre una oportunidad atractiva en instrumentos a tasa fija, ya que resultarían elevadas frente a una inflación en baja.