De remate

Falabella le vendió su tarjeta CMR a Columbia, que dejó en el camino al Supervielle

Las tarjetas de CMR seguirán usándose bajo la administración del Banco Columbia. Falabella le cedió la cartera por la cual, en un principio, había pujado fuerte el Supervielle.


CMR Falabella Argentina acaba de acordar la cesión de su cartera de tarjetas de crédito al Banco Columbia, luego de que el Supervielle estuviera a punto de quedársela.

 "Estaban estrangulando el negocio, ya que tenían muchas dificultades para prestar dinero, no se sentían cómodos con la mora que tenían; por todo no era rentable", revelan los conocedores del sector.  

"Esta compra representa un hito para nuestra entidad, duplicando la cartera actual y sumando más de 250.000 tarjetas a la entidad", dijo Gregorio Goity, vicepresidente del Columbia en un comunicado.

"Los clientes CMR pasan a ser clientes Columbia, donde también contarán con todos los beneficios en productos y servicios que ofrecemos", agregó.

Ahora, los poseedores de esa tarjeta podrán continuar utilizándola, ahora como clientes de Banco Columbia, de la misma manera que lo vienen haciendo actualmente.

La marca CMR seguirá en las tarjetas en circulación. Los clientes de CMR Falabella serán contactados "en las próximas semanas para realizar el cambio de sus tarjetas actuales por nuevas Mastercard Banco Columbia", se informó.

"Durante el período de transición, y hasta que se complete el reemplazo de plásticos, los clientes podrán continuar utilizando su tarjeta actual CMR de la misma forma en que lo venían haciendo, utilizando los mismos canales de atención y pago", informó el Columbia.

Los colaboradores continuarán trabajando en CMR Argentina durante ese proceso, y se les ofrecerá un plan de retiro diseñado especialmente para este proceso

"Con la pandemia habían alcanzado un pico de mora tal que ya se le estaba deteriorando mucho la cartera. No tenían tasa de interés suficiente para ser rentables, porque los chilenos no les habilitaban tasas superiores al 100%", comentan en el ambiente.

En principio, parecía que iba a ser Supervielle el candidato número uno para quedársela, ya que podía hacer un complemento con Cordial, su unidad de negocios que presta a segmentos no bancarizados, pero finalmente no se pusieron de acuerdo con el precio.

En el mercado estimaban que habían 600.000 clientes, de los cuales activos estaban la mitad, con una cartera de $ 4500 millones en préstamos, muy atado al consumo con Falabella, que está terminando de concretar su salida del país.

"Hay que ver el grado de vejez de la cartera y cuántos empleados tienen, para tratar de ver el precio de venta, pero debería estar entre u$s 50 y u$s 100 por cada tarjetahabiente activo, por lo que estaría entre u$s 15 y u$s 30 millones", estiman en el ambiente financiero.

Columbia, según conjeturan los entendidos en el tema, apostaría a que el año que viene será más estable, se logre reducir la mora que tienen, que es muy alta actualmente, y empezar a trabajar esos clientes.

"Los chilenos no resultaron ser muy buenos gestionando. Cuando dejás de prestar, como hicieron ellos, sube la mora, porque el cliente percibe que no estás y deja de pagar", comenta uno de sus competidores.

"No sé cómo funcionará internamente CMR, pero entiendo que el cliente prioriza pagar la tarjeta de crédito que más límite le da. Tal vez con el nombre de un banco por atrás se reducirá la mora. No es lo mismo desde el call center de una tarjeta que de un banco", advierten las fuentes.

Subrayan que CMR tiene una alta tasa de morosidad: "No sé si es tan buen negocio, ya que con la pandemia habían alcanzado un pico de mora, pero capaz desde el Columbia vieron el negocio más a mediano y largo plazo", especulan en la City.

Son tarjetas que dan sin una calificación crediticia. El score crediticio de las personas que la adquieren es menor a 400 generalmente.

"Nosotros para otorgar asistencia estamos pidiendo mínimo 650 puntos. Por eso el mantenimiento y las renovaciones de este tipo de plásticos son descomunales, porque son presos del único producto crediticio al que pueden acceder. De última después el banco vende la deuda a un estudio de cobranzas", señalan.

"Además, Columbia tiene la estructura y el negocio desarrollado para este tipo de negocios. Es sólo emitir los plásticos y empezar a traccionar. Pero hay que ponerle una tasa de interés alta actualmente para equiparar la mora, y capaz crossellear con productos sin riesgo, como seguros o paquete de cuentas", prevén.

"Para el banco, comprar una cartera con tarjetas le representa un costo de adquisición bajo contra lo que le saldría a ellos conseguir esa cantidad de tarjetas. Por otro lado, consiguen clientes que en muchos casos no son los típicos bancarizados", detalla la fuente, número uno de una importante cadena. 

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